El equipo interdisciplinario municipal actuó en casos de violencia, articulando con fiscalías y organismos estatales para sostener el acompañamiento
17:12 hs - Jueves 15 de Enero de 2026
La Municipalidad de Rosario concretó durante 2025 un total de 161 intervenciones de acompañamiento a familiares y víctimas de violencias, a través de la Dirección de Asistencia y Empoderamiento de las Víctimas, un área que desde hace dos años depende de la Secretaría de Control. Las actuaciones estuvieron centradas en hechos de violencia altamente lesiva y conflictos territoriales, con abordajes directos y también en articulación con otras agencias del Estado.
La Dirección forma parte del Programa de Reducción de Violencias y está coordinada desde 2019 por Gonzalo Bonifazi. El funcionario conduce un equipo interdisciplinario de trabajadoras y trabajadores sociales, psicólogos y abogados, que interviene de manera cotidiana ante situaciones críticas.
“El trabajo diario pasa por revisar los ingresos de personas heridas por arma de fuego y generar espacios de escucha con las personas y las familias directamente afectadas”, explicó Bonifazi, al detallar una tarea que se despliega tanto en el territorio como en ámbitos institucionales.
Radiografía de las intervenciones
De acuerdo con los datos oficiales, 115 de las 161 actuaciones correspondieron a primeras escuchas, realizadas mediante entrevistas presenciales o telefónicas con víctimas directas e indirectas. Se trata del primer eslabón del acompañamiento estatal, clave para ordenar demandas, evaluar riesgos y definir líneas de acción.
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En 27 casos, el área acompañó a las víctimas o a su entorno inmediato en el acceso a la Justicia, con asesoramiento y articulación con el Ministerio Público de la Acusación y las fiscalías intervinientes. El objetivo fue facilitar la comunicación con quienes llevan adelante las investigaciones y reducir las barreras burocráticas que suelen enfrentar las familias en contextos de extrema vulnerabilidad.
Además, se desarrollaron 35 intervenciones sociocomunitarias, que incluyeron espacios de escucha psicológica, entrega de recursos económicos o materiales y la articulación con otras áreas del Estado para colaborar en la reorganización de la vida cotidiana tras un hecho traumático. En ese marco, el Programa de Reducción de Violencias otorgó acompañamientos económicos a 40 familias.
El secretario de Control, Diego Herrera, subrayó el enfoque del área: “La idea es trabajar muy cerca de las familias, estar en el territorio y acompañar siempre de la manera más humana posible. Es un área muy sensible, pero vamos a seguir fortaleciendo este camino”.
Un abordaje integral y sostenido
Bonifazi remarcó que el acompañamiento no se agota en la primera intervención. “Todo comienza con una primera escucha interdisciplinaria y, a partir de ahí, dependiendo del proceso de cada persona o familia, se trabaja en distintas dimensiones: el acceso a la Justicia, el acompañamiento psicológico y las consecuencias económicas que deja el hecho”, explicó.
En ese sentido, destacó el rol del municipio como puerta de entrada al Estado: “La mayoría de las veces las personas no tienen por qué saber dónde se hace un trámite ni a qué organismo recurrir. Cuando ocurre algo disruptivo, el primer lugar al que acuden es al municipio. Ahí empieza un trabajo de ordenar, explicar y acompañar, que requiere presencia y responsabilidad institucional”.
El caso del fentanilo contaminado
Una de las intervenciones más recientes y complejas estuvo vinculada a la tragedia sanitaria del fentanilo contaminado, que dejó 49 personas fallecidas en Rosario, según los registros disponibles hasta el momento. En este proceso, el área municipal trabajó de manera conjunta con la Defensoría del Pueblo, en lo que los propios familiares describen como una experiencia inédita a nivel nacional.
“El trabajo con las familias comenzó incluso antes de que el tema tomara estado público masivo”, señaló Bonifazi. Tras una reunión entre el intendente y los familiares, el municipio explicó su rol como querellante y abrió un espacio de trabajo grupal e individual.
Uno de los ejes centrales fue la articulación con la Fiscalía de La Plata, donde se tramita la causa. “Acompañamos el proceso para hacer llegar historias clínicas y facilitar el acceso a la Justicia. Funcionamos como un puente”, indicó el funcionario, quien remarcó que Rosario fue señalada por familiares de otras provincias como el único lugar donde se logró un trabajo en red sostenido entre instituciones.
El Club Pablo Silva, una respuesta desde el territorio
El área también tuvo un rol clave en el acompañamiento al Club Sportivo Pablo Maximiliano Silva, conocido como PMS, una experiencia comunitaria nacida tras el asesinato de Pablo Silva, de 14 años, víctima de una bala perdida en noviembre de 2018.
Creado por su padre, Antonio Silva, el club reúne hoy a alrededor de 500 chicas y chicos de entre 4 y 30 años de los barrios Cariñosa, Acindar y Plata, e incluso de zonas como Godoy y Cabín 9. Desde sus inicios, la Dirección de Asistencia y Empoderamiento de las Víctimas acompañó su desarrollo integral.
“El apoyo institucional se traduce en recursos materiales, equipamiento deportivo, mejoras de infraestructura y una presencia cotidiana basada en la escucha activa”, explicó Bonifazi. Según destacó, este enfoque territorial con perspectiva de derechos permitió garantizar inclusión, participación y cohesión social, promoviendo la construcción de una cultura de paz en el oeste y sudoeste rosarino.