El inmueble de Belgrano 548 fue ocupado durante 65 años por la familia Aguero. Hoy está en ruinas y buscan su reconversión sin afectar la estructura ni fachada, con 11 pisos sobre el fondo del lote.
06:10 hs - Miércoles 22 de Abril de 2026
Uno de los propietarios de la casona de Belgrano 548 —a metros del Monumento a la Bandera—, salió a defender el proyecto de construir un edificio de 11 pisos detrás de la propiedad de valor patrimonial, cuya estructura quedará en pie. "Esa casa tuvo seis intrusiones, no se puede habitar, ni disponer, ni alquilar, ni vender. Deseamos que esta solución no sea vista desde una posición política, sino de una necesidad concreta de una familia", explicó Luciano Aguero, uno de los cinco hermanos que impulsaron el proyecto de reconversión. El Concejo deberá decidir si aprueba una excepción al Código Urbano. El Colegio de Arquitectos criticó la reconversión del antiguo inmueble, mientras que el intendente Pablo Javkin avaló el proyecto y calificó a sus detractores como el "club de defensores de ruinas".
Belgrano 548 es el origen de todo para la familia Aguero. Allí, en esa casona de 8,66 metros de frente por 32 metros de fondo vivieron sus años más felices de la infancia los cinco hijos de un matrimonio en el que falleció el padre y la madre tiene 91 años.
Desde hace unos años, el inmueble quedó desocupado y atravesó una serie de vicisitudes. Al estar incluida dentro del catálogo de valor patrimonial, el destino comercial de esta propiedad comenzó a quedar limitado. Primero estuvo en alquiler, pero ante los reiterados deterioros, no pudo seguir adelante. Luego sobrevino otra locación pero terminó confirmando que ni el alquiler ni la venta eran viables frente al estado de ruina que presentaba.
En ruinas y refugio de intrusos
A ello se le agregaron las intrusiones de los últimos meses. Moradores en situación de calle encontraron esta casona como refugio, pese a su estado de abandono. Primero tuvieron que asegurar la puerta, pero fue violada reiteradas veces. Luego rompieron los candados sobre las ventanas, hasta que una empalizada de punta a punta frenó la invasión.
"Nuestra casa de la infancia se transformó en un problema en los últimos 15 años", dijo Luciano a La Capital al describir los derroteros, las erogaciones impositivas y tributarias para estar al día con el inmueble y los problemas que padecieron hasta que "inventaron" la solución de hacer un edificio de 11 pisos y planta baja sobre el patio del inmueble y preservar la fachada y la estructura de la casona, donde se proyectan algunas oficinas. "Hace seis años que no se puede alquilar ni vender", subrayó.
En efecto, Aguero aclaró que no se trata de una torre, "por el contrario, es un edificio más bajo que el de la esquina (por Buenos Aires y Belgrano) y en el entorno del Monumento". Lo cierto es que la solución fue construir detrás de la casona pero reavivándola como un lugar de tránsito hacia la nueva edificación donde podría haber algunas oficinas. La solución comenzó a cruzar documentación con la Secretaría de Planeamiento y otras áreas, como el Programa de Preservación, hasta encontrarle la vuelta. "Fue la única salida, que la gente piense que tener esta casa es un problema que genera muchos gastos", insistió.
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Inversión familiar
El proyecto ahora tiene el acompañamiento de una constructora y un detalle específico que requiere una excepción a las normas que deberá ser avalado por el Concejo municipal. "Es una inversión familiar, nadie te la compraría, pero es un riesgo que asumimos y eventualmente compartir los errores", dijo Luciano.
Sobre la discusión que se desató entre voces críticas y el intendente Javkin, quien las tildó de ser parte del "club de las ruinas", Aguero aclaró: "No somos políticos, no es un plan ambicioso, no es una megatorre, es algo mínimo y la única salida que además le daría vida a una zona que no es comercial. Sí, estamos presos de un tema político que nos excede. Entendemos que es la única salida". Ninguno de los cinco hermanos pensó en habitarla, ya que resulta muy antigua, con un solo baño y tres habitaciones. Arreglarla significaría muchísimo dinero. "Respetamos a nuestra madre, tiene un valor afectivo muy grande, pero no es amigable para vivir y es un problema que heredamos", aclaró.
Justamente sobre Belgrano al 500 el Estado, con la Dirección de Promoción Social que tiene en esta cuadra su sede, hizo hace años un juicio de expropiación inversa, que ahora no podría hacerse.
"Deseamos que no sea visto desde una posición política, sino como una necesidad concreta de una familia que tiene en una casa, un problema que no puede resolver desde hace años", marcó, para finalizar: "Que se conserve la casona es importante, nadie más que nosotros le tiene más afecto".