La Cueva del Loco Kenobi en Andino: "Star Wars me cambió el mundo"

Luis Navratil Nuesch, un rosarino de 55 años que vive hace 12 en Andino, atesora una increíble colección de “Star Wars”

10:00 hs - Domingo 24 de Mayo de 2026

El rosarino Luis Navratil Nuesch, de 55 años, que vive hace 12 en Andino, sorprende por su museo de “Star Wars”, en el que atesora desde uniformes originales y réplicas de cascos, sables láser y armas largas hasta muñecos, figuras y una consola que emite sonidos de una de las películas de la mítica creación del autor estadounidense George Lucas.

>>> Leer más: Arroyo Seco: "Nadie en su sano juicio le daría plata a un pibe para hacer una película"

Su casa en el centro de Andino, un tranquilo pueblito lleno de casas bajas y terrenos generosos situado sobre la ruta provincial 10, cerca de Puerto San Martín y de Aldao, es una pintoresca cabaña de dos plantas y mucha madera, donde vive con su madre, la artesana Miriam Nuesch. Apenas uno pasa la puerta de calle invariablemete abierta se topa con el encantador paisaje de tres perros vecinos que duermen plácidamente en alfombras dispersas en el living: Manchita, Jagger y Luna, a quienes se suma el dueño de casa, Potorro, un perrito marrón y petiso, que reposa en un silllón del primer piso.

La Cueva del Loco Kenobi

La cabaña ocupa el frente de uno de los dos terrenos de 50 metros de fondo, totalmente arbolados, y remata con la estrella del lugar: el museo del primer piso, donde Navratil sorprende con “la Cueva del Loco Kenobi”, una sala de vitrinas de madera reciclada hechas por él mismo, donde habitan todo tipo de objetos relacionados con la saga de "Star Wars".

Nacido el 20 de diciembre de 1970 en el barrio de Alberdi -“del otro lado de la vía”-, Luis Navratil -“se escribe como Martina Navratilova”- Nuesch es hijo del músico rosarino Luis Navratil y de la artesana también rosarina Miriam Nuesch, y tiene ascendencia checa y suizo alemana, con su abuelo Carlos Navratil, quien fue un reconocido arquitecto en Rosario. Flaco, cabello oscuro escaso, un buzo negro de “Star Wars” pletórico de parches originales de películas, vaquero azul y alpargatas grises, el Loco Kenobi disfruta como un niño que juega todos los días a “Star Wars”. “Soy fanático de «Star Wars» desde los 12 años, trabajo en un local de juegos y me encargo de un bufet de comida oriental en eventos en Rosario”.

-¿Cuál fue la carrera musical de tu padre?

—Mi papá tuvo una carrera musical muy extensa e importante: fue el primer argentino blanco que tocó el bajo eléctrico en una banda de jazz integrada por músicos de color, el primer integrante integrante de la banda de María Marta Serra Lima cuando hacían giras, tocó con Cacho Castaña y con Rosamel Araya, y era muy amigo del cantante brasileño Altemar Dutra, quien venía a mi casa. De hecho, Rosamel Araya venía a mi casa a ensayar, y conocí a muchos músicos que venían a pedirle ayuda con los tonos a mi papá porque tenía un oído musical. En los comienzos de grupos como Identikit y en el apogeo de esas bandas, que estaban de moda a principios de los 90, venían a ensayar a mi casa, donde venían todos mis amigos y se llenaba. Era impresionante cuando venían esas bandas o cuando venía Rosamel Araya y estaban mis amigos que cantaban sus canciones. Mi papá fue uno de los músicos en Rosario de la banda de Roberto Galán y del payaso Plin Plin. Mi papá fue un gran músico, pero murió olvidado porque cuando necesitó ayuda no hubo nadie.

—¿Cuál fue la carrera de tu abuelo Carlos Navratil en la arquitectura rosarina?

—Mi abuelo Carlos Navratil construyó los Tribunales de Rosario y el edificio del Colegio de Arquitectos, y participó en el concurso del Monumento a la Bandera, que ganó Guido Spano. Mi abuelo tenía la empresa constructora que proveyó muchos de los materiales. De hecho el Monumento a la Bandera y los Tribunales tienen el diseño de mi antigua casa. Y mi abuelo es uno de los hijos de los dos niños Navratil que sobrevivieron en el Titanic. Uno se fue a Estados Unidos y el otro vino a Argentina. Y soy primo tercero de Martina Navratilova, la tenista.

star wars 2

—¿Cómo nació tu berretín por “Star Wars”?

