La economía del rebusque crece en Rosario mientras más emprendedores buscan ingresos extra

En apenas cinco meses, 120 vendedores nuevos emprendedores se sumaron a las ferias municipales. Otros empiezan por su cuenta, empujados por la crisis que obliga a jubilados, trabajadores y familias a trabajar más para llegar a fin de mes

10:32 hs - Sábado 09 de Mayo de 2026

Como contó La Capital, las despedidas de negocios se multiplican en Instagram y las redes sociales, pero en plazas y ferias de Rosario ocurre el movimiento inverso. Cada vez más personas empiezan a vender ropa, comida, bijouterie o artesanías para sumar un ingreso en una economía que se volvió cada vez más difícil de sostener.

Algunos llegan después de perder un trabajo. Otros porque el sueldo ya no alcanza. También hay jubilados, mujeres que buscan sostener ingresos familiares y trabajadores que intentan construir un segundo ingreso para complementar economías cada vez más ajustadas.

La economía social rosarina atraviesa un momento de expansión que, lejos de responder únicamente a una lógica emprendedora tradicional, también refleja el impacto de la crisis económica sobre amplios sectores de la población.

Más emprendedores en las ferias de Rosario

En los primeros cinco meses de 2026 ya se incorporaron 120 nuevos emprendedores a la red de ferias y mercados de la Municipalidad de Rosario, que actualmente supera los 1.500 integrantes distribuidos en más de 50 espacios de comercialización.

Solo durante 2025 ingresaron 500 nuevos emprendedores. Además, se inauguraron tres nuevas ferias autogestivas, se ampliaron horarios de comercialización y se sumaron nuevos espacios gastronómicos.

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“La situación económica hizo que mucha gente se volcara a esta opción. En algunos casos es un segundo ingreso y en otros una necesidad urgente”, explicó a La Capital el subsecretario de Economía Social municipal, William Germán Burguener.

Según describió, el fenómeno cambia según el territorio. “En algunos sectores de la ciudad, como el centro, se busca complementar ingresos. En los barrios, entrar a una feria es una necesidad inmediata porque no hay trabajo”.

El funcionario señaló además que buena parte de los emprendimientos funcionan en escalas pequeñas y familiares, combinando redes sociales, WhatsApp y venta presencial en ferias. “El principal lugar de venta sigue siendo el boca en boca y las ferias. Instagram tiene mucha potencia como vidriera, pero muchos venden por estados de WhatsApp o coordinan retiros en los espacios de comercialización”, sostuvo.

“La plata no alcanza y empiezan a aparecer ideas”

Hace tres años, Barbi y su novio empezaron a fabricar alfombras artesanales con técnica tufting desde Rosario. Lo que nació como un hobby creativo terminó convirtiéndose en un emprendimiento paralelo a sus trabajos en relación de dependencia. “Nos gustaba mucho la idea de hacer algo propio, pero también nació por la necesidad de tener un extra que nos permita estar un poco más cómodos económicamente”, contó la creadora de Muna.

Hoy venden principalmente a través de Instagram, donde muestran diseños personalizados y consiguen la mayor parte de sus clientes. Muchas consultas terminan cerrándose por WhatsApp y las ferias funcionan como un complemento para mostrar el producto cara a cara. “Instagram es nuestra principal vidriera. Ahí la gente conoce lo que hacemos. Pero las ferias también sirven muchísimo porque podés mostrar el producto en persona y contar quién está detrás de cada alfombra”, explicó.

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Según describió, en los últimos años notó un crecimiento fuerte del universo emprendedor rosarino. “Cada vez más gente busca generar un ingreso extra. A veces haciendo algo que le gusta y otras veces porque realmente no alcanza”.

Pero sostener un emprendimiento también implica nuevas exigencias. “Además de producir, vender y responder mensajes, sentís que también tenés que ser creadora de contenido full time”, dijo. Cada alfombra lleva horas de trabajo manual y, además, hay que pensar publicaciones, grabar videos, editar contenido y mantener presencia constante en redes sociales.

Barbi cuenta que gran parte del aprendizaje fue autodidacta, aunque ahora espera poder sumarse a capacitaciones municipales sobre redes y comercialización y llegar también a las ferias de economía social.

Aun así, asegura que sigue apostando al proyecto. “Mantener un emprendimiento no es nada fácil. Los materiales implican inversión sin saber si después eso se va a vender o no. Pero ver crecer algo propio hace que el esfuerzo valga la pena”.

Y resumió, quizás sin proponérselo, buena parte de lo que atraviesa a miles de emprendedores rosarinos: “No es la mejor época, pero también pienso… ¿cuándo lo sería?”.

El desafío ya no es empezar, sino sostenerse

Al mismo tiempo, el crecimiento de la economía social también empezó a exigir mayor profesionalización. Ya no alcanza solamente con producir o vender: cada vez más emprendedores buscan aprender herramientas de comercialización, manejo de redes sociales y construcción de marca para sostener sus proyectos en el tiempo. En ese contexto, más de 600 emprendedores rosarinos se asesoraron con la Municipalidad de Rosario para registrar sus marcas y formalizar sus actividades.

Las capacitaciones también crecieron de manera sostenida. Solo en lo que va de 2026, 450 emprendedores finalizaron la primera edición anual de Rosario Emprende, el programa municipal de formación que ya alcanzó a más de 16 mil personas desde su creación.

Según explicó Burguener, muchos llegan buscando resolver una necesidad inmediata, pero después intentan transformar ese ingreso de emergencia en una actividad más estable. “Hay gente que empieza porque necesita generar plata rápida y después busca sostener el emprendimiento, aprender a vender mejor o profesionalizar lo que hace”, señaló.

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En ese proceso, las redes sociales aparecen cada vez más como una herramienta necesaria, aunque no siempre suficiente. “Muchos emprendedores empiezan vendiendo por WhatsApp, después pasan a Instagram y más adelante buscan mejorar contenido, imagen o formas de comercialización”, indicó el funcionario.

ferias

Sin embargo, el crecimiento también expone límites y tensiones. “No todos logran sostenerse. Hay rubros donde la competencia creció muchísimo y el consumo está más frenado”, admitió.

Aun así, la demanda de espacios de comercialización continúa en aumento. Actualmente, Rosario cuenta con 47 ferias semanales distribuidas en distintos puntos de la ciudad y nuevas ferias autogestivas siguen sumándose como alternativa de trabajo e ingreso para cientos de personas.

Para muchos rosarinos, estos espacios representan una posibilidad de independencia económica, pero también una de las pocas alternativas disponibles para generar ingresos en un contexto cada vez más complejo. Por un lado, hay cada vez más espacios de comercialización, redes y producción local. Pero esto no deja de ser un indicador de que la economía formal expulsa a cada vez más personas hacia formas de trabajo más inestables y fragmentadas.