Las señales que pueden advertir que un adolescente va a pasar del pensamiento violento a los actos. La opinión y reflexión de la psiquiatra Estefanía Niccia
19:31 hs - Martes 31 de Marzo de 2026
La conmoción no cesa por lo que sucedió en San Cristóbal, una pequeña localidad santafesina que este lunes 30 de marzo quedó en el foco de la atención nacional cuando un adolescente de 15 años desató una tragedia al ingresar a su escuela con un arma, disparar a varios compañeros, matar a uno de ellos (de 13 años) y herir a otros. Con el paso de las horas se multiplicaron las hipótesis tanto a nivel periodístico como en la población general sobre lo que pudo haber pasado para que un chico tome una decisión semejante. ¿Es posible advertir que alguien pasará de los pensamientos violentos a los actos? ¿Qué factores entran en juego para que se desate una tragedia de esta magnitud?
La Capital consultó a Estefanía Niccia, médica psiquiatra, escritora y docente universitaria quien hizo un análisis sobre este hecho que causa tanto estupor, que pone en el centro de la escena a la salud mental de los adolescentes, la contención familiar, escolar, social, y plantea si existe la posibilidad de actuar a tiempo para no tener que lamentar tanto dolor.
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Se dijeron y se dicen muchas cosas: que el joven que atacó a tiros a sus compañeros sufría bullying, que había hecho advertencias sobre lo que sucedió el lunes, que atacó específicamente a Ian Cabrera, el chico fallecido. Otros señalan que disparó a mansalva sin un objetivo puntual, que el adolescente era tranquilo, buen alumno y que la escuela no había tenido que intervenir por situaciones de violencia que lo tuvieran como protagonista.
Lo que sí se dio a conocer, por parte de los abogados del adolescente que cometió el homicidio e hirió a varios compañeros, es que no hay registros de que haya soportado acoso por parte de sus pares ni él reconoce haber sido víctima de bullying. Sí mencionaron que estaba bajo tratamiento psiquiátrico por una compleja y delicada situación familiar, y no tomaba medicación. Incluso había tenido dos episodios de autolesiones.
La necesidad de encontrar una o varias respuestas y responsabilidades de manera rápida, es habitual frente a hechos semejantes. Las personas intentan entender lo que ocurrió, en este caso, en la mañana de lunes en esa escuela, en una pequeña comunidad santafesina, cuando un chico de 15 años provocó un desastre, en principio, inimaginable. Y es por eso que se generan todo tipo de comentarios y análisis. En este punto, es necesario escuchar a los profesionales y advertir que no pueden juzgarse hechos a la ligera.
Adolescencia y violencia
"Sin prejuzgar ni asumir culpabilidad, dado que las investigaciones oficiales aún se encuentran en curso, es posible hacer un análisis reflexivo y preventivo. La violencia en la adolescencia no es un fenómeno unidimensional. Se trata de un conjunto de factores individuales, familiares, sociales y culturales que interactúan", expresa la médica psiquiatra.
¿Por qué pueden surgir la agresión física y la violencia extrema?
La especialista menciona: frustración acumulada, experiencias de exclusión o bullying, experiencias vivenciales de violencia familiar, modelos de conducta observados en el entorno, acceso a armas o medios letales y factores propios del individuo.
"Un aspecto clave en la evaluación del riesgo es conocer los antecedentes personales y familiares de enfermedad mental. Trastornos psiquiátricos previos, ya sea del adolescente o de su familia, pueden aumentar la vulnerabilidad frente a impulsos violentos o crisis emocionales. Esta información es fundamental para identificar los factores de riesgo, orientar la contención y planificar intervenciones tempranas", detalla.
Un patrón que se repite: adolescencia y vulnerabilidad
El período adolescente "se caracteriza por procesos de identidad y autonomía, impulsividad y toma de riesgos debido al desarrollo incompleto de la corteza prefrontal, sensibilidad emocional elevada. Estas características hacen que los adolescentes sean particularmente vulnerables a pasar de la ideación a la acción si existen factores precipitantes, como humillaciones, conflictos familiares o exposición a violencia, así como el consumo de alcohol y sustancias psicoactivas", expresa Niccia.
Del pensamiento al acto
"Muchos adolescentes pueden experimentar fantasías de agresión o deseos de venganza, que no necesariamente se traducen en actos", dijo la médica psiquiatra.
"El pasaje al acto se traduce en una acción impulsiva, súbita e irresistible, que como tal es irreflexiva y carece de pensamiento crítico (capacidad de analizar, dudar y evaluar información integrando emociones con la lógica para tomar decisiones)", destacó.
Lazos sociales y dopamina
"Un mecanismo neurobiológico que puede explicar este hecho es un exceso de dopamina, o mejor dicho, un desequilibrio dopaminérgico en el cerebro que se asocia con una mayor búsqueda de recompensa inmediata. En otros términos: el sujeto cae o se desvincula del lazo social. Es un recurso último ante la angustia donde la acción reemplaza a la palabra", menciona.
Señales de alerta
Estefanía Niccia ofrece pautas que deben ser tenidas en cuenta en cualquier adolescente: "Cambios bruscos de conducta, aislamiento extremo, comentarios reiterados sobre daño a otros o fascinación por la violencia. Identificar estas señales permite intervenciones tempranas, cruciales para prevenir el pasaje al acto".
¿Hay factores de riesgo para que ocurra algo como lo que pasó en la escuela de San Cristóbal? "Se puede mencionar el acceso fácil a armas dentro del hogar o círculo cercano, exclusión o violencia familiar, trastornos de regulación emocional: impulsividad, agresividad, depresión. Influencias externas: exposición constante a contenidos violentos, normalización de la violencia".
Factores protectores
Así como existen factores desencadenantes o que "preparan" el terreno para que ocurra un hecho de violencia extrema, hay otros protectores. En este punto, la médica psiquiatra detalla: "Red familiar sólida y comunicación abierta, apoyo escolar y social. Programas de educación socioemocional y manejo de conflictos. Detección temprana de cambios conductuales y acceso a atención psicológica o psiquiátrica".
El suceso de San Cristóbal "constituye un hecho aislado pero de alto impacto que nos lleva a la reflexión sobre la complejidad de la violencia adolescente, la importancia de identificar factores de riesgo y señales tempranas".
Sin dudas, es muy importante poner el acento en "la necesidad de estrategias preventivas integrales que incluyan familias, escuelas y comunidades".