—Fue en la década de 1970, en el 77 cuando se estrenó la película. Yo tenía seis años para siete y empezaron a salir los muñecos, pero no había salido la película en Argentina. Habían empezado a salir esos muñequitos, los originales. Empezaban a salir los muñecos antes que la película. Acá la película llegó después.

—¿Cuándo llegó?

—Y ponele que llegó en el 78, más o menos un año después, pero solamente a Buenos Aires, acá me parece que no la pasaron. Solamente la tenían los proyectoristas cuando se estilaba pasarte una película en tu cumpleaños. Yo fui a algunos cumpleaños donde la pasaron y en mi cumpleaños de ocho años también la pasaron, pero no era lo mismo. Mi papá contrató un proyectorista y me pasó “La guerra de las galaxias”.

“Star Wars me cambió el mundo”

—¿Ver la película fue un click?

—El mundo me cambió. A los ochos años, ver la nave así, que paraba, no terminaba nunca y pasaba. Era una película en color, la primera de “La guerra de las galaxias”. Vi una nave y de pronto vi que había soldados corriendo así con un arma, aprestándose para pelear y de pronto se funde la puerta y entran estos muñecos blancos con armadura y pensé que eran robots. Entraban peleando y de pronto entra Darth Vader. Ya está.

—¿En aquella primera película te enamoraste de “Star Wars”?

—Me enamoré de la película, sí. Me enamoré y ya está. Y lo mantuve toda mi vida con con las cosas buenas y con las críticas que por ahí he recibido porque en esa época no era bien visto.

—¿Qué pasaba con “Star Wars” en los 70 y en los 80?

—Que uno estuviera todo el tiempo con esto hacía que todo el mundo me dijera: «Ay, que “Star Wars” esto; ay, que “Star Wars”; ay, quiero comprar esto de “Star Wars”». Y que vos vieras la película una y otra vez no era como ahora que hay mil cosas de “Star Wars”. Antes eran solamente las tres películas y nada más. Lo mío era ir a ver las tres películas todo el tiempo.

—¿Cuántas veces viste las tres películas de la saga?

—Llegó un momento que paré después de las 400 y pico de veces que las vi y que las pasaron en todos lados. Desde cable a canales abiertos o en el cine cuando las repetían.

>>> Leer más: Cómo se gestó la primera película filmada en Funes

—¿Cómo surgió la idea del museo?

—Surgió en base a esa película que me pasaron a los ocho años y al muñequito que yo había comprado antes, después compré un par más y cosas así. El primer muñequito fue el Stormtrooper, el blanco, de los blancos malos. Después seguí con Darth Vader, que era el malo, después con Luke Skywalker, Obi-Wan Kenobi y así.

—¿Cuál fue el objeto más difícil de conseguir?

—Las láminas originales.

—¿Por qué?

—Porque las originales son casi imposibles de conseguir por el estado. El tipo de papel que se usaba se degradaba, se rompía.

—¿Los cascos son originales?

—Los cascos que tengo son todas reproducciones de los originales, con las medidas y el tamaño como los que se usan en la película. No son comerciales, no son los que uno compra en una juguetería. Por ejemplo, ese casco que está ahí se llama Pongo, es el casco de un mecánico imperial. Ese personaje se descubrió cuando se digitalizó la película.

—¿Descubrieron un personaje con la digitalización?

—Claro, en la película apareció este personaje en el fondo en la escena cuando baja el emperador en la estrella de la muerte, en “El regreso del Jedi”,cuando están todos formados y uniformados con la presencia de él, aparecen en el fondo y ahí descubrieron a este personaje, no sabían nada, no sabían que existía.

—¿Cómo no sabían que existía?

—No sabían que existía porque así era la guerra galáctica, se han descubierto personajes después que digitalizaron la película o hablando con los historiadores y cosas así.

“Era talento de Lucas Film”

—¿Cómo conseguiste este traje original de la saga?

—Este este traje lo tengo completo porque yo en un tiempo era un talento que trabajaba para la Lucas Film. En las convenciones, eventos, presentaciones que había, cuando necesitaban personajes de Star Wars nos llamaban a varios y yo era uno de ellos. Después pasamos a la Disney, pero con la Disney hubo un problema en Argentina y eliminó todos los talentos que había. Cuando Lucas Film vendió "Star Wars" a la Disney.

