El proyecto en barrio Ludueña incluye un parque, un polideportivo y un destacamento. La historia de un club pequeño que llegó a primera división y cuya cancha fue cerrada dos veces por aprietes
06:15 hs - Sábado 18 de Julio de 2026
El ruido de las máquinas altera la rutina de viernes en la zona oeste. Lentamente, va cayendo la estructura de lo que supo ser el Fortín de barrio Ludueña. Y en esas tareas de desarme se va parte de la historia de Rosario.
Numerosos obreros copan por estas horas el predio delimitado por las calles Casilda, Matienzo y Humberto Primo, donde estuvo durante décadas la cancha del Club Tiro Federal Argentino. Las personas que pasan por el lugar se detienen a observar las gigantescas excavadoras y los movimientos de los trabajadores abocados al desmantelamiento del estadio.
El intendente Pablo Javkin y el ministro de Obras Públicas provincial Lisandro Enrico recorren el área mientras cuentan a los periodistas los nuevos planes para ese espacio: un amplio proyecto urbano pensado como nuevo lugar de encuentro social y comunitario para los vecinos. Serán seis meses de obra, con una inversión de 800 millones de pesos.
Lo que hoy parece, a simple vista, puro escombro esconde una historia épica que ningún rosarino olvida.
Una historia épica
El Club Tiro Federal Argentino fue fundado el 29 de marzo de 1905 por un grupo de fanáticos del fútbol. Cuenta la leyenda —y reproduce Wikipedia— que un obrero que trabajaba en los talleres del Ferrocarril Central Argentino cedió una habitación lindante a los stands del Tiro Federal Argentino a ese grupo y entre todos decidieron bautizar al club con el mismo nombre que la institución.
Tiro Federal, un club modesto de barrio, es recordado en la historia del fútbol argentino por haber logrado el imposible sueño de llegar a primera división. Fue el 25 de junio de 2005 cuando la institución dio el golpe inesperado: jugó contra Gimnasia en Jujuy y consiguió el pase a la máxima categoría. Tal como se pudo leer en aquel momento en tapa de La Capital: "Tiro hizo historia". Sí, contra todo pronóstico. Un club chico, con pocos recursos, con más garra que otra cosa, dio el batacazo.
Fue una experiencia breve (2005/2006) con participaciones discretas pero inolvidables. En aquel momento, el presidente de los Tigres era Carlos Dávola y el entrenador era el profesor Jorge Castelli. Hay para sumar otro dato destacable: en su paso por primera división tuvo incluso al goleador de torneo, Javier Cámpora, surgido en Rosario Central. El "Cachorro", tal como se lo conocía, metió 13 goles en el Apertura 2005.
El cierre de un estadio
"Lo positivo siempre fueron los logros deportivos, que es lo que queda en el recuerdo popular", resaltó Dávola, en una entrevista concedida a La Capital hace algunos meses. Sin embargo, el club estuvo marcado por una historia de violencia, la misma violencia que sufrió durante décadas el barrio.
Hace más de veinte años, por la época en la que el club jugaba para ascender, barrio Ludueña era uno de los focos más intensos de la violencia rosarina. Jugadores, dirigentes y público sufrían constantes aprietes y extorsiones. Fue esta situación la que incluso llevó a "cerrar el estadio", una medida inédita en el fútbol argentino.
"Tiro Federal cerró por una apretada de barrabravas", tituló La Capital el 21 de abril de 2004. Dávola confesó que lo amenazaban con generar disturbios en el estadio si no entregaba dinero. Meses después, y en esas condiciones, lograba algo que ni siquiera los más fanáticos habían podido soñar: llegar a la máxima categoría del fútbol argentino.
No fue la única vez que el club cerró sus puertas por la violencia. En 2013, se registró en el barrio el asesinato de Mercedes Delgado, una voluntaria de un comedor comunitario que quedó en medio de una balacera entre bandas narco cuando salió a resguardar a su hijo. En un barrio caliente y fuertemente movilizado, el mismo presidente Dávola volvió a cerrar el club.
"Llegar a primera división es un trabajo de esclavos y lo hicimos. Pero después perdimos todas las batallas. Los pibitos que gritaban los goles en la cancha eran los mismos que venían a extorsionarnos. Eran nenes a los que vimos crecer y nos fuimos porque no queríamos denunciarlos. Pedimos auxilio públicamente pero nadie nos ayudó. No alcanzan las buenas intenciones, hay que estar rodeados de un sistema que funcione", confió Dávola a los periodistas Hernán Lascano y Germán de los Santos, según se puede leer en su libro "Rosario" (Editorial Sudamericana).
Lo que se viene en Ludueña
A más de dos décadas del celebrado pase a primera división, este viernes comenzó la demolición de la cancha de Tiro Federal para crear nuevos espacios públicos y mejorar la seguridad, entre otras reformas vinculadas al Plan de Pacificación de autoridades locales y provinciales. El municipio ratificó que el proyecto se basa en la apertura de la calle Matienzo para avanzar hacia el sur desde el cruce con Casilda.
¿Qué vendrá ahora en el área donde estaba el estadio de los Tigres? Levantarán un nuevo parque, un polideportivo y un destacamento para Gendarmería Nacional, así como un Centro Cuidar.
Una transformación en tres etapas
Con una inversión total de 800 millones de pesos y un tiempo de obra de seis meses, el plan tiene tres etapas de trabajo distintas.
El primer paso consiste en la demolición del estadio de Tiro Federal y las estructuras a su alrededor. Javkin indicó que la apertura de Matienzo hacia el sur consiste en evitar que el barrio "quede cortado o encerrado como estaba por el perímetro del club". Con respecto al resultado final de la intervención, explicó: "De un lado, vamos a tener un espacio público abierto, vinculado a una plaza y una cancha de fútbol".
La otra parte del espacio disponible se reconvertirá para mejorar su uso actual, dado que Gendarmería ya está utilizando las instalaciones. Entre otras modificaciones, se construirá un acceso vehicular independiente para el movimiento del personal de la fuerza de seguridad federal. En este segundo sector se levantará un polideportivo junto al destacamento. Además se incorporará un Centro Cuidar, donde se prestan servicios específicos para los barrios de mayor vulnerabilidad con el fin de promover la inclusión de grupos familiares completos, priorizando la infancia.
El intendente indicó que la segunda etapa del proyecto requiere "mucho trabajo de nivelación del suelo" para aprovechar al máximo la superficie disponible. En cuanto al plazo de ejecución total de la obra, subrayó: "Esperamos terminarla rápido".
Por último, la Municipalidad contratará a cooperativas para completar la reforma y la construcción en Ludueña. En esta instancia, también intervendrá el Servicio Público de la Vivienda (SPV).
"El objetivo es abrir barrios que en su momento estuvieron muy marcados por indicadores de violencia y que hoy requieren un cambio de infraestructura para consolidar el nuevo proceso", manifestó el funcionario con respecto a la política actual del municipio. Entre los ejemplos recientes mencionó la apertura de la calle Andrade en el barrio ATE y la puesta en marcha de un proyecto de mejoras a gran escala para Empalme Graneros.