Jueves 16 de Febrero de 2023
El intendente Pablo Javkin se reunió este jueves en Buenos Aires con funcionarios nacionales para conseguir fondos con el objetivo de avanzar en la urbanización de los barrios rosarinos. El pedido se da en un marco de crisis en seguridad ligada a la violencia vinculada al narcotráfico, contexto en el cual influye la precariedad de algunos territorios que se vuelven propicios para el desarrollo de actividades delictivas. El caso Villa Banana, que en los últimos años atraviesa un proceso de urbanización y en paralelo un descenso en hechos violentos registrados, es un ejemplo para poner la mira en otras zonas complicadas como Ludueña, Empalme Graneros y Tablada.
Uno de los indicadores para analizar la violencia altamente lesiva en los territorios es el registro de homicidios. Según el Observatorio de Seguridad Pública del Ministerio de Seguridad de la provincia, desde 2020 se da un aumento sostenido en la cantidad de crímenes ocurridos en el departamento Rosario. Ese año, luego de los 169 ocurridos en 2019, se registraron 214. En 2021 hubo 244 y en 2022 fueron 287. En ese período hubo barrios que sufrieron un aumento notorio de homicidios y otros que, por el contrario, mostraron un leve descenso.
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En Villa Banana, según los registros de La Capital, en 2022 ocurrieron 3 homicidios. La mitad de los 6 que hubo en 2021, año en que se puso en marcha en el barrio el proceso de urbanización. Mientras tanto, en los barrios más calientes los números marcaron un aumento notorio. En Ludueña, por ejemplo, se registraron 4 homicidios en 2020, 9 en 2021 y 25 en 2022. En Tablada ocurrió algo similar: 7 en 2020, 19 en 2021 y 22 en 2022. El aumento o la disminución de homicidios responde a distintos factores, relacionados a las dinámicas de las bandas que se instalan en un territorio o agudizan sus conflictos en determinado momento. En ese sentido, en Empalme Graneros hubo 11 crímenes en 2020, cifra que bajó a 5 en 2021 y volvió a aumentar a 20 casos en 2022.
Intervención multiagencial
La intervención estatal para la urbanización de los barrios más complicados por la violencia urbana influye no solo por las mejoras en infraestructura, sino también por lo que implica para la comunidad ese proceso. Lo explicó Gustavo Zignago, secretario de Gobierno de la Municipalidad, con el caso Ludueña como ejemplo. Se trata de uno de los barrios más afectados en 2022 por una fuerte disputa entre dos bandas ligadas al narcotráfico y las extorsiones, conflicto que también alcanzó a los barrios Empalme Graneros e Industrial. De los 25 homicidios ocurridos en Ludueña, 24 fueron entre enero y agosto, cuando luego de una serie de allanamientos se desarticuló e imputó a gran parte de una de estas bandas.
"En agosto de 2022 conseguimos consolidar una planificación que vino de la mano del Ministerio Público de la Acusación con una serie de allanamientos, y en septiembre se firmó la financiación de las obras en Ludueña. Los números dan una baja por las distintas circunstancias que atraviesa la intervención", explicó Zignago. En ese sentido desarrolló: "Por la persecución penal y la urbanización, no tanto por la transformación de las obras que son incipientes sino por todo el proceso participativo que ofrece la obra y la posibilidad de que los equipos sociocomunitarios establezcan una relación diferente con la comunidad".
Es que la presencia estatal no significa solo una institución determinada, como puede ser un centro de salud, sino que sus trabajadores puedan recorrer los territorios y vincularse con los vecinos. Es ese aspecto el que destaca por su ausencia en los barrios más afectados por la violencia, donde las dinámicas delictivas ganan territorio no solo atemorizando a la comunidad sino también dificultando el trabajo de las distintas áreas estatales.
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Zignago contó cuál es la búsqueda de la Municipalidad en las mesas de trabajos también integradas por el MPA o representantes de las fuerzas federales: "Damos cuenta de las dinámicas comunitarias del barrio, qué momento atraviesan las organizaciones sociales, cómo se vinculan entre sí o con las instituciones, cuáles son las dinámicas comerciales del barrio". También sucede que hay sectores en los cuales el acceso es más complicado debido a que grupos criminales tienen allí más peso. "Se da un intercambio que tiene que ver con la aceptación o no de la presencia del Estado. A veces choca, tiene que ver con que no se quiere que el Estado esté, o que esté bajo otro formato", sostuvo el secretario de Gobierno. "Entonces se tiene que imponer una estrategia de intervención multiagencial", agrega.
Este jueves Javkin tenía prevista una reunión con la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Victoria Tolosa Paz. El intendente busca conseguir más fondos para avanzar en un período más corto de tiempo con la urbanización en zonas precarias de Ludueña, pero también del Mangrullo, Tablada y Vía Honda. En este último durante 2022 hubo 8 homicidios, todos ocurridos a partir de agosto y en un radio de pocas cuadras a la redonda, vinculados a disputas por la venta de drogas. Se trata de un sector donde están a la vista las dinámicas de venta y consumo de estupefacientes en la vía pública, un territorio signado por la falta de infraestructura y la presencia estatal. Este miércoles por la tarde, tras una serie de allanamientos de la Gendarmería y la policía provincial, hubo seis detenidos y se secuestraron varias dosis de cocaína.
El caso Villa Banana
En 2021, luego de las etapas de diagnóstico y formulación de proyectos iniciadas en 2017, comenzó el proceso de urbanización de Villa Banana. Con un presupuesto superior a los 600 millones de pesos, financiados con aportes no reintegrables del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, se pavimentaron y se abrieron calles, y se relocalizó a unas 120 familias. Se prevé que las obras terminen en junio de 2023, cuando culmine la instalación de alumbrado, conexiones eléctricas y otros servicios en los domicilios. Para Javkin es un caso paradigmático que hoy busca replicar en otros barrios.
De ese proceso participa la subsecretaria de Hábitat de la Municipalidad, Josefina del Río, que en diálogo con La Capital explica por qué se empezó por Villa Banana. "El dispositivo multiagencial elabora el mapa de violencia altamente lesiva con indicadores como heridos de armas de fuego, disparos, homicidios, usurpaciones. La selección de Villa Banana se debió a ese criterio y a la particularidad que tiene su emplazamiento, por ser un distrito muy rezagado, lo que supone una complejidad social más alta que la de otros territorios", analizó.
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En ese marco la funcionaria coincidió con que hay ocasiones en las que se presentan dificultades al momento de iniciar un proceso de urbanización. En Villa Banana el ejemplo fue la balacera en noviembre de 2021 contra una de las retroexcavadoras que trabajaba en la zona de Gálvez y Río de Janeiro. Con ese contexto del Río destaca la importancia que tuvo para afianzar este proceso el vínculo con las organizaciones sociales del barrio. "Es imposible generar un contrato social válido con los vecinos si no se trabaja con las instituciones que son representativas", explicó.
"En Rosario hay un proceso muy fuerte de organizaciones sociales con muchísimo reconocimiento de parte de los vecinos. La pandemia no hizo efecto de desgaste, sino todo lo contrario, generó que esos vínculos se afianzaran aún más", indicó la funcionaria. "Permiten tener un termómetro permanente de la situación barrial en momentos en los que no podemos estar, más allá de que tenemos equipos que trabajan permanentemente en el territorio", agregó.
Recuperar el poder
Una de esas organizaciones, tal vez de las más antiguas en Villa Banana, es Causa. Desde ese movimiento social en junio de 2016 se pronunciaron tras el asesinato de Guadalupe Medina, una nena de 12 años asesinada y abusada en una casilla abandonada del barrio. "Villa Banana es una cárcel dentro de una ciudad, al barrio hay que abrirlo de verdad", había dicho en ese entonces Facundo Peralta, referente de Causa, en una entrevista con La Capital.
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"Está perfecta la urbanización, peleamos por eso mucho tiempo organizando al barrio para que se pueda lograr, pero hay un problema de pérdida de poder en los territorios", analizó hoy Peralta en referencia a que la problemática del narcotráfico caló hondo y logra permanecer a pesar de las intervenciones recientes. "Es evidente el cambio en la estructura del barrio. Pero una cosa es abrir las calles, conectar los servicios básicos indispensables que ya tendrían que estar garantizados, pero otra cosa es ganarle terreno a la violencia que genera el negocio del narcotráfico en los territorios", agregó.
"Tenemos mejores calles, pero estamos muy mal. Por más que acá hayan descendido las muertes, pero la violencia no es solo muertes, se da en las relaciones humanas y en eso estamos para atrás desde hace tiempo", indicó Peralta. En ese sentido planteó posibles caminos a seguir: "Habilitar mecanismos de participación ciudadana que empoderen a los vecinos para que hagan política en el territorio. Hoy la política la hacen los narcos y nosotros corremos de atrás". "Hay que hacer una reforma política para habilitar desde la Legislatura, el Concejo y el gobierno local mecanismos para que la gente participe y decida, que puedan elegir a los directores de Distrito y construir políticas con la comunidad para evitar la fragmentación con las instituciones y las organizaciones barriales", sostuvo.