Piden preservar una casona ligada al origen del deporte en Rosario

Desde fines del siglo XIX, está frente a un histórico club fundado por inmigrantes ingleses, los pioneros hermanos Jewell

06:10 hs - Domingo 05 de Abril de 2026

En la intersección de Crespo y Córdoba sobresale una casa, la de la única ochava construida: cruzando la calle está el Mercado del Patio y enfrente el Club Atlético del Rosario (CAR), popularmente nombrado Plaza Jewell en honor a los hermanos ingleses que donaron las tierras para el campo de deportes. Justamente en esa única propiedad de dos plantas residieron Carlos y Eduardo Jewell, tras encargar ellos mismos su edificación a fines del siglo XIX, como parte de un complejo habitacional que se extiende hasta Vera Mujica.

Mientras el club fue pionero en la ciudad y en el país en la práctica de distintas disciplinas deportivas (lo declararon solar histórico), el complejo de viviendas con el que hace conjunto y sobre el que el club no tiene ninguna relación, se fue deteriorando en algunos sectores; en especial esa esquina que sufrió un incendio en los 90. El arquitecto Roberto Trapé, historiador y referente de Echesortu, lo define “edificio icónico y fundacional del barrio”. Asimismo, pide preservar “por lo menos” la fachada “antes de que se derrumbe por su propio peso”.

Protegido pero deteriorado   

La zona se ha convertido en el centro geográfico de la ciudad, pero hacia 1880 lucía agreste, semirrural, a su vez rodeada de vías e infraestructura del ferrocarril. En ese contexto, Carlos y Eduardo Jewell le encargaron a Víctor Tenac que en la cuadra de Córdoba al 3200 proyectara las Ten Houses, como se conocía el conjunto, ya que en sus comienzos eran diez casas suntuosas y amplias. Las de los extremos están rematadas por cúpulas idénticas. Trapé cuenta todo esto y agrega que a lo largo de casi 140 años el enorme inmueble se fue subdividiendo y cambió de dueños varias veces.

Al menos un módulo se demolió y reconstruyó entero, mientras que ciertos frentes resultaron modificados, por lo que la obra perdió su fisonomía original y sobre todo la percepción de que se trata de una totalidad. Varias unidades permanecieron como viviendas y otras cambiaron de usos: a lo largo de la cuadra hay un cotillón, un kiosco y hasta una pensión que ofrece habitaciones con baño privado. En tanto, algunas de estas unidades están en venta, con advertencia de colapso o abandonadas.

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Desde hace décadas, en la esquina de Crespo funcionan un anticuario en la planta baja y una carpintería en el primer piso, a la que se accede por una desgastada escalera. “Treinta años atrás se prendió fuego, el interior de la propiedad está hecho nuevo”, cuenta el hijo de Enrique Piedfort, a cargo de la tradicional tienda y mueblería Antigüedades Nené. En su carácter de inquilino, desconoce si el local es considerado de valor patrimonial por la legislación. Pero lo cierto es que está incluido en el Inventario de Bienes del Patrimonio Histórico Arquitectónico y Urbanístico de Rosario, con protección grado 2 (protección directa parcial).

Así lo establece la flamante ordenanza N10.865, sancionada por el Concejo municipal en diciembre de 2025. Y ya la normativa previa había catalogado el conjunto como rea de Protección Histórica (APH), incluida la mansión contigua, de Crespo 843, que supo albergar a la escuela primaria N75 República de Chile y luego al Colegio Mirasoles. En la actualidad esa casona es la sede de la Facultad de Salud y Escuela de posgrado del Instituto Universitario Italiano de Rosario (Iunir), es decir que continúan sus usos educativos.

Un lugar emblemático

Bajo la sombra de árboles centenarios, y de un empedrado de adoquines que supera el siglo de existencia, Trapé insiste en la necesidad de restaurar el complejo que mandaron a erigir y habitaron los Jewell. Donde además se habilitó uno de los primeros teléfonos de la ciudad y, a principios del siglo XX, “funcionó una escuela para señoritas que se llamó Carrasco, donde les enseñaban sombrerería, corte y confección y otras cosas, de las pocas que les dejaban hacer a las mujeres en esa época”.

El administrador del grupo virtual Pueblo Echesortu asegura que se conformaría “con que restauren esta esquina que se está viniendo abajo y quede por lo menos como la de Vera Mujica, que también se incendió pero la arreglaron”. Allí está emplazada una papelera.

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La casona presenta un estado avanzado de deterioro. El resto de la cuadra se encuentra en condiciones regulares.

El arquitecto realiza visitas guiadas en el entorno y se reconoce heredero del historiador barrial Nicolás E. De Vita, fallecido en 2003. De Vita dejó como legado dos libros, donde afirma que los Jewell llegaron con sus padres a Rosario en 1864, cuando tenían 14 y 18 años. Eduardo, el mayor, administraba junto a su papá Samuel una empresa dedicada a la comercialización y exportación de cereales. En 1883, ya fallecido Samuel, los hermanos les compraron a los herederos del empresario norteamericano Guillermo Wheelwright, quien promovió y concretó la conexión ferroviaria entre Rosario y Córdoba, “una fracción de terreno de 300 metros de frente por 700 de fondo, comprendida estimativamente, dada su trayectoria en línea de lonja, entre las actuales calles Córdoba, Vera Mujica, Rioja y Castellanos”.

Como ambos eran socios del Rosario Cricket Club, fundado en marzo de 1867 por inmigrantes ingleses en la manzana que hoy ocupa el colegio San José (Salta y Presidente Roca), donaron casi la totalidad del predio recién adquirido en los entonces arrabales suburbanos. El 30 de agosto de 1889 se inauguró el club, que fue cambiando de nombre ya que no se limitaría a la práctica del criquet. “Acá se hicieron por primera vez todos los deportes importantes, y el primer clásico rosarino de la era no profesional, que Newell's le ganó a Central uno a cero”, rememora Trapé. “Se jugó el primer partido de rugby (tan novedoso que pasó un policía, vio a dos forcejeando por la pelota y terminaron todos en la comisaría), además del primer partido de tenis, 13 años antes de que se fundara el Lawn Tenis de Buenos Aires”, subraya el arquitecto.

Tanto Charles como Edward, tales los verdaderos nombres de los Jewell, regresaron a su Inglaterra natal, donde curiosamente murieron en el transcurso del mismo año, 1922. Lo que era un borde agreste de la ciudad se fue poblando, y la empresa conformada por Ciro Echesortu y Casiano Casas tuvo gran protagonismo en la urbanización a partir de la venta de lotes y la expansión del tranvía. La casa de la esquina de Córdoba y Crespo fue muda testigo de esas transformaciones. Hasta ahora, con dificultades, acusa y resiste el paso del tiempo; en los relatos barriales, de boca en boca, acaso también el olvido.