La ciudad

"Cada vez se sienten más sus ausencias", admitió el padre de las nenas fallecidas

Al cumplirse dos años de la tragedia en el International Park, los familiares de Melanie y Florencia Aranda se acercaron al predio para recordarlas y sentirse más cerca de ellas.

Lunes 10 de Agosto de 2015

"No es que no me importe la marcha de la causa en la Justicia, pero mis hijas no vuelven más", sentenció consternado Cristian Aranda, el papá de Melanie (14 años) y Florencia Aranda (12 años), las chicas de Rafaela fallecidas hace dos años en la tragedia del International Park, al desprenderse una góndola del juego Vuelta al Mundo en la que se encontraban.
 
"Pensábamos que con el paso del tiempo nos íbamos a amoldar más al dolor, pero es al contrario, cada vez se sienten más sus ausencias. Es muy difícil vivir así", sentenció el papá de las nenas que, como todos los meses o como en cada vez que puede, se llegó hasta el predio donde funcionaba hasta la fatídica tarde del sábado 10 de agosto de hace dos años el International Park, en un mes de agosto que los rosarinos jamás olvidarán. 
 
Cristian, junto a sus padres, suegros y familiares más cercanos, estuvo en el predio para "limpiar y cuidar la placa y para sentirnos más cerca de las nenas".  
 
"Hace dos años, siempre recordamos a nuestras hijas, no es que venimos hoy porque se cumple un nuevo aniversario, sino que nosotros todos los meses venimos acá. Ustedes no lo saben, pero cualquier día que nosotros podemos venimos a este lugar, a limpiar o a estar un rato en este lugar (N.delaR: hay una placa que las recuerda)", argumentó el padre, que no quiso opinar sobre el rumbo de la causa, y se centró en el recuerdo de sus hijas.  
 
"Nunca nos hemos olvidado y no nos vamos a olvidar nunca", sentenció el papá de las nenas,  
quien enseguida admitió que "el avance de la causa no depende de mí, no puedo hablar porque no llevó la causa, pero estamos acá con mis padres, mis suegros y mi familia porque tenemos los mejores recuerdos de las nenas, que eran sanas y muy allegadas a la familia. Lo sentimos mucho, y pensábamos que con el paso del tiempo nos íbamos a amoldar más al dolor, pero es al contrario, cada vez se siente más su ausencia. Es muy difícil vivir así". 
 

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