El comportamiento de los conductores es clave ante los casos en que se presenta la visibilidad reducida. En esta nota, consejos para evitar tragedias en las rutas
16:08 hs - Miércoles 27 de Mayo de 2026
La niebla es uno de los factores que más dificulta la conducción en las rutas y autopistas de todo el país. Este fenómeno, que suele aparecer de manera ocasional en la etapa más cruda del otoño, constituye una de las principales causas de accidentes de tránsito en la Argentina. Ante este escenario, la prevención no comienza en la carretera, sino mucho antes de encender el motor.
Según detalló Gustavo Adda, director de Educación, Prevención y Seguridad Vial de Rosario, en diálogo con La Capital, “la previsión sobre las condiciones meteorológicas antes de un viaje es fundamental para prever tanto las distancias y los tiempos de descanso, como así también estos cambios climatológicos que son realmente severos”.
Cuando se presentan bancos de niebla, los conductores sufren una considerable reducción de la visión al manejar, lo cual limita drásticamente el tiempo de reacción ante los movimientos de otros vehículos. Lo esencial ante estas circunstancias es adoptar medidas preventivas para evitar mayores riesgos.
La velocidad y el riesgo de detenerse
Adda remarcó que la conducta es el eje central de la seguridad. “La cuestión climatológica es un factor mínimamente influyente porque lo que influye directamente es la conducta que asume cada responsable de vehículo”, enfatizó.
Ante la aparición de niebla, la primera recomendación es reducir la velocidad de inmediato. No obstante, existe una duda frecuente sobre si es conveniente detenerse totalmente. El especialista fue categórico al respecto: “Si somos sorprendidos por un caso de niebla o lluvia intensa, lo primero que hay que hacer es disminuir la velocidad, no detenerse. Esto es una condición básica, inclusive también está establecida en la normativa”. Los carteles en rutas y autopistas refuerzan este mensaje: en caso de niebla, no se detenga.
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El peligro de frenar en la calzada o en sus proximidades es lo que Adda denominó una “trampa oculta”. Si la visibilidad es nula y es imperioso dejar de circular, el conductor debe “abandonar la calzada, pero no en la banquina, sino buscar los intercambiadores para salir de la autopista o de la ruta”. Detenerse en la banquina es extremadamente peligroso, ya que otros conductores pueden usarla como referencia de guía y colisionar con el vehículo estacionado.
Sincronización y capacidad de maniobra
La mayoría de los accidentes bajo estas condiciones involucran vehículos que se estrellan contra otros que están frenados o circulando más despacio por el mismo carril. Cuando dos vehículos impactan es porque se produce una falta de sincronización entre las decisiones de los conductores frente a la misma situación.
El conductor que choca se ve sorprendido por la aparición, a pocos metros, del otro vehículo y le resulta imposible evitar el golpe porque no le alcanza la distancia para frenar. En este sentido, Adda señaló que la velocidad es el factor determinante en el daño que genera un choque.
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La seguridad depende de la “relación de la velocidad con la capacidad de maniobra, sobre todo de frenado y de elución, de poder eludir un obstáculo o un vehículo que esté indebidamente detenido”. Por ello, mantener una distancia de seguridad adecuada es vital, ya que la niebla dificulta la percepción de las distancias reales.
Uso correcto de luces
Una vez que el auto transita más despacio, es clave utilizar correctamente el sistema de iluminación. Aunque la obligación es circular con luces bajas las 24 horas, en la niebla esto se vuelve una cuestión de vida o muerte. Adda advierte sobre un error muy común: el uso de las luces altas. “No deben utilizar las altas. Las partículas de agua que están suspendidas en el ambiente refractan estos haces de luces y nos hacemos una barrera lumínica que nos autoencandila”, sostuvo.
En su lugar, el director recomendó el uso de luces bajas y, si el vehículo cuenta con ellos, los faros antinieblas, los cuales calificó como “muy efectivos”. Respecto a las balizas, aclaró que no deben usarse mientras el vehículo está en movimiento.
“No hay que encender las balizas eléctricas porque eso indica que el vehículo está detenido y puede traer a confusión”, indicó. La atención debe estar puesta plenamente en la circulación, siempre con los cinturones y los cascos de seguridad colocados y abrochados.
Las marcas en "V"
Muchas rutas y autovías de la región cuentan con señalizaciones específicas para zonas de niebla frecuente. Se trata de marcas en forma de “V” invertida pintadas sobre el asfalto que ofrecen una referencia sobre la velocidad conveniente según la visibilidad.
Adda explicó cómo interpretar estas señales: “Una velocidad la precautoria, sabiendo que la máxima velocidad es 60 km/h si se alcanzan a ver dos de esas 'V' invertidas, y 40 si se alcanza a ver una sola”.
La normativa general indica que si se pueden visualizar tres señales la velocidad máxima es de 80 km/h, pero ante la duda, la prudencia debe prevalecer. Muchos siniestros ocurren porque los conductores, por desconocimiento o exceso de confianza, circulan a velocidades que les impiden controlar el vehículo cuando aparece un obstáculo.
Visión clara dentro del auto
Finalmente, un punto práctico pero crucial es el mantenimiento de la visibilidad interna del habitáculo del auto. Los vidrios suelen empañarse de manera repentina debido a la diferencia de temperatura. La manera correcta de solucionarlo es encender el aire acondicionado con la temperatura en calor. Tras esperar unos cinco minutos, los cristales se despejarán, permitiendo una marcha mucho más segura.
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La niebla exige un cambio radical en la conducta del automovilista. Adda concluyó que la seguridad en el espacio público depende de “atender las indicaciones de las señales sobre todas las cosas, porque allí también esos son elementos constitutivos del espacio público que realmente contribuyen mucho a poder prevenir”.
Es por esto que, ante la visibilidad disminuida en el exterior, es importante mantener el espacio interno despejado. Además, el director insistió en que la mejor prevención es ajustar la velocidad en cuanto aparecen los primeros indicios de bruma, garantizando que, cuando el manto de niebla se vuelva espeso, el conductor ya esté circulando con una perspectiva segura y controlada.