—¿Cuál fue el problema?

—Para empezar pasa que en Estados Unidos la plata vale, y acá no. Y después está la disponibilidad del tiempo. Allá para la mayoría de los que hacen esto es un trabajo de medio tiempo, pero que les sirve. A nosotros como medio tiempo no nos servía. Muchos tenían su trabajo o estudiaban y ellos te llamaban un día antes para una convención y vos tenías que reprogramar toda tu vida para el otro día e inclusive viajar porque muchos eran del interior, y te decían: «Mirá, mañana hay un programa de televisión, tenés que estar a las a las tres de la tarde en Buenos Aires. Ya tenés todo, el pasaje de colecivo, el hotel está pagado, ya está todo, retirá tu boleto”. Sí, bueno, pero yo tengo una vida, no puedo dejar todo y salir corriendo porque a ustedes se les ocurre. Por mas que te daban todos los gastos pagos no soy un empleado de Disney. Por ejemplo, uno estaba rindiendo y le decían que tenía que viajar al otro día. Una locura. Ellos venían con una idea norteamericana que en Argentina no funcionó.

star wars 3

—¿Hubo un día que dijiste “voy a empezar a coleccionar”?

—Sí, en los 90 y pico, o sea que tenía unos 20 años. En esa época no encontrabas otro muñeco. Por ejemplo, yo era el bicho raro de todos mis amigos en el barrio porque me gustaban “La guerra de las galaxias” y la ciencia ficción. Además, mis amigos se iban a jugar al fútbol y yo me iba a ver “Star Wars”. En la época cuando estaba viviendo en Arroyito me encontré con una persona a la que también le gustaba “La guerra de las galaxias” y era como haber encontrado un hermano perdido.

—¿Quién era ese hermano perdido?

—Un amigo, una persona a la que le gustaba “La guerra de las galaxias”. Nos encontramos, nos pusimos a hablar y ahí me dijo un día: “¿Vos sabés que hay un negocio donde venden cosas?” Y entonces me fui al negocio, que estaba en la periferia del centro, miré y ahí comencé, empecé a juntar cosas.

>>> Leer más: Carlos Semitiel: el rosarino apasionado de los autos antiguos que logró el sueño del museo propio

—¿Y cuál fue el primer objeto de la colección?

—Los primeros fueron los muñequitos. Arranqué con esos muñequitos, los Kenner originales. También tengo muchos de los de Top Toys, que salieron bajo licencia acá en Argentina, pero que son muy buscados. Yo los tengo en blister, cerrados, son muy cotizados y muy buscados. Los fabricantes de los Kenner empezaron en un garage y terminaron con una empresa porque inventaron la medida del muñeco 3,75, que no existía. Ellos fueron los creadores de los muñequitos.

—¿Cómo fueron los comienzos del museo?

—Fui empezando con algunas cosas, de a poco, con lo que había en esa época y se podía encontrar, que era esto, muñecos chiquititos, cómics, alguna historieta, algún libro, cosas así. Después cuando se fue masificando un poquito más, cuando se abrió un poquito más el tema de "Star Wars" fui a adquiriendo cosas. Pero siempre estoy buscando cosas no que me gusten sino que sean un poquito más de mi época.

“Los sables de luz son los más difíciles de conseguir”

—¿Cuál fue el objeto que más te costó conseguir?

—No tengo uno en especial, pero creo que no fue el más difícil sino que tuve la suerte de conseguirlo porque no es fácil. Por ejemplo, los sables de luz. Estos sables de luz son master réplica. No se fabrican más.

—¿Qué quiere decir master réplica?

—Que es una réplica del original. Es una marca que se acaba. Son exactamente iguales a los sables de la película. No se fabrican más, tienen el peso exacto y todo lo mismo que el original. Cuando golpean hacen el ruido. Tengo el de Darth Vader y el de Yoda.

star wars 6

—¿Sos uno de los mayores coleccionistas de “Star Wars” del país?

—No sé. No, hay gente que tiene más cosas que yo, pero en la región debo ser el mayor colecciionista.

—¿Sos uno de los primeros coleccionistas?

—No, porque en Buenos Aires hay gente que ya estaba antes que yo, pero en la región soy uno de lo de los pocos que hay con otros tres. Hay un par más en Rosario.

—¿Y se conocen entre los coleccionistas?

—Sí, lo que pasa es que por ahí al masificarse mucho ya la gente se ha separado, siempre tienen sus problemas. Eso no me gustó y dije. “Rancho aparte y hago mi vida”.

—¿Participás en los encuentros?

—Sí, pero convenciones casi no hay.

—¿Vas a la Crack Bang Boom?

—Sí, de hecho trabajo siempre en la Crack Bang Boom porque en el negocio estoy los cuatro días en el medio del salón principal. Muchas veces participé en la Crack Bang Boom con el grupo de Star Wars que estaba en esa época y hemos hecho escenario, hemos participado con los trajes, hemos exhibido cosas.

—¿Cómo está ahora el mundo de “Star Wars”?

—Ahora no voy tanto porque son muchos que hacen lo mismo y ya lo conozco todo, sinceramente. No hay nada abajo de una piedra que me pueda sorprender. Hay diferentes grupos en Rosario, se hizo algo en el Cine Lumiere, pero ya no es como antes.

—¿Por qué?

—Ya no se hacen tantas cosas como antes por la cuestión económica, está todo muy masificado, la gente por ahí ya está medio cansada, a todo esto lo ven en cualquier lado. Antes no se veía tanto. Ahora conla globalización y con las redes yo no necesito ir a algún lado, directamente me conecto y hablo con gente de afuera.

star wars 4

—¿Cuál es la figurita difícil de “Star Wars”?

—Y hay miles, hay miles de cosas, tanto afuera como acá.

—¿Si pudieras conseguir algo ahora, qué pedirías?

—Puede ser alguna figura que me falte de “Star Wars” de los de los últimos que no salieron acá en Argentina.

—¿Figuras son los muñequitos?

—Sí. Y de las 17 puede ser el artillero imperial. Y son un poco las figuras de Droids, que son otra serie que salió dentro de “Star Wars”, son muy difíciles de conseguir. Yo tengo una sola figura de esas. De esa y del artillero imperial, por ejemplo, yo tengo el casco. Tengo el casco y tengo una figura.

“Elijo «El Imperio contraataca»”

—¿Qué película de la saga te gustó más?

—Me gustan todas, pero si tengo que elegir una, elijo “El imperio contraataca”. La segunda sería el episodio 5 porque ganan los malos. Los malos ganan, pero después ganan los buenos, siempre ganan los buenos, siempre.

—Si hablaras con George Lucas, ¿qué le dirías o qué le preguntarías?

—Primero, lo que le preguntamos todos: ¿qué sintió cuando se iluminó para hacer todo esto? Porque él creó un universo, un universo entero. ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo de pronto de pronto te surgió la idea? Es una cosa es increíble lo que hizo. De hecho, es una de las personas que más admiro, pero no porque me gusta “La guerra de las galaxias” sino por lo que hizo. Porque desarrolló un concepto, tuvo una idea, la llevó a cabo, la escribió, peleó contra viento y marea para llevarla al cine cuando le decían: «Ningún estudiante de filmación va a estrenar una película en su vida». Y él la estrenó en 14 cines para empezar.

—¿Por qué los actores no querían aparecer en sus primeras películas?

—Harrison Ford no quería aparecer, es el caso típico. No quería aparecer y lo engañaron dándole un trabajo de carpintero porque él era carpintero. Lo engañaron y lo hizo ir cuando era la audición para que leyera los papeles y ahí le mostraron que George Lucas lo quería a él.

“Andino es como un barrio de Rosario en los 70”

—¿Cuánto hace que vivís en Andino?

—Hace 12 años.

—¿Cómo es Andino?

—El pueblo es tranquilo, cuando querés es tranquilo.

—¿Es como un barrio de Rosario en los 70?

—Más o menos.

—¿Qué significa tener este museo de “Star Wars”? ¿Es tu lugar en el mundo?

—Y sí, la verdad que si vengo de afuera con la cabeza quemada acá me calmo. Es como el jardincito que tienen los japoneses que ponen el rastrillo y pasan la arena para hacer todas las figuras zen. Acá me calmo, tengo un lugar que miro con nostalgia, recuerdo un montón de cosas.

—¿Cuál objeto del museo elegís primero?

-Esta alcancía. La compré en una feria en Buenos Aires rota. Estaba toda sucia, asquerosa, horrible El vendedor pensó que me estaba estafando cuando me la vendió y me dijo: “Llevatelá, pero no te va a servir”.

