Martes 13 de Junio de 2023
Los ataques a las escuelas se agravaron en el último tiempo. Esta lacerante realidad volvió a quedar expuesta este martes, en el marco de la jornada de paro y movilización que llevaron adelante los docentes para pedir soluciones al flagelo de la inseguridad.
La saga comenzó el año pasado. En abril, por ejemplo, la comunidad educativa de la Escuela Islas Malvinas, ubicada en España y Uriburu, se encontró con una amenaza impactante: 46 vainas servidas y un cartel con un mensaje violento en el ingreso al edificio.
Si bien no se trató de una balacera, el hecho puso en alerta a los docentes y directivos de la institución. Muchos de los chicos que asisten a la institución vienen de barrios como Villa Moreno, Flammarión y Hume, que como tantos otros son escenarios cotidianos de la violencia callejera. Ante el impacto que se generó, los padres de los alumnos decidieron no dejar a los chicos en la escuela. Fue el principio de una seguidilla de ataques que parece no tener fin.
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Los que tampoco tuvieron clases fueron Valentín Solís, de 14 años, y Eric Galli, de 15, el jueves 24 de noviembre. En la Escuela Lola Mora no había agua así que se suspendieron las actividades. Entonces se fueron a los pies de la torre 14 del Fonavi de Rouillión y Seguí, donde vive la abuela y otros familiares de Valentín. Compraron una gaseosa, se encontraron con su amigo Enzo y se sentaron a pasar el rato.
Cuando Enzo se fue, en el lugar quedaron Valentín y Eric. Eran las 16, había poco movimiento entre las torres. Los chicos apenas alcanzaron a reaccionar cuando tres pibes que pasaron a las corridas los balearon con un arma de repetición rápida. Ambos murieron. Al día siguiente, la escuela volvió a cerrar. Esta vez fue por duelo.
El escenario se complejizó aún más desde el inicio del ciclo lectivo 2023, que arrancó con un ataque a balazos en el frente de una escuela a Tablada el 5 de marzo. Cuatro días más tarde, las familias retiraron a los chicos de una escuela de zona norte tras recibir un mensaje mafioso que rezaba "clases o tiros".
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La semana pasada se volvió a traspasar otra línea. Un nene de seis años recibió un impacto de bala luego de que dos hombres que se movilizaban en moto dispararan contra la escuela José Ortolani, situada en la zona de Génova y Cullen, en barrio Empalme Graneros. Los casos se multiplican, los gremios docentes pararon y llamaron a movilizar en varias ocasiones, sin encontrar respuestas. Incluso se reunieron con funcionarios de los ministerios de Seguridad y Educación y diagramaron el programa de corredores seguros "Te acompaño", que plantea la presencia policial a la entrada y salida de los establecimientos educativos, pero tampoco es suficiente.
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Las autoridades del gobierno provincial y municipal, así como representantes sindicales, manifiestan reiteradamente su preocupación por la escalada de violencia callejera, pero los homicidios, balaceras y amenazas se siguen repitiendo. Los problemas de prevención, así como las falencias en las investigaciones, abonan la construcción de una trama feroz que cada vez acapara más espacios públicos.