Los tres nuevos socios del Barco Ciudad de Rosario sueltan amarras para el 2026 y le anticipan sus proyectos a La Capital. Además de los paseos escolares, habrá cenas, shows y "sunsets" a bordo en un buque que sumará confort y tecnología.
Martes 06 de Enero de 2026
Marcos, Federico y Alejandro cultivan un perfil extremadamente bajo. Cada uno se dedica a sus empresas en los rubros de seguro, construcción y turismo. Los tres son amigos y los une una misma pasión: navegar por el río Paraná. Fue así que fueron consolidando un sueño en común y pudieron concretarlo. Ahora son los flamantes dueños del Barco Ciudad de Rosario al adquirirlo a la familia Oficialdegui que lo explotó durante 54 años, haciendo de la embarcación un ícono de la región y un emblema de la cultura del río. "Empezó como una aventura, y es un barco de Rosario que lo haremos flotar de nuevo", dijo uno de los dueños a La Capital.
"Estamos tratando de que el rosarino o el turista que viene a la ciudad tenga otra mirada no solo en tierra. Y nos interesa mantener el paseo por las islas a las escuelas para que los chicos empiecen a valorar el Paraná, que es inmenso y espectacular, y lo hagan de pequeños. Solo el 5 por ciento de Rosario le dedica tiempo al río y ampliar este porcentaje sería uno de nuestros anhelos", dijo Federico en una charla con este diario.
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Los tres son los nuevos integrantes de Hayra SRL, la empresa que controla el Barco Ciudad de Rosario y que luego de un pedido de auxilio a las autoridades y de poner en agenda la paralización de la embarcación, la familia Oficialdegui les terminó vendiendo a comienzos de diciembre pasado. Los jóvenes empresarios admitieron que empezaron las tratativas a partir de las notas que La Capital publicó en relación al pasado y el presente de una embarcación insignia que es parte de la memoria colectiva de la ciudad. "Fue en ese momento cuando entendimos que el barco debía permanecer en Rosario y decidimos asumir el desafío de hacerlo posible, especialmente por tratarse de un navío emblemático para la ciudad ya que es parte de su identidad", recordaron cuando en medio de las negociaciones habían surgido ofertas para que su futuro fuera en Paraguay o Corrientes.
Tras la confirmación de la venta por parte de su última dueña, Haydée Oficialdegui, el trío de rosarinos comenzó a hacer gestiones para su puesta a punto. Luego vinieron una serie de reuniones con el intendente Pablo Javkin y autoridades del Enapro y el Ministerio de Desarrollo Productivo el viernes pasado para coordinar acciones para retomar la actividad.
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Entre los anuncios que se lanzaron el viernes pasado, luego del encuentro con el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, el funcionario confirmó que la nave operará desde la Terminal Fluvial una vez que regrese a flote. "Es una excelente noticia, porque vamos a poder operar desde ahí, y el barco va a estar custodiado y seguro. El Ciudad de Rosario y La Fluvial se potenciarán y tienen todo: estacionamiento, llegada, bares, lo que va a potenciar la llegada de gente", remarcó Federico.
El barco, símbolo de la ciudad volverá a resurgir
El Ciudad de Rosario está anclado en el canal La Lechigüana del Paraná Viejo frente a Rosario y no se mueve desde hace cinco años. Debe cumplir una certificación técnica onerosa, requisito indispensable para poder subir pasajeros a bordo. Por ello, la nave irá a comienzos de febrero a un astillero en tierra, para conocer el estado de la base a partir de diagnósticos técnicos. Una vez reparado volverá al Paraná, pero previamente es necesario desmantelarlo para instalar la electrónica nueva, el control de mandos y el mobiliario. Y ampliar la seguridad del barco. Luego vendrá la parte de la reestructuración interna y su refuncionalización. "El barco está en buenas condiciones. Y nuestra intención es que para el 20 junio salude al Día de la Bandera desde el agua frente al Monumento", auguró Federico, para agregar: "Esperemos poder cumplir".
En cuanto a las reformas previstas para su interior, cabe recordar que en la actualidad el Ciudad de Rosario tiene capacidad para 348 pasajeros. "Queremos bajar un poco la cantidad para dar más comodidad. La propuesta, independientemente de escuelas y paseos turísticos, es hacer un nivel agradable a la hora de sentarse cómodamente y comer. Es decir, reduce capacidad pero amplía confort", marcó.
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Es decir, durante la semana será para paseos turísticos y colegios, pero es muy versátil, con sus tres pisos, es un barco "flexible". De modo que se podría dejar cerrada una planta y utilizar y focalizar otros pisos de acuerdo al tipo de evento que se vaya a realizar.
Vuelven las travesías por el Paraná
¿Cuáles son los proyectos en danza para reactivarlo? "La idea es tener dos paseos turísticos, al norte y sur con las escuelas, pero después vamos a apuntar a lo corporativo para que las empresas puedan tener su fiesta de fin de año, aniversarios, eventos y hasta cumpleaños de 15", adelantó el empresario, para agregar un dato nuevo: "Vamos a hacer cenas, como en otros lugares del mundo como en el Támesis (que atraviesa Londres) o el Sena (que recorre París) para que se pueda comer algo a bordo de noche y teniendo una postal maravillosa de Rosario desde el Paraná y con el barco en movimiento", subrayó.
¿Y qué se espera para potenciar el turismo receptivo con el barco? Mucho de parte de los nuevos dueños. En particular porque uno de ellos se dedica al rubro. "Vamos a apuntar a los turