En un mes los nuevos pilotes que sostienen la estructura quedarán listos y con ello se termina el riesgo por el avance aguas arriba del Saladillo
Miércoles 26 de Marzo de 2025
A partir de ahora, el puente Molino Blanco, en calle Ayacucho, no tendrá más riesgo de derrumbe. La refundación de la estructura con el apuntalamiento de nuevos pilotes, sumando a los anteriores dejó la conexión vial en zona sur fuera de todo peligro ante un retroceso de la cascada del arroyo Saladillo, que en la actualidad está a 100 metros de distancia. Con esta obra, considerada fundamental entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez, ahora resta la colocación de una enorme pantalla de hormigón sobre el lecho del arroyo que, junto a otra similar, servirán para apuntalar el tramo final de la desembocadura al río Paraná.
El puente Molino Blanco, a la altura de Ayacucho, es una traza clave para el transporte de personas y mercaderías, que facilita el acceso a áreas industriales y comerciales, lo que impulsó siempre el desarrollo económico entre ambas localidades. El colapso del puente causaría congestión vial y dificultades para el transporte, afectando negativa y significativamente a empresas y comercios, provocando pérdidas económicas y de empleos.
>>Leer más: Retoman obras clave en el puente Molino Blanco que cruza el arroyo Saladillo
Por ello, la finalización de las obras de refuerzo del puente y de control de la erosión, son fundamentales y urgentes, tanto para la protección del puente, como para la protección de las riberas. Ahora con la concreción de toda la obra de refundación de los pilotes, la conexión vial quedó garantizada y fuera de todo riesgo. En un informe oficial, se hizo un nuevo presupuesto de 2 mil millones de pesos, con más del 80 por ciento del avance de obra.
Reimpulso
La obra había sido abandonada por el gobierno nacional durante la gestión anterior y el 24 de septiembre pasado, la provincia tomó la decisión de reactivarla y culminar las tareas con fondos propios. A lo largo del mes que viene, se terminará la denominada etapa 1 (que es el aseguramiento del puente, vinculándolo a fundaciones más profundas). "Esta tarea permitió, así que si la cascada del arroyo Saladillo retrocede, el puente permanece totalmente estable", afirmó el secretario de Recursos Hídricos de la provincia, Nicolás Mijich.
Los nuevos pilotes se fundaron a gran profundidad para darle estabilidad al puente, con obras de protección denominados matas flexibles en los márgenes del arroyo y en el cauce. Ahora se está vinculando la nueva fundación con lo que estaba colocado. Esta obra había quedado frenada con un 36 por ciento de avance y en abril se estima que quedará finalizada.
El cambio sustancial es que previamente lo que sostenía el Molino Blanco dejaba a merced de la cascada y su retroceso el avance de las aguas. Con esta intervención y los nuevos pilotes, con su conexión con la estructura anterior, se permite que por más que haya más erosión hídrica, el puente quede parado y firme. "En un mes, el Molino Blanco queda asegurado y si la cascada sigue erosionando, no hay ningún riesgo", remarcó Mijich. Una inversión que arrancó en septiembre del año pasado con un presupuesto de alrededor de 2 mil millones de pesos, a lo que se deben agregar otros 250 millones adicionales en concepto de deuda proveniente de Nación, que ya fue saldada con recursos provinciales.
Antídoto
La problemática a resolver es concreta. La erosión del lecho de la cascada hace que se conforme una hoya que se extiende tanto aguas abajo como hacia aguas arriba. En este último caso, al socavar la base del frente de la cascada, se forma una ménsula de suelo que se rompe por peso propio. Y el movimiento de la cascada representa una amenaza a la estabilidad del puente Molino Blanco.
Esta nueva cimentación permite mantener su estabilidad, a través de una viga cabezal transversal al nivel de terreno, otra viga a un nivel superior, y tendrá una cota superior de hormigón que se apoya sobre dos pilotes. La viga cabezal de la estructura conectará los cuatro pilotes de la estructura existente. Adicionalmente se arrojaron en la fosa de socavación al pie de la cascada elementos premoldeados de hormigón. Además, en los estribos del puente Molino Blanco se colocará una protección de manta flexible con bloques de hormigón adheridos a un geotextil.
