Este viernes se presentará un libro que sigue la trayectoria del medicamento, desde los primeros años de 1970 hasta la legalización del aborto en Argentina
Miércoles 10 de Junio de 2026
Cuando el misoprostol salió al mercado, en Estados Unidos durante la década de 1980, se indicó como protector gástrico, instalando como contraindicación su posible uso como una droga abortiva y, de esta forma, llegó a América Latina. Desde entonces, fueron miles de mujeres las que exploraron de qué maneras y en qué dosis el misoprostol podía interrumpir embarazos no deseados. De esas primeras experiencias, hasta la sanción del aborto legal en Argentina en diciembre de 2020, se nutre "Aborto y Misoprostol, historia de una pastilla, de investigadora Natacha Mateo. El libro fue publicado por la editorial de la Universidad Nacional de Rosario y se presentará este viernes, a las 19, en la librería Mal de Archivo, de Urquiza al 1600.
El eje del libro es el misoprostol, pero no simplemente como una pastilla, "sino como articulador de una serie de experiencias que fueron parte nodal de la historia del aborto medicamentoso. Estas experiencias formaron parte de la construcción del misoprostol como droga abortiva, como una tecnología farmacológica, pero también como símbolo de una lucha colectiva, del movimiento feminista, y como emblema de una conquista sobre nuestros derechos no reproductivos", explica Mateo, licenciada en Sociología por la Universidad Nacional de Mar del Plata y doctora en Comunicación por la Universidad Nacional de La Plata, donde universitaria y becaria posdoctoral del Conicet.
Su libro surgió a partir de su tesis doctoral “El misoprostol como droga abortiva: Un estudio de su trayectoria socio-técnica y tecno-cultural”, que resultó ganadora de la tercera edición del Premio para tesis doctorales de la Asociación Argentina para la Investigación en Historia de las Mujeres y Estudios de Género. La publicación es una iniciativa conjunta de este organismo y el Área de Género y Sexualidades de la Universidad Nacional de Rosario.
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El trabajo de Mateo indaga en una pregunta de apariencia simple: ¿cómo un fármaco inscripto como un protector gástrico adquiere un rol central en la reducción de las complicaciones médicas por aborto? Y, para esto, no sólo reúne documento científicos sino que recupera las voces de las mujeres, militantes y socorristas.
_ Si tuvieras que fechar el comienzo de esta historia, ¿Cuál sería?
_ El libro comienza a narrar la historia del misoprostol desde los primeros experimentos que realizaron los científicos del laboratorio G D Searle & Co en Estados Unidos en la década de 1970. Lo que encontré fue que estos científicos habían logrado crear el misoprostol en el marco de un proyecto que buscaba sintetizar prostaglandinas y, la nueva droga que habían diseñado, tenía dos posibles usos: como un protector gástrico y como un inductor de contracciones. Este laboratorio es el que inscribe la nueva droga como un protector gástrico cuya contraindicación era que no podía ser utilizado en mujeres embarazadas por resultar abortivo. Y con esas indicaciones, ingresa en el mercado latinoamericano en la década de 1980.
_ Claramente, ¿ahí empieza otra historia donde la pastilla y las luchas feministas por el aborto van de la mano?
_ Sí. En el libro intento mostrar como la historia del misoprostol es la historia de miles de mujeres que le pusieron el cuerpo a sus abortos ambulatorios y autogestionados en la clandestinidad, la historia de colectivas feministas de acompañamiento a estas mujeres, la historia de profesionales de la salud que comenzaron a disputar espacio dentro del sistema de salud para poder garantizar las interrupciones, entre otros. En estos vínculos, lo que investigo es cómo diferentes actores fueron centrales en la construcción de la droga como un método abortivo seguro, aún en la ilegalidad.
Misoprostol y feminismos
_ En tu investigación reunís documentos científicos y muchas entrevistas sobre el tema. ¿Cuáles te resultaron imprescindibles?
_ La investigación está dividida en cuatro fases. En cada una de ellas identifico un problema sociotécnico y diferentes actores que están construyendo el misoprostol en una droga abortiva. En cada una de estas fases, desarrollé distintas estrategias metodológicas y cada una fue central para poder dar cuenta del proceso de coconstrucción de una droga a lo largo de tanto tiempo y en tantos lugares distintos. Ahora bien, creo que son imprescindibles los relatos de las mujeres que abortaron en Argentina. Sus experiencias, además de ser centrales en la historia que busca contar el libro, abarcan las últimas dos décadas de la historia del aborto clandestino en el país.
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_ ¡Estas redes de mujeres fueron las que empezaron a construir un saber propio sobre el misoprostol?
_ Las mujeres fueron compartiendo saberes entre ellas en un primer momento. Se fueron pasando el dato de cómo usar las pastillas, en qué dosis, y también cómo conseguirlas. En el proceso de coconstrucción de la droga, los saberes de las mujeres, y también de las colectivas feministas, fueron centrales.
_ En el prólogo del libro se dice que las guías sobre el uso seguro del misoprostol se hicieron en las calles y no en los laboratorios. ¿Por qué pensás que paso esto y cómo se da esa relación entre esos saberes?
- La forma en la que se usa el misoprostol en la actualidad no fue la conclusión de una serie de ensayos clínicos. A diferencia de lo que planea la medicina basada en evidencia, muchas drogas no salen al mercado con sus usos estabilizados. En el caso del misoprostol, la posología actual fue un proceso de coproducción donde las prácticas de las y los profesionales de la salud fueron tan centrales como las del activismo feminista y de la agencia de las propias mujeres. Un ejemplo clave es la publicación del libro de Lesbianas y feministas por la discriminalización del aborto en 2010 llamado “Todo lo que querés saber sobre cómo hacerte un aborto con pastillas”. En ese libro, ellas recuperan experiencias de personas que se comunicaron con la línea telefónica “Más información-menos riesgos” y editaron un manual sobre aborto medicamentoso para que pueda circular libremente. Muchos profesionales de la salud y activistas feministas refieren a este libro como parte nodal de la difusión del uso del misoprostol.
_ Que aportaron la ciudad de Rosario y la provincia de Santa Fe a esta historia del misoprostol?
_ En el libro recupero especialmente la experiencia de Rosario para dar cuenta de las articulaciones dentro del sistema de salud. Allí narro cómo fue que comenzaron a garantizarse las interrupciones legales del embarazo, las primeras compras municipales de misoprostol y luego el caso de LIF, el primer laboratorio público en producir misoprostol.
_ ¿Qué importancia tiene el misoprostol para la salud reproductiva de las mujeres. Se lo puede comparar con las pastillas anticonceptivas?
_ Todas las tecnologías biomédicas tienen su propia historia. Hace unos años publicamos con Karina Felitti, Agustina Cepeda y Cecilia Rustoyburu un libro llamado “Tecnologías biomédicas y feminismos. Historias de dispositivos, políticas y agenciamientos”. En ese libro trabajamos sobre diferentes artefactos, incluidas las pastillas anticonceptivas y el misoprostol, pensando cómo estas tecnologías forman parte de debates políticos, disputas de sentido, circulación y producción de saberes desde los activismos feministas, entre otras.
_ ¿Cómo queda el uso del misoprostol, en el momento actual que atraviesan las políticas de salud reproductiva?
- Este momento es complejo, para la salud en general, el acceso a la medicación (no solo en relación al aborto sino a todos los servicios de salud sexual, reproductiva y no reproductiva). En relación al acceso al misoprostol, es diferente según la región del país y no es lo mismo el caso de Santa Fe donde LIF produce misoprostol que en otras provincias. Sin embargo, los consensos logrados en torno a las políticas de salud sexual, reproductiva y no reproductiva, no son fáciles de desarmar. En el caso del misoprostol, hay un consenso en torno a que es un medicamento seguro y fácil de usar.
El libro Aborto y Misoprostol, historia de una pastilla, de Natacha Mateo, se presentará el próximo viernes, a las 19, en la librería Mal de Archivo (Urquiza 1613). Del acto participarán, además de la autora, Virginia Giacosa, periodista feminista; y Paula Botta, médica generalista integrante de la Cátedra del Aborto en la Facultad de Medicina y de la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir.