El legado del pintor Domínguez quedó en medio de una polémica

El hijo del artista de las islas adelantó que el museo "no existe más" y que retirará su patrimonio heredado. La nieta, que detenta otra parte de las obras, pidió un lugar "seguro" en La Fluvial, y el Enapro quiere las llaves que están en poder de la familia

Lunes 04 de Noviembre de 2024

Una parte del legado pictórico del "pintor de las islas" Raúl Domínguez quedó envuelto en medio de una polémica. Su hijo, Mario Domínguez Teixeira también artista plástico, afirmó que cesó el permiso del Museo El Paraná y las Islas en un entrepiso de La Fluvial, para adelantar que retira la herencia pictórica de su padre. Sin embargo, su sobrina Gabriela Ciani le reclamó al Ente Administrador del Puerto Rosario (Enapro) un lugar "seguro" y "adecuado" en el mismo edificio frente al río. Lo que funcionó como museo presenta riesgo de incendio y de descarga eléctrica, por lo que la titular del Enapro, Graciela Alabarce, dijo que "no es apto para el ingreso del público". Y aportó otros elementos: "Nos ofrecimos a trasladar las obras en poder de los herederos al lugar que indiquen. Pedimos que nos entreguen las llaves que están en poder de la familia para arreglar la propiedad" replicó la titular del Enapro, para remarcar: "Nadie va a retirar los murales de la Terminal Fluvial. Estamos hablando de un museo que hace años está cerrado por falta de mantenimiento".

Entre 1998 y 2018 el Enapro y los herederos del artista plástico acordaron un permiso de cesión para que un inmueble de La Fluvial fuera el Museo El Paraná y las Islas (creado en 1969). Según narró Mario Domínguez Teixeira (hijo del pintor), estuvo en funcionamiento hasta que expiró la autorización y la ex concesionaria de la terminal dejó de funcionar. Pero desde hace décadas comenzaron los problemas estructurales y las deficiencias en las instalaciones. El lugar quedó en riesgo para su uso y sin autorización.

La problemática se reeditó ahora, cuando en pos de una reubicación del legado pictórico de Domínguez no hubo acuerdo entre lo ofertado por las actuales autoridades y los herederos del pintor naturalista.

En efecto, Ciani (nieta de Raúl y sobrina de Mario) solicitó abiertamente "un espacio físico" para que funcione el Museo del Paraná y las Islas con el traslado de una parte del legado de su abuelo a un sitio "seguro" y próximo a los grandes murales que reciben a quienes ingresan a La Fluvial por el hall de acceso. En cambio, Mario optó por retirar todo lo que pertenece a su herencia pictórica, de objetos culturales, canoas indígenas, piezas arqueológicas y buscarles otro destino. Las diferencias surgen ahora, por el nuevo espacio dentro del edificio ubicado en el Parque a la Bandera. En principio se había acordado un salón en la planta baja, sobre el que luego surgieron inconvenientes.

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Riesgo en el Museo

Lo que solicitó la nieta en relación al Museo y puso el tema en la agenda pública ya era conocido por la actual titular del Enapro, que brindó información sobre lo actuado en estos meses de su actual gestión. En primer lugar le brindó a La Capital un informe de un experto en higiene y seguridad elaborado el 28 de octubre pasado a pedido de las autoridades.

Los resultados de ese informe sobre la situación actual son elocuentes. Al lugar _que se encuentra en un entrepiso del ala sur_, se accede únicamente por una escalera. Hay riesgo de hurto (imposible la instalación de alarmas o cámaras), las obras de arte "se están viendo afectadas por el deterioro del lugar, ingresos de agua, polvo, roturas de cielos rasos", hay riesgo eléctrico y de incendio, alto riesgo de caídas de personas, y presencia de vectores y basura. El informe recomienda el vaciado artístico del espacio para adecuar sus estructura, fundamentalmente la eléctrica.

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Con una parte de los desperfectos reparados en los salones y la cocina de los salones de eventos de los pisos superiores, el Enapro buscó avanzar sobre el inmueble donde están los cuadros de Domínguez. "Gran parte de los arreglos en los salones ya se hicieron y ahora tenemos que intervenir en el Museo, pero los familiares nunca nos devolvieron la llave, tenemos que intervenir por seguridad", denunció Alabarce, para reiterar: "Hay peligro de ingreso de los visitantes, pero los murales que están expuestos en la terminal en el hall de ingreso están en perfecto estado, y hasta existen dos museólogas que le comentan detalles a los turistas".

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Sin animosidad hacia el pintor

La funcionaria detalló que expirado el permiso, en el Museo quedan seis obras cedidas por el gobierno nacional y que la provincia tiene la custodia. "Se ofreció la sala de presidencia para exponerlas y usarla como paseo, se les ha terminado el permiso y hay que intervenir el lugar y arreglarlo, luego veremos el destino que se adoptará", señaló Alabarce. Y subrayó: "Hemos hechos gestiones para exhibir la obra y protegerla. No tenemos ninguna animosidad. Por el contrario, hay un total respeto a la obra de Domínguez, lo único que solicitamos es que por resguardo la retiren del lugar. El resto de lo patrimonial de sus herederos lo tienen que disponer ellos y retirarlo porque en este lugar no se puede seguir así, corremos todos los riesgos. Esta situación está hace más de una década. Nos ofrecimos a colaborar con nuestro equipo para ayudar a trasladar las obras en poder de los herederos al lugar que indiquen. Y los murales están en perfecto estado exhibidos en el ingreso de la terminal fluvial de Rosario a la vista de todos, mientras que las otras seis que están en el museo y que vamos a reubicar dentro de la misma terminal. El resto del mobiliario, canoa y demás cosas que pertenecen a los herederos les pedimos que los retiren y nos entreguen las llaves que esta en poder de la familia para arreglar la propiedad", amplió la titular del Enapro.

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"No existe más"

Domínguez Teixeira fue tajante: "Nadie puede hablar en nombre del museo, porque no existe más desde el momento que los permisos caducos no le permiten funcionar. Además, el legado de mi padre lo llevo yo adelante. Acepté retirarme de allí, buscando nuevos espacios, que es lo que hubiese hecho mi papá. La obra de Domínguez va más allá de lo que al Enapro se le ocurra. Acabo de firmar que me retiro, y lo haré con mi legado en poco tiempo", puntualizó, para ampliar: "A mi sobrina le ofrecieron un espacio para poner su obra allí, y a mí también pero yo no quise. La obra de Domínguez no está en juego, sino simplemente un museo. Esta reparación suena a excusa para echarnos, si no, hubiesen obrado como antes, se acondicionaba para que siga funcionando".

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Ahora, y según la denuncia pública de Ciani; ante una intimación a retirar las pinturas la nieta pidió una relocalización en la planta baja del edificio. En principio hubo una reunión con autoridades del Enapro con la idea de "un futuro museo en el sector de planta baja”. Sin embargo, el viernes pasado todo quedó en debate. La nieta de Domínguez reclama por “el espacio físico ofrecido para dicho fin y en cercanías de los murales emplazados en el hall central de La Fluvial.

Alabarce insistió: "Nadie va a retirar los murales de la Terminal Fluvial. Estamos hablando de un museo que hace años está cerrado por falta de mantenimiento, con un permiso de uso vencido y las llaves en poder de los herederos de Domínguez".