—¿Y la reparaste?

-Se la llevó un amigo y me dijo: “Lo único que tiene es un cable desconectado.”. Cuando fui de nuevo a Buenos Aires le llevé un video, se lo mostré al tipo y me mandó a la mierda.

—¿Cómo conseguiste ese muñeco negro y alto?

—Yo iba caminando por Puerto San Martín, pasé por una cochera y vi algo. Ese día iba justo con mi abuela porque había ido a Pami. Le digo: “Acabo de ver algo raro”. Vuelvo a mirar y sale una persona con una bolsa, estaban tirando cosas a la calle. No lo estaban tirando, pero estaba tirado entre un montón de cosas, lleno de telarañas, sucio. Entonces, le dije: “Jefe, ¿está haciendo limpieza?” «Sí, tengo que hacer limpieza, me toca porque tengo muchas porquerías». “Jefe, ¿a ese muñeco usted lo vendería?”. «No lo había pensado. ¿Cuánto me da?» “Mire, acá tengo tanto”. «Bueno, dale, porque nosotros no lo podemos tener porque se lo regalaron al nieto, pero el chico le tenía miedo y lloraba cuando se lo ponían adelante». Entonces lo tuvo que sacar. Era el muñeco original, de una marca nueva americana, que se llama Jakks Pacific. de 79 centímetros de alto.

—¿Muchos objetos se los compraste a coleccionistas?

—Tuve la oportunidad de conseguir objetos de otro coleccionista o de gente que no los quería.

—¿Eso pasa ahora?

—No, pasaba en otra época cuando la gente no les daba valor a las cosas que tenía.

—¿Qué objetos compraste así?

—Un montón. Tengo figuras y cosas así. Por ejemplo, el calabozo de Jafar Hood, de Kenner, se lo intercambié a un chico por algunas cosas y ahora si le llego a preguntar seguro que se arrepiente.

—¿Qué libros y revistas tenés en el museo?

—Tengo inclusive algunos libros que no se consiguen en Estados Unidos. Por ejemplo, tengo el de “La guerra de las galaxias” que trae todos los trajes, todos los uniformes, todas las cosas que salían de la película. Son ediciones que salen, pero son libros para coleccionistas, donde viene todo el tipo de ropa, todo lo que se usó, cómo se hizo, de dónde se sacó todo.

>>> Leer más: El loco de las motos: "Llegué a tener 50 motos, pero elegí quedarme con dos"

—¿Qué otros objetos hay en el museo?

—En latas tengo todo lo coleccionable. Tengo una colección grande de latas, vasos y pósters enmarcados como el Comtex Store y el Rill, que se entregaban en poquísimas jugueterías del país cuando salió el Comtex. Había salido este aparato comercial, que es para que vos pases el chip que venía en la figura y te dijera las frases que vienen grabadas. Entonces, como no había mucho de eso a la venta, vos ibas a la juguetería y pasabas por ahí el que tenías y escuchabas las frases que venían en la figura.

—¿Qué pasó con esa consola?

—Se entregó a muy pocas jugueterías en el país. Yo tuve la oportunidad de conseguir una de otro coleccionista que no la quería. Muchos de los juguetes se lo compré a coleccionistas o gente que a lo mejor ya no los quería.

—¿Pasa eso entre coleccionistas?

—No, pasaba en otra época cuando la gente no le daba valor a las cosas que tenía.

—¿Qué objeto compraste así?

—Un montón. Tengo objetos de figuras y cosas así. Por ejemplo, el calabozo de Jafar Hood, de Kenner, se lo intercambió un chico por algunas cosas y y ahora si le llego a preguntar seguro que se arrepiente. Por algunas cositas que yo tenía.

—¿De quiénes son estos autógrafos?

—Acá tengo un autógrafo de la chica que hacía la voz de Rebels, un personaje del dibujito de “Star Wars”, la rosarina Natalia Bernodat. También tengo un autógrafo de Jeremy Bulloch, de Boba Fett. Después tengo autógrafos pero ya son de otras cosas. Tengo de cómics, de Humberto Vélez, la voz de Homero Simpson.

WhatsApp Video 2026-05-21 at 11.42.47
Your browser doesn’t support HTML5 video

—¿Qué láminas de películas tenés?