Una mega pantalla para frenar la erosión
La etapa 2 (que comenzará en breve) estuvo más de un año parada y ahora tres empresas bajo la figura de Unión Transitoria (UT) comenzaron las tareas bajo un presupuesto de 26 mil millones de pesos y un plazo de obra de 12 meses para finalizarlas hacia fin de este año.
Esta megaobra de ingeniería contempla la construcción de un sistema de dos pantallas vinculadas, una pantalla continua (ubicada agua abajo y sobre el lecho del arroyo) que cumplirá la función de defensa y contención del suelo ante la eventual erosión retrogradante de la cascada, y otra pantalla, discontinua, denominada como bloques de anclaje (ubicada agua arriba de la anterior), ambas estarán “conectadas” mediante vigas de vinculación.
La pantalla continua tiene un desarrollo con forma de arco (serán 114 metros de longitud en hormigón conformada por los bloques de anclaje a 33 metros de profundidad con un muro de 1,20 metro de ancho. Una gran pantalla como si fuese un abanico soterrado y dos sectores laterales en cada margen. Los sectores centrales de ambas pantallas se conectarán mediante 23 vigas de vinculación. Además, se ejecutará una losa de protección del cauce en este sector.
En síntesis: un muro de anclaje y otro discontinuo más atrás a unos 12 metros de distancia. Para comenzar con la parte "gruesa" de la gran obra de ingeniería hídrica están ya trabajando motoniveladoras, palas retroexcavadoras para que se vaya ejecutando en forma alternada una y otra. Las tareas comenzarán en 15 días.
Se empezará a excavar la primer pantalla, una vez que esté el terreno acondicionado para que las máquinas concreten su trabajo. Esta obra de ingeniería hídrica que en la práctica funcionará como una represa dentro del cauce donde al agua caerá al llegar a determinado nivel por un vertedero. El proyecto lo lanzó Nación y tenía a la provincia a cargo, había comenzado el 13 de julio de 2022, pero en la actualidad está en un 2 por ciento de avance de obra. Se había establecido un plazo de 12 meses.
Memoria y balance
Durante el anterior gobierno provincial, el proyecto de apuntalar el puente tuvo tres amagues de continuidad. Las tareas sobre el puente y la cascada del arroyo se pensaron en dos etapas. La primera se inició el 3 de junio de 2022 y tenía un plazo de ejecución de ocho meses. Empezó, se frenó, se relanzó y se paró. Quedó en un 36 por ciento de avance pero desde entonces comenzaron los problemas con el pago de los certificados de obra de Nación. Ahora, con el reimpulso y tras unos siete meses la protección del pie de la cascada está casi culminada con cubos de hormigón y la disposición de nuevos pilotes con vinculaciones de los viejos apoyos que tiene el Molino Blanco.
La cascada del arroyo Saladillo
En las últimas dos décadas las constantes lluvias hicieron retroceder 550 metros la cascada del arroyo Saladillo acercándola cada vez más peligrosamente al puente Molino Blanco, que marca el límite entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez. Una amenaza que asomó durante los primeros meses de 2024 cuando se registraron incesantes tormentas que ampliaron el caudal del Saladillo y que según estimaciones oficiales dejaron el salto de la cascada a 190 o unos metros menos hasta llegar al puente.
Con la estabilización de márgenes en el tramo entre el puente y la cascada, la pantalla de defensa contra la erosión retrogradante de la cascada del arroyo le dará el toque definitivo a la fisonomía de la desembocadura del Saladillo antes de llegar al río Paraná.
Pedido de informes
Otro puente que atraviesa el arroyo Saladillo en la región está en la traza de la autopista Rosario-Buenos Aires. Al respecto, el diputado provincial Miguel Rabbia solicitó al Ejecutivo que informe si se encuentran proyectadas obras de protección y mantenimiento, si hay acuerdos con el gobierno nacional, si se han elaborado diagnósticos de su estructura.
"Actualmente se evidencia un estado de deterioro sobre el puente que forma parte de la conexión vial, constituyendo un posible problema de seguridad para todos los que transitan diariamente. Si bien la traza corresponde al gobierno nacional, en manos de Corredores Viales (quien es la encargada de su mantenimiento y conservación), surgen serias dudas sobre el futuro", requirió Rabbia marcando su preocupación sobre el estado de la conexión vial.