Un principio de incendio en el ex cine Atlas (Mitre 643) dejó al descubierto ayer que ese lugar, clausurado en diciembre pasado como complejo cultural, se había convertido nuevamente en un territorio de ocupas. Una dotación de Bomberos Zapadores logró contener rápido las llamas que se habían desatado sobre el escenario, mientras que el grupo de personas que se había instalado de forma precaria se fue de allí con lo puesto.
La historia del complejo cultural Gran Atlas es la de una iniciativa colectiva que desde 2014 no logró nunca la habilitación definitiva para funcionar. Apenas tuvo una habilitación precaria hasta el 25 de octubre del 2015. Y luego continuaron las inspecciones e intimaciones para que renovara el permiso, tal cual detallaron ayer desde la Secretaría de Control y Convivencia Ciudadana municipal.
La clausura del local llegó el 7 de diciembre pasado, según consta en los registros de Habilitación. Fue después de un recital de la cantante entrerriana Liliana Herrero el 4 de diciembre, donde presentó canciones de su último disco junto con el guitarrista Pedro Rossi. Por ese escenario pasaron numerosos grupos, muchos de ellos folclóricos.
Según fuentes de la Municipalidad, al local se le reimplantó la clausura el 19 de diciembre tras recibir una denuncia por ruidos molestos. No volvió a abrir ni registrar actividad. Hubo cuatro inspecciones posteriores de rutina —dos la semana pasada— que certificaron que estaba cerrado.
Sin embargo, en el interior del edificio "se instalaron para vivir cada vez más ocupas", aseguró ayer el empleado de un comercio vecino. "Hace dos semanas que las rejas aparecieron forzadas", le contó un comerciante informal de la cuadra a quien supo ser uno de los gestores del centro cultural.
Pero hasta ayer no había registros de denuncias por usurpación ni de vecinos ni de los titulares del inmueble, a los cuales no se los pudo contactar. "Lo entregamos mañana", atisbó a decir ayer la única persona que salió del interior y se quedó en el lugar mientras los bomberos entraban y salían del edificio.
Desvinculado. "Nosotros hace bastante que nos fuimos del local, no tenemos más vinculación", aseguró al ser consultado Maximiliano Mionnet, quien supo ser uno de los mentores del proyecto cultural al que le costó desde el primer momento ser habilitado por el municipio.
Allí un grupo de trabajadores de la cultura local había proyectado la creación de salones para espectáculos, exposiciones, ciclo de cine, talleres y una radio.
"El problema fue que siempre nos ponían una excusa diferente para darnos la habilitación, la última fue que nos exigieron una escalera y baranda en el escenario", apuntó quien ahora sigue con el proyecto de radio on line con música local y de latinoamérica.
Mionnet reconoció que en el lugar impulsó junto con Leandro "Ito" García, Orlando Palacios, Lucio Araujo, Martín Conti, Bauti Torres y Juan Mariano Palacios "talleres de tela y de malabares, entre otros tantos, pero dejaron de ir poco a poco frente a todas las barreras que nos pusieron".
También contó que cuando llegaron para abrir el complejo había ocupas, a los que buscaron incluir en el proyecto. Antes de la llegada del complejo el cine estuvo muchos años cerrado, salvo por un lapso cuando se abrió un spa.
Colchones. El jefe de Bomberos Zapadores, Andrés Lastorta, reconoció que lo que supo ser una sala de cine se convirtió en hogar de indigentes. Los resortes de un viejo colchón de dos plazas humeantes, al costado de una ventana al fondo del salón, parecerían ser los vestigios que quedaron de lo que se presume fue el lugar originario del fuego, que se habría iniciado por alguna colilla de cigarrillo mal apagada.
Sin luz, gas ni agua, en el interior de edificio quedaban tirados y amontonados algunos viejos colchones, y aunque también había esparcidos algunos equipos de audio y televisión, todo era muy precario, y cubierto por una capa de hollín. Una postal triste del viejo cine Atlas.
Cine, spa y hoy aguantadero
De lo que fue el cine Atlas, que funcionó de 1991 a 1999, apenas quedan los recuerdos y un viejo cartel. Antes de la llegada del complejo cultural que nunca logró ser habilitado de manera formal, estuvo allí la discoteca Paradise y luego un spa. El cine abrió el 15 de marzo de 1991 con la proyección de la película “Mi Pobre Angelito” y cerró el 13 de febrero de 1999 con “Los Profesionales”. Fue una sala de 520 butacas que tuvo sus épocas de esplendor. Lejos, muy lejos de este presente de ocupas que ayer casi lo terminan incendiando.