Una especialista analiza qué herramientas tiene una víctima para prevenir una escalada de violencia fatal. El país sufre un femicidio cada 33 horas
06:30 hs - Lunes 27 de Abril de 2026
El 16 de abril la joven Sophia Civarelli fue asesinada por su novio, de 22 años, que más tarde se arrojó desde la terraza de un edificio en Rosario. A las 48 horas, un hombre de 61 se presentó en el trabajo de su ex pareja, en la localidad de Murphy, y la atacó con una escopeta: la mujer sobrevivió, el agresor se quitó la vida. Dos semanas antes, la científica santafesina Silvina Drago, de 56 años, recibió ocho balazos dentro de su casa. Su concubino le había disparado y luego se suicidó. Los victimarios de estos hechos, ocurridos con pocos días de diferencia en la provincia, no tenían contacto entre sí y sin embargo actuaron de acuerdo a un mismo patrón, el de la violencia machista extrema hacia las parejas o exparejas.
La Capital conversó con la doctora en Psicología y profesora universitaria Marta Fernández Boccardo para visibilizar por qué proliferan estos trágicos episodios y, sobre todo, qué pueden hacer una mujer víctima y su entorno, desde una perspectiva de cuidados y de protección, a fin de prevenir una escalada con desenlace fatal.
Masculinidades violentas
“La violencia simbólica de género (es decir de palabras, de gestos, de calificaciones) va construyendo en una relación una dominación, una asimetría. Y en este momento las masculinidades violentas están fomentadas. Los propios gobernantes ejercen violencia a través de sus discursos, se desmantelaron los organismos que protegían a las mujeres que denunciaban, están los incels o célibes involuntarios, que son violentos simbólicamente”, contextualiza la experta rosarina, y advierte que “en algún momento se puede pasar de los discursos de odio al acto. El femicidio es la punta del iceberg”.
El fenómeno “no tiene una sola explicación, es complejo. Hay factores económicos, sociales, familiares”, continúa. Lo cierto es que “estos vínculos violentos se están dando en noviazgos de chicas jóvenes, que una pensaría no van a someterse como las mujeres de otras generaciones a sus maridos. Se supone que avanzamos un montón, por ejemplo a nivel laboral, pero en la parte afectiva-amorosa, se ve que no hubo cambios del todo”.
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Fernández Boccardo puntualiza que “la avanzada machista es indudable. Eso no quiere decir que todos los varones sean violentos. Lo que hay es un estereotipo de masculinidad que piensa que la mujer le pertenece, que es de su propiedad. No siempre se detecta, a lo mejor el más amable puede ser un violento, pero no solo los psicópatas matan sino también los hijos sanos del patriarcado. Esta posesividad no habla de la fortaleza del varón, habla de su vulnerabilidad”.
“El primer indicio es el control, los celos. El celoso le hace sentir a la mujer que es importante para él y por otro lado trata de disminuirle la autoestima, de anularla, de separarla de las amigas y de la familia. Para estos casos es vital tener una red, poder conversar sobre lo que está pasando. A veces la mujer lo cuenta como algo gracioso y las amigas le empiezan a señalar que allí hay violencia. Y luego el varón la culpa de la violencia, se justifica diciendo Mirá cómo me ponés”, describe la psicóloga.
Qué pueden hacer una mujer víctima y su entorno
Investigadora, docente de posgrado en la UNR y autora de varios libros, entre ellos “Mujeres que callan. Violencias de género y efectos en la subjetividad femenina” y “Mujeres en la mira. Violencia simbólica, desobediencia y creación”, Fernández Boccardo plantea que si acaso es difícil detectar el estereotipo en los inicios de la relación, una vez que se lo identifica “la mujer debe buscar protección en su círculo de amistad, de familia, nunca estar sola ni hacer la denuncia sola. Pedir ayuda a la gente más cercana”.
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Otra pauta importante es “conocer y estar atentas a todas las violencias (dentro del vínculo) para ver cómo se llega a la violencia física, porque están la violencia económica, la epistémica (no reconocer el pensamiento y los saberes de la otra persona), el daño a los hijos, a los familiares, a las mascotas, a los objetos (violencia vicaria), como un modo de causarle daño a la mujer”. Frente a estas distintas modalidades, “cuidarse entre las mujeres es la mejor receta; no dejar nunca a las amigas como pretende el violento, que critica todo e intenta anular el entorno. Porque una característica de los violentos es la soledad, no tienen muchas amistades y por sus propias carencias se aferran tanto a la pareja”.
¿Y qué pueden hacer los allegados de la víctima si sospechan o toman conocimiento de un vínculo que coloquialmente se denomina “tóxico”? En principio sugerirle a la mujer que consulte a un psicólogo, aunque el acceso a servicios públicos de asistencia y acompañamiento está restringido u obstaculizado, ya por el desfinanciamiento, ya por la eliminación de las áreas de prevención y abordaje de la violencia de género. Fernández Boccardo descree que el problema radique en la falta de información por parte de las mujeres; “la mayoría está informada, pasa que a nadie se le cruza por la cabeza que va a ser asesinada”.
Mientras tanto, los hechos crecen. Según el observatorio de la asociación civil La Casa del Encuentro, en el primer trimestre del año se contaron 68 víctimas fatales por razones de género y 73 tentativas de femicidio. En tanto el observatorio nacional de MuMaLá contabilizó en el mismo periodo 73 casos, así que mientras la primera organización considera un femicidio cada 33 horas, la segunda tiene un guarismo aún más bajo: una muerte cada 29 horas, casi una por día. “No hay estadísticas oficiales, los observatorios se guían por las noticias periodísticas así que podría haber más casos. Al Estado esta situación parece no importarle”, finaliza Fernández Boccardo.
Recursero: dónde pedir ayuda, consultar o denunciar
El servicio municipal de asesoramiento y acompañamiento en situaciones de violencia de género se presta a través del Teléfono Verde: 0800 444 0420. Además, hay un número de Whatsapp: 341 5781509. Todo funciona las 24 horas, los 365 días del año. Puede consultar la propia víctima y también es posible consultar por otra persona.
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El Centro de Asistencia a la Víctima y al Testigo del Delito (CAV) de la Defensoría del Pueblo recibe consultas por presentación espontánea de la víctima o sus familiares, oficios judiciales y/o derivaciones de otras instituciones. Asesora y asiste desde una perspectiva de género, diversidad y derechos humanos en Paraguay 756, de lunes a viernes de 8 a 18. El teléfono es 4721500/05 y el Whatsapp 341 3721283
El Centro de Asistencia a la Víctima de Delitos Sexuales y Violencia Familiar “Comisaría de la Mujer” recibe denuncias penales y solicita medidas de protección para víctimas de abuso sexual y violencia de género en Marcos Paz 6650 (Whastsapp: 342 5270201) las 24 horas. También se puede recurrir a los Centros Territoriales de Denuncias (CTD) distribuidos en los distritos.
Por otra parte, el Centro de Asistencia Judicial (CAJ) de la provincia atiende a víctimas directas o indirectas de delitos en Corrientes 2114, de 8 a 14. Su teléfono es 0800 555 8632. En tanto la Unidad de Información y Atención a la víctima de violencia doméstica y de género de los Tribunales provinciales (Balcarce 1651) recibe presentaciones y requiere medidas de protección a los juzgados correspondientes de lunes a viernes de 8 a 20. Para comunicarse por teléfono, la línea es 4721700 interno 5123 y el Whatsapp 341 6100100.
Ante una emergencia, llamar al 911.