—También tengo esta lámina original de cine, que es el primer spin-off que hizo George Lucas, que era la aventura de los libros, se centraba solamente en los libros, que fue una película de muy bajo presupuesto. Las spin-off son las películas que salen cuando son secuelas de las originales. O sea, son parte de la película original. Esta salió y tuve la oportunidad deconseguir la lámina original.

—¿Cómo conseguiste esta figura del mecánico imperial?

—La tuve que hacer porque tampoco existe, no hay. Agarré un muñeco común y corriente, un muñeco comercial, y le fui haciendo el traje azul. Son mecánicos imperiales. Es más si lo buscás, si lo querés googlear, vas a encontrar que solamente hay otra persona que hizo el muñeco en Estados Unidos. Hice el traje, el casco, el cinturón, todo el uniforme. Hago mucho custom, que quiere decir réplica o reproducción, me encanta.

—¿Qué otras figuras hiciste?

—También tengo estos. Una reproducción. Estos son de “Fuga en el siglo XXIII”. Tengo el que es el guardia de la ciudad y el guardia del carrusel. ¿Vos te acordás de la serie “Fuga en el siglo XXIII”? Era una serie en la que de pronto flotaban todos, cumplían 30 años y los mataban, tenían que morir, pero no le decían eso, les decían que iban a otra vida. Y empezaban a flotar, a flotar y de pronto se evaporaban. Ese es el guardia que vigilaba.

—¿Cómo hizo George Lucas para lograr el sueño de construir semejante obra?

—Nadie le daba dos pesos por la película, por eso lo admiro mucho, porque él agarró y dijo: “Bueno, yo vendo los derechos de la película”. Vendió los derechos de la película y se le mataron de risa porque dijeron: “Vendiste los derechos, te vas a quedar pobre, boludo”. Y él les dijo: “Yo les vendo los derechos de la película, pero me quedo con todo el merchandasing”. Y se hizo rico. Me quedo con esa visión que tuvo.

—¿Qué celebraron el 4 de mayo los seguidores de “Star Wars”?

—El 4 de mayo fue el May Fourth. May Fourth porque es el acrónimo de “May the force be with you”, que es “que la fuerza esté contigo”.

—¿Y esa frase tiene algún significado especial?

-Está en la película, es como decirte: “Nos vemos pronto, que tengas mucha suerte”. Bueno, “que la fuerza esté contigo”.Era una frase de los caballeros Jedi, pero después también la usaban los de la rebelión, que la tomaron para ellos.

“Para mí todos los días son Star Wars”

—¿Qué significa esta pasión?

- Me gusta, como soy fanático de esto para mí es algo algo maravilloso. Para mí es “Star Wars” todos los días. Por ahí la gente común, de a pie, sabe que hay un día de “Star Wars”, para mí todos los días son “Star Wars”.

—¿Y qué les dirías a tus compañeros amantes de “Star Wars”?

-Que no pierdan nunca el amor por la saga, que sigan siempre fieles a lo que son. Porque, obviamente, yo te digo que deben ser personas muy buenas porque crecieron dentro de este universo. Estoy seguro que deben ser como como lo soy yo, generoso con otros. Desde ponernos un disfraz o un traje hasta ir y colaborar. Así es como somos.

—¿Cómo aparecés en las redes?

-Me pueden encontrar con mi nombre y apellido en Instagram o como El Loco Kenobi. Me buscan en Facebook o en Instagram.

—¿Quién te puso el sobrenombre?

-Para los pibes Obi-Wan Kenobi es el maestro y yo me puse El Loco Kenobi. Es más, de hecho mi colección entre mis conocidos era conocida como La cueva del Loco Kenobi porque yo vivía en una casa que era una especie de caverna. Entonces yo le decía La cueva del Loco Kenobi.

—¿Qué expectativas tenés sobre la película "The Mandalorian and Grogu"?

-Como fanático estoy contento, sé que tendrá mucha acción, obviamente, pero lo más importante serán los cameos de personajes y objetos y lo que serán para ojos de ultrafanáticos que captaremos algo que sea del universo expandido en general.

—¿Esta pasión por “Star Wars” es una buena excusa para seguir jugando y siendo un niño?

-Eso, justamente, para seguir siendo un niño. Hago todo lo que me gusta: sigo sigo siendo niño, sigo coleccionando y lo mejor que puedo hacer es coleccionar y compartirlo, hablar de lo que uno tiene.