Departamentos compartidos: una modalidad que crece al compás del aumento del precio de los alquileres

Los jóvenes recurren cada vez más a esa tendencia con el objetivo de dividir gastos. Crecen los grupos en redes y las aplicaciones para conseguir "roomies"

Domingo 14 de Julio de 2024

"Busco roomie/compañera de alquiler. Me llamo Fiona tengo 19 años y estudio administración de empresas en la UNR", dice uno de los anuncios que pueden leerse en el grupo abierto de Facebook "Comparto departamento en Rosario", una de las redes a las que los jóvenes suelen recurrir frente al aumento en el precio de los alquileres y la dificultad de sostener una vivienda.

El acceso a la casa propia es uno de los grandes problemas de las grandes ciudades argentinas, Rosario no es la excepción. La dificultad de encontrar dónde vivir afecta particularmente a los jóvenes que quieren independizarse de sus familias o que llegan a estudiar en la ciudad y, en su mayoría, cuentan con un presupuesto acotado que combina los salarios por los trabajos a los que puedan acceder, precarios en un porcentaje muy elevado, con el aporte de sus familias.

Y si bien la posibilidad de compartir departamento entre amigos siempre fue una buena opción, actualmente se transformó en una necesidad. Según advierten desde las agrupaciones de inquilinos, la derogación de la ley de alquileres suma preocupación a quienes no poseen un techo propio. Los contratos se acortaron, actualmente la mayoría son de uno o dos años, y los aumentos se pautan cada 3 o 4 meses, de acuerdo a la inflación, lo que pone en riesgo la continuidad de los acuerdos.

Desde el sector inmobiliario reconocen que existe una tendencia creciente a compartir alquileres, empujada por la situación económica y el alza de los valores de los arrendamientos. A diferencia del verano pasado, no se trata de una cuestión de falta de oferta de unidades, que se amplió en forma notable tras la desregulación del mercado. Según estiman, en noviembre pasado, en Rosario apenas se sumaban unos 150 departamentos de uno y dos dormitorios en alquiler, pero en febrero treparon hasta 700.

El Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario (Cocir) presentó la semana pasada su último informe sobre el mercado inmobiliario. Según advirtió el coordinador del Departamento de Estadísticas del organismo, Alejandro Bassini, en los últimos meses se registró una baja sensible de los contratos de alquiler y apuntó que la incapacidad de afrontar el alquiler de una unidad en soledad hizo que las personas se agruparan para poder pagar la renta.

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“Históricamente, los departamentos de un solo dormitorio eran alquilados a una persona en un 90% de las posibilidades, salvo alguna pareja o alguna cuestión en particular. Hoy es al revés. De los últimos 10 casos testigos que tenemos, 8 alquilaron un departamento de un dormitorio a dos personas”, sostuvo el corredor inmobiliario y añadió que “ni siquiera es una cuestión de articulación familiar”.

De acuerdo al último informe del portal inmobiliario Zona Prop, en Rosario el precio de los alquileres se incrementó en abril un 2,9 %, aunque el porcentaje de aumento viene desacelerándose. Es más, fue el menor incremento mensual registrado en los últimos dos años. Aún así, se trata de un promedio, los departamentos más chicos tuvieron una mayor suba de precios.

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Según el informe, en la ciudad, el precio medio de alquiler de un departamento de un dormitorio se ubicó en $ 224.089 por mes. Obviamente, la oferta del mercado es amplia: Puerto Norte es el barrio más caro para alquilar, $ 347.762 por mes. En la otra punta, el barrio General José de San Martín (San Martín, 27 de Febrero, bulevar Seguí y el río) es el más económico, $ 167.744 por mes.

Historias en las redes

Con esos valores, encarar una mudanza en soledad parece una meta cada vez más difícil de alcanzar. Leonardo Betramone, director del Observatorio Inmobiliario, detalla que entre enero y febrero, cuando las familias de los estudiantes cierran contratos de alquiler, recibieron consultas sobre la posibilidad de compartir unidades. "Es un fenómeno ligado a los que llegan a estudiar", explica, y afirma que la necesidad de compartir gastos es el principal motivo.

Actualmente, para ingresar a un departamento de un dormitorio -con un alquiler de unos $ 200.000- hay que desembolsar unos $240.000 de honorarios a la inmobiliaria, $ 28.800 en sellados, entre $ 10.000 y $ 15.000 de informes de garantías, entre $ 2.000 y $ 4.000 de gastos administrativos y $ 200.000 de depósito de garantía. Más el mes de alquiler, sumaría unos $ 500.000. Para alivianar esta cifra, algunas inmobiliarias financian los honorarios en tres cuotas sin interés o cobran el depósito al finalizar el contrato.

Compartir la vivienda ayuda también a dividir los costos iniciales. En Facebook hay por lo menos dos grupos creados que ayudan con la búsqueda de compañeros de alquiler: Comparto departamento en Rosario tiene unos 1.500 miembros, muy activos. Rosario Roommates es un grupo privado de 8.783 participantes que si bien se creó como un servicio para extranjeros, actualmente es muy usado por rosarinos.

Aplicaciones como Roomgo ya tienen una oferta interesante de habitaciones, departamentos y pensiones en Rosario. Y hay varios grupos de Whatsapp de estudiantes de distintas facultades donde crece la demanda y la oferta de "pisos a compartir".

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En estas redes postean tanto quienes están buscando mudarse a un nuevo departamento, como quienes ya alquilaron y necesitan compartir gastos. Sobran los ejemplos: "Buenas.. Busco departamento por zona centro de Rosario o alquiler de habitaciones.. O en su defecto dos o tres personas para ingresar a uno y compartir lugar!", publicó Facu. " Hola mono a compartir zona Pellegrini y Entre Ríos, todos los servicios, no se pide depósito ni garantías ya que el contrato ya se firmó", ofreció otro integrante.

Juan José estudia en la facultad de Humanidades de la UNR y está en la búsqueda de un nuevo hogar para el y su mascota. "Puedo contribuir no solo con dinero para el alquiler y los gastos compartidos, sino también con electrodomésticos para el hogar, incluyendo un refrigerador, aire acondicionado, lavadora y secadora", ofrece, y asegura que tiene ingresos para pagar el alquiler, es ordenado y no tiene vicios.

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Convivencia y estrategias

Martín Jorge llegó en 2018 desde Salta para estudiar Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional de Rosario. Los primeros años de la carrera vivió en un departamento de alquiler temporario, pero en medio de la pandemia no le quedó otra que irse a vivir con dos compañeros. Y desde hace unos meses comparte departamento con otra estudiante de la carrera.

"Los costos de alquilar son grandes. Los grupos de Whatsapp de la facultad están llenos de mensajes de personas que están buscando vivir con alguien", cuenta, y advierte que "irse a vivir con alguien que no conocés puede tener un riesgo, definitivamente se está buscando eso porque las condiciones de ingreso a los departamentos son altísimas, incluso cuando se alquila por dueño directo".

Y en esa ecuación, dos billeteras responden mejor que una. "Cuando alquilamos, en abril de 2023, pagábamos $ 80.000 de alquiler y en abril de este año pasamos a pagar $ 278.000. Es un departamento de dos dormitorios en Rioja entre Mitre y Sarmiento, estamos cómodos pero se volvió literalmente insostenible", cuenta, y confiesa que ya está pensando en una nueva mudanza, quizás solo, en un departamento más chico y sin expensas.

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"Compartir departamento descomprime los gastos, no solo de alquiler sino también la carga impositiva y la comida. Pero perdés intimidad y tenés que lidiar con la convivencia", señala. En esto, recomienda tener reglas claras en la división de las responsabilidades del hogar y los horarios para el uso del departamento. "Lo más difícil es organizarse, cuando eso está, todo se puede hablar", afirma.

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Un porcentaje en aumento

Los economistas recomiendan que el costo del alquiler esté entre un 10 % y un 20 % del total de ingresos del hogar. De esa forma, queda margen para afrontar otros gastos y tener una mínima capacidad de ahorro. Pero tras la derogación de la ley de alquileres y el crecimiento de los índices inflacionarios, esta ecuación es difícil de alcanzar.

De acuerdo a un informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso), en junio pasado la media de los precios de alquiler de un monoambiente fue de $160.000, la de los departamentos de dos ambientes es de $210.000 y la de tres ambientes $250.000. Los aumentos interanuales fueron, respectivamente, de 156,0%, 174,5% y 150,0%.

Con esos costos, un jubilado con un ingreso de $ 206.931 debe destinar al pago del alquiler el 77,3% de su presupuesto mensual, sin incluir expensas ni servicios. Y los trabajados que perciben el Salario Mínimo Vital y Móvil ($234.315) destinan el 68,3% de su ingreso al pago del alquiler de un monoambiente.

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Para el referente de Inquilinos Agrupados Rosario y responsable de la Federación de Inquilinos Nacional en la provincia, Sebastián Artola, el impacto de la eliminación de la ley de alquileres es duro. De acuerdo a la última encuesta realizada por la entidad, los contratos iniciados este año pagan aproximadamente entre un 40% y un 50% más que aquellos que están bajo la norma derogada por el decreto de necesidad y urgencia.

Los contratos actuales tienen una corta duración. Casi un tercio de los acuerdos dura menos de un año. Y los contratos entre uno y dos años representaron un 57,7% de los casos relevados en junio. La mayoría tiene una actualización en el precio en plazos menores a 6 meses. Siete de cada 10 inquilinos entrevistados enfrentan aumentos mensuales o cada tres o cuatro meses.

Y más del 80 % consideró que tendrá dificultades para afrontar el pago del alquiler en los próximos meses.

“El impacto del DNU en los inquilinos es gravísimo, nunca vimos una situación tan difícil como la que se está viviendo”, apunta Artola, y concluye que “en ninguna parte del mundo existe una desregulación total del mercado inmobiliario, el inquilino quedó en una situación de indefensión total y vamos camino a una precarización absoluta en el acceso al alquiler de vivienda”. Incluso compartida.