El número equivale alrededor del 5 por ciento de la planta de profesores. "Todos los meses tenemos renuncias o pedidos de licencia", señala el decano
10:46 hs - Martes 31 de Marzo de 2026
En el último año, más de 30 docentes de la facultad regional Rosario de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) renunciaron a sus cargos o pidieron licencia cansados de los bajos salarios o de "no tolerar más ver la heladera vacía", como lo advirtió Ricardo Mozzi, secretario general del gremio que agrupa a profesores e investigadores de la tecnológica (Fagdut). El número representa alrededor del 5 por ciento de la planta de la facultad.
Este martes, en la UTN es el segundo día de paro que terminará recién el miércoles en reclamo de que el gobierno nacional cumpla con la ley de financiamiento universitario. Las semanas próximas habrá otros dos días de huelga, el miércoles 8 y el viernes 17 de abril.
"Todos los meses tenemos renuncias o pedidos de licencia por parte de los docentes", indica el decano de la facultad Regional Rosario de la UTN, Rubén Ciccarelli, y estima que, sobre una planta de alrededor de 600 profesores, en el último año son más de 30 los docentes los que pidieron licencia sin goce de sueldo o que renunciaron a sus cargos.
La problemática, explica, no es exclusiva de la facultad rosarina. "A nivel nacional, en toda la UTN, han aumentado geométricamente y esta es una problemática que afecta a todas las regionales de la universidad", sostiene y apunta que en los últimos años han quedado desiertos concursos para ejercer la docencia en materias que requiere de profesionales con experiencia laboral concreta en el campo de la disciplina.
Para el decano, la situación está íntimamente relacionada con la crisis que atraviesa el sector. "Es evidente que hay, por parte del Estado, un marcado abandono de la educación pública que se ve en la cuestión presupuestaria, con una disminución de alrededor del 30% en relación con el ya paupérrimo 2025. Eso, entre otras cosas, hace que los salarios queden aplastados y que la docencia no aparezca como un campo de desarrollo profesional viable para los ingenieros. Además que, desde hace tiempo, se han cortado los programas de estímulo, como el Promei (Programa de Mejora de Infraestructura), que permitían fomentar la docencia y la investigación. Pero también, en un contexto de destrucción de la industria nacional, también es difícil encontrar profesionales con experiencia en la industria para el dictado de las materias más específicas", explica.
Las consecuencias de la renuncia de profesores no sólo se evidencia en el corto plazo, con el agrupamiento de comisiones en algunas carreras, sino también aparece como una amenaza a futuro ya que se interrumpe la formación de los futuros docentes.
Según considera Ciccarelli, "la mayoría de las renuncias se dan entre los auxiliares de primera, los jóvenes profesionales que están en una cátedra formándose, aprendiendo; enseñando también, pero por sobre todo sumando experiencia en su formación docente. Con un sueldo promedio de $ 220.000, por 10 horas semanales, es imposible retener a un profesional de la Ingeniería por más vocación y amor por la docencia que tenga. El resultado es que colapsa ese ciclo virtuoso de la formación de los docentes que, con el paso del tiempo, serán quienes vayan creciendo en las cátedras", advierte.
Pocos docentes, muchos alumnos
En la facultad regional Rosario de la UTN se estudian carreras consideradas clave para el desarrollo nacional: ingeniería civil, mecánica, eléctrica, química y en sistemas de información, una especialidad con ingresos masivos en los últimos años. Cada año ingresan a la facultad unos 1.200 estudiantes.
Desde el sindicato que agrupa a los profesores de la UTN (Fagdut) advierten que el éxodo de profesores no sólo se registra en Rosario, sino que afecta a las 30 facultades que la tecnológica tiene en todo el país que sólo en el último año perdieron unos mil docentes. Para dar una idea de su magnitud, la titular de la delegación local del gremio, Daniela Díaz, la compara con la planta de profesores de la facultad Regional Rosario. "Es casi el doble de los profesores que se desempeñan en nuestra facultad _señala_. Es como si en un año hubiéramos perdido la planta docente de dos unidades académicas".
Según detalla la referente gremial, la migración de profesores involucra tanto a profesionales recién recibidos como a aquellos que llevan mucho tiempo enseñando. "Pasa en ambos casos. Tenemos muchos docentes jóvenes que se reciben en la facultad y los convocamos a dar clases, pero después de un año cobrando 200 mil pesos por mes deciden volcarse al sector privado. Y vemos también a docentes con muchos años de antigüedad que piden licencia sin goce de sueldo, también, para concentrar su trabajo en empresas", explica Díaz.
El impacto de las renuncias se siente en las actividades académicas: las comisiones de alumnos que quedan sin docentes a cargo se fusionan con otras, "lo que provoca que las aulas estén superpobladas y los docentes sobrecargados de alumnos", advierte Díaz y pone como ejemplo los tres cursos que tiene a su cargo en la carrera de Sistemas de la Información donde es docente titular. "El año pasado, tenia 136 alumnos en un aula, 122 en otra y unos 80 en otra", recuerda.
Lo que se pierde, advierte, es la posibilidad de realizar un trabajo personalizado con los alumnos y acompañar a los estudiantes. "Estamos atravesando cambios importantes en la forma de enseñar y aprender, donde los profesores tenemos que acompañar a los estudiantes, trabajar a su lado y con la cantidad de alumnos que tenemos es imposible hacer ese trabajo", apunta.
Los profesores de la UTN iniciaron este lunes un paro que se extenderá hasta el miércoles en reclamo del cumplimiento de la ley de financiamiento universitario que, entre otros puntos, establece un presupuesto adecuado para las casas de estudio y fija un mecanismo para actualizar los salarios de los docentes y los gastos de funcionamiento de las facultades.
La medida de fuerza se replicará las próximas semanas, con suspensión de actividades el miércoles 8 y el viernes 17 de abril. Díaz aclara que las fechas se eligieron para permitir el desarrollo del ciclo lectivo. "No queremos perjudicar a los estudiantes, lo que estamos haciendo es defender la universidad que ellos necesitan. No es sólo por nuestros salarios, es también por ellos porque cuando no haya facultad pública o no haya profesores en las clases, ¿qué van a hacer los alumnos?", se pregunta.
Salarios en emergencia
La renuncia de profesores no es exclusividad de las aulas de la UTN. La crisis salarial también se hace sentir en algunas carreras de la Universidad Nacional de Rosario. Por ejemplo, las relacionadas con el parea de informática donde se empezó a registrar que los concursos docentes empiezan a quedar desiertos porque no se presentan aspirantes y se comienzan a generar vacantes en ciertas materias.
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Según explicaron los responsables académicos de las licenciaturas en Ciencias de Datos y la Tecnicatura en Inteligencia Artificial, ambas carreras de la Facultad de Ciencias Exactas, la falta de docentes se debe a una combinación de factores: sueldos universitarios muy bajos —sobre todo en las dedicaciones simples, con menor carga horaria—, una plantilla de docentes jóvenes que no cuentan con antigüedad —la experiencia “engrosa” el recibo de sueldo de un docente—, y la tentadora oferta en empresas del sector privado.
Actualmente, de acuerdo a datos del gremio que agrupa a los profesores de la UNR (Coad), el 65 % de los docentes de la UNR cobran 250 mil pesos por mes, ya que tienen un cargo con dedicación simple. Los de dedicación exclusiva, con 40 horas semanales, apenas superan el millón y medio de pesos.
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Según el informe sobre la situación presupuestaria del sistema universitario nacional, presentado el viernes pasado por el Consejo Interuniversitario Nacional, los salarios de los docentes de universidades públicas están en su piso más bajo en los últimos 23 años, producto del incremento de la inflación y el atraso en los porcentajes de aumento salarial.
El trabajo advierte que, entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, los salarios acumularon un incremento del 158 %, mientras que la inflación sumada en el mismo período alcanza el 280 %.
La consecuencia es una pérdida de poder adquisitivo de los salarios del orden del 32 %. Lo que podría equipararse a haber recibido 7,3 salarios menos desde noviembre de 2023. "Esta situación ubica, en la actualidad, a los salarios universitarios en su nivel más bajo de los últimos 23 años y en uno de los niveles más bajos desde el retorno de la democracia", advierte el documento del consejo interuniversitario.
Para recuperar el poder adquisitivo perdido, los salarios universitarios deberían experimentar una recomposición del 47,3 % respecto de los niveles vigentes a febrero de 2026.