Hay momentos en política donde no se trata de discursos ni de promesas, sino de piezas que se mueven con precisión. El Salón del Automóvil Autovisión 2026 en Funes fue, en ese sentido, una jugada larga, pensada con tiempo, que hoy empieza a mostrar sus efectos más allá de lo evidente
11:56 hs - Sábado 04 de Abril de 2026
Porque lo que pasó en la ciudad no fue sólo una muestra exitosa ni una convocatoria masiva de más de 200 mil personas en el Salón del Automóvil Autovisión 2026 en Funes. Fue algo más sutil, más profundo: una demostración de capacidad. Como en el ajedrez, donde no gana quien mueve más rápido sino quien entiende el tablero completo, el intendente Roly Santacroce eligió jugar una partida paciente.
Hace años que Funes viene acomodando sus piezas: infraestructura, servicios, orden urbano, vínculo con el sector privado. Nada de eso es vistoso por sí solo, pero sin esa base, ninguna jugada mayor sería posible. El Autovisión fue, quizás, ese movimiento que conecta todo lo anterior y lo pone en escena.
Santacroce no es un dirigente clásico. Su origen empresario se nota en la forma de pensar la gestión: menos relato, más resultados; menos improvisación, más planificación. Y en ese camino fue construyendo algo que en política vale mucho: confianza. Confianza del sector privado para invertir, para acompañar, para apostar. Sin ese respaldo, un evento de esta magnitud simplemente no sucede.
Un encuentro singular en Funes
Pero además del evento, hubo algo que llamó la atención: las presencias. En una provincia donde el peronismo atraviesa un momento de dispersión, Funes se convirtió, aunque sea por unos días, en punto de encuentro. Por allí pasaron dirigentes de peso, algunos con historia, otros con presente territorial fuerte. Estuvieron el exgobernador Omar Perotti y el senador nacional Marcelo Lewandowski, pero también jefes locales y referentes como Jorge Berti (Villa Constitución), Carlos De Grandis (Puerto General San Martín), Enrique Vallejos (Reconquista), Daniel Cinalli (Capitán Bermúdez), Mariano Cominelli (Fray LuisBeltrán), Marcelo Andreychuk (San Cristóbal), el exsenador por el departamento San Jerónimo, Danilo Capitani, Lisandro Travieso, (San Gregorio) Facundo Stizza (Empalme VillaConstitución), el diputado Miguel Rabbia y el secretario general de Camioneros Santa Fe, Sergio Aladio, entre otros.
No fue una foto casual. Fue una postal que, leída con atención, muestra algo que empieza a insinuarse: un dirigente que logra convocar, ordenar y generar un ámbito donde distintos sectores se sienten cómodos. En política, eso no abunda.
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En paralelo, entre dirigentes y militantes comenzó a repetirse una idea que funciona casi como consigna de estos días: "El peronismo debe reordenarse con nuevas figuras, para volver a ser oposición y luego proyectarse como alternativa de gobierno". No es una frase aislada. Es un diagnóstico compartido que sobrevuela cada encuentro, cada charla de pasillo, cada foto como la de Funes. Y en ese tablero en reconfiguración, empiezan a observarse con atención quiénes mueven, cómo mueven y con quiénes juegan.
Funes también habla en ese sentido. Dejó de ser hace tiempo una ciudad de paso para convertirse en un lugar donde pasan cosas. Donde hay servicios, seguridad y una idea de desarrollo que no es solo una promesa. Hay algo casi cotidiano en esa transformación: chicos en bicicleta, vecinos tomando mate en la vereda, pero también empresas que llegan, inversiones que se concretan y empleo que se genera. Esa convivencia entre lo simple y lo productivo es, quizás, su mayor fortaleza.
El Autovisión, que también contó con la presencia del gobernador Maximiliano Pullaro, terminó, pero dejó piezas en posiciones interesantes. No define la partida, ni mucho menos. Todavía hay mucho tablero por recorrer, en un contexto nacional y provincial que cambia de un momento a otro. Pero hay algo claro: Santacroce movió, y movió bien.
En ajedrez, a veces una sola jugada no gana el juego, pero sí obliga al resto a reacomodarse. Lo que pasó en Funes empieza a parecerse a eso. Y en una política que muchas veces juega a las apuradas, no es un detalle menor.