La demandante, de 45 años, aseguró que la encerraron en una oficina, le redactaron el telegrama de despido y la subieron a un auto hasta una sucursal de Correo Argentino
16:57 hs - Miércoles 08 de Julio de 2026
Una camionera rosarina demandó a una empresa de transporte de cargas y combustible Dis SRL en la que se desempeñaba, al esgrimir presiones para que renuncie mientras atravesaba un problema de salud. Asegura que "la encerraron" en una oficina y "le redactaron el telegrama de despido y la subieron a un auto hasta una sucursal de Correo Argentino". La damnificada buscará que la firma repare de manera integral por daño moral y perjuicios.
El caso ocurrió hace aproximadamente 20 días, según comentó en declaraciones a La Capital Vanina Gaia, representante legal de la chofer Carolina V., de 45 años, quien trabajaba hacía cinco años en la firma Dis SRL y cuenta con experiencia en el rubro del transporte de cargas.
El motivo del despido
Según explicó, la conductora comenzó a experimentar problemas hepáticos que la obligaron a pausar la actividad laboral hasta lograr recuperarse. Ocurrió que ese inconveniente, precisamente en la vesícula biliar, le dificultaba poder manejar, tanto en el traslado de combustible como de arena desde Entre Ríos a Añelo, Neuquén.
"Ella había trabajado con este empleador, que tiene una flota de camiones que transporta arena y combustible hacia esa localidad neuquina, pero había dejado de trabajar porque no le pagaba el salario que le correspondía para esa actividad de riesgo", precisó Gaia.
Una vez que regresó, comenzó con unos "problemas importantes" de vesícula que le impedía poder realizar su trabajo con normalidad y para ello presentó el certificado médico correspondiente.
"Le presentó el certificado pero no respetó la licencia médica por enfermedad y la hizo subir igual al camión", aseguró la patrocinante.
Una vez en plena ruta, contó que ella se descompensó y comenzó con vómitos y mareos, a tal punto que tuvo que pedir asistencia médica en una estación de servicios y luego terminó hospitalizada. Allí mismo le practicaron estudios, que arrojaron resultados desfavorables", abundó.
Hostigamiento y presiones
Según aseguró, durante todo ese derrotero el empleador "la hostigó permanentemente con llamados para que se suba al camión de todas formas", cosa que la mujer no pudo cumplir por su estado de convalecencia.
Cuando regresó a su casa, su patrón la llamó y le dijo: "Para vos no hay más camión, cuando vuelvas te vas a poner a pintar una estación de servicios (puesto que también es propietario de un surtidor de combustibles)".
Sin embargo, la camionera se negó a esa tarea y, a cambio, reclamó su puesto de trabajo al volante del transporte una vez recuperada de su dolencia, pero el empleador le dijo que "renuncie y que le envíe un telegrama para contratarla nuevamente, a lo que ella se opuso".
En ese contexto, según señaló, la "encerraron" en una oficina de una estación de servicios y "le redactaron y le hicieron firmar el telegrama de despido, la subieron a un auto y la trasladaron hasta una sucursal del Correo Argentino para que presente ese documento".
A su vez, Gaia apuntó que la demandante se encontraba "en un estado de vulnerabilidad y debilidad elocuente por la dolencia hepática que padecía".
También denunció que le abonaron el salario "muy por debajo de la escala correspondiente" con respecto a otros empleados varones. Por eso la demanda ingresó también en la Oficina de Violencia de Género.
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Según contó, la mujer percibía "la mitad" del salario en comparación con los hombres que prestaban el mismo servicio de transporte". Por eso advirtió que la actitud de la empresa "constituyó un acto discriminatorio por su condición de mujer y un grave menoscabo a su dignidad como trabajadora".
Ahora buscará que la Justicia laboral de Rosario reconozca la existencia de daño moral y discriminación laboral, y condene a la empresa a reparar integralmente los perjuicios sufridos.
Violencia de género
"Este proceso vuelve a poner en debate la protección de las mujeres en ámbitos tradicionalmente masculinizados y el respeto por los derechos fundamentales de quienes trabajan, especialmente cuando atraviesan problemas de salud", remarcó la letrada laboralista.
El caso de Carolina V. retrotrae una causa con ribetes similares como ocurrió con la conductora rosarina Dolores Guldris, quien en 2025 presentó un amparo colectivo ante la Justicia Federal del Trabajo por presunta discriminación en un proceso de selección de conductoras de la empresa Chevallier.
La rosarina, que contaba con el apoyo del Concejo Municipal, inició la demanda en abril de 2025 y pasó por tres procesos a la espera de una sentencia.
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En esa solicitud, el Ministerio Público de la Defensa exigió al fuero laboral Nº 22 el "cese de prácticas que discriminan a las mujeres" y "medidas de acción positiva para reparar los efectos discriminatorios" en ese ámbito de la conducción de colectivos.
Todo comenzó en abril de 2023, cuando una mujer del área de recursos humanos de la empresa de transporte se contactó con Guldris a través de la red de empleo Linkedin por su exitoso rendimiento en un concurso de Scania y su pasión por la conducción de camiones, a partir de una nota publicada por La Capital.
En esa propuesta, realizada por una mujer del área de personal, le proponían a Guldris y otras tres conductoras la posibilidad de ingresar a formar parte de la flota de conductoras, según consignó la conductora a este medio.