Los vecinos del llamado barrio Hospitales se debaten entre la ilusión, la
incertidumbre y el escepticismo mientras ven avanzar la demolición del viejo Hospital de
Emergencias Clemente Alvarez (Heca), que por décadas funcionó en la manzana comprendida por Mitre,
Virasoro, Sarmiento y Rueda. Ayer, la pera de boleo pendiente de una grúa derribó al fin el núcleo
central del edificio y durante cuatro meses irá por el resto de las estructuras hasta dejar "a
tierra" el solar, futura sede del fuero penal de los Tribunales provinciales. Según contaron ayer
desde IGA Construcciones, la firma a cargo de la demolición, sólo se salvarán de la picota las
palmeras, los pinos y otros viejos árboles del predio.
Desde que se trasladó el Heca, hace más de un año, los vecinos no han dejado de
lamentar el abandono en que quedó sumido el sector. Robos con armas a comercios, arrebatos,
prostitución, oscuridad y basura acumulada, formaban parte de un rosario de quejas que aún se
desgrana.
Quizás por eso, y por el golpe que esa postal significó para sus negocios y vida
diaria, es que muchos no dan crédito aún al plan anunciado por el gobierno provincial para levantar
en el predio un edificio monumental y de transparencia promisoria, con dos niveles, ocho salas de
audiencia, despachos, sectores de circulación y espacios verdes.
El proyecto para el nuevo tribunal penal —acorde a las necesidades que
supone el también nuevo código de ese fuero y el juicio oral— contempla que el 40 por ciento
de la manzana quede parquizado y el resto se destine a usos judiciales. De todos modos, el gobierno
provincial ya advirtió que el nuevo edificio no estará listo en menos de tres años.
Con todo, para el vecindario la demolición fue el primer signo concreto de esos
futuros cambios que se vienen para la zona. "Mire, acá a la vuelta pedían 15 mil dólares por un
terreno de 9 metros por 25 y ahora se acaba de vender por 25 mil", dijo Darío (76), uno de los
vecinos más optimistas.
De hecho, por Virasoro abundan los carteles de inmobiliarias que rezan "vendo" o
"alquilo". Habrá que ver, con el tiempo, cómo pasan a cotizar las propiedades.
Como Darío, otros en el sector confían en que con el tiempo se recuperará el
movimiento que supo tener el barrio. Por ejemplo, Oscar (68), dueño de El Entrerriano, un bar
ubicado por Sarmiento casi Rueda, quien ya sueña con muchos más comensales y parroquianos en sus
mesas. "Va a ser bueno para mí y para toda la zona", afirmó el comerciante, con 27 años en la
cuadra y un memorioso de las épocas en que allí funcionaban el Heca y el Tribunal de Faltas.
No todos son, sin embargo, tan optimistas. Dueños de otros locales dudan del
tiempo que llevará la construcción y, por ende, si sobrevivirán física y comercialmente a la
espera. "No sea que después acá también quede un monumento al pozo como pasó por años con la
(maternidad) Martin", rezongó Elsa (38), al frente de un quiosco sucesivamente acosado por los
amigos de lo ajeno.
Lo mismo opinó Patricia (47), encargada de otro enrejado local y una convencida
de que, así construyan el nuevo tribunal, "nadie va a sacar a la prostitución que ya se instaló" en
la zona ni a "los negros (sic) familiares de los presos" que vayan a juicio.
Pero los escépticos no parecen mayoría. Nacido hace 60 años frente al Heca
(entonces Hospital Rosario), en la cortada que bordea la plaza Bernardo del Oro, Juan Carlos (60)
sostuvo que "la gente que se opone no entiende nada: esto va a cambiar todo, (el gobernador Hermes)
Binner estuvo muy acertado".
El hombre se apostó ayer por Rueda para no perderse el impresionante derrumbe
por boleo del núcleo del ex Heca, que levantó nubes de polvillo y mucha curiosidad en el
barrio.
Tierra rasa. Treinta operarios, una grúa y retroexcavadoras trabajaban en la
demolición que largó hace dos semanas y continuará IGA por los próximos cuatro meses.
El encargado del personal, Carlos Ramis, adelantó a LaCapital que la tarea (una
de las mayores que recordaba) eliminará todas las estructuras (incluidos cimientos y bases) hasta
dejar "a tierra" el solar. Donde tengan que excavar, luego harán una "compactación de suelo
seleccionado".
Su misión es entregar "completamente limpio" el lugar, cuidando, eso sí, las
altísimas palmeras, pinos y otros árboles añosos que deberá preservar la construcción del tribunal
como patrimonio de la futura plaza.
Intercambio
Por un convenio ratificado por el Concejo Municipal, la ciudad le cedió al
gobierno provincial la manzana delimitada por Virasoro, Sarmiento, Rueda y Mitre, en donde está
emplazado el viejo Heca, a cambio de terrenos destinados a viviendas sociales. Ahora, sobre un
proyecto para el tribunal penal desarrollado por arquitectos del Ministerio de Justicia, Obras
Públicas provincial llamará a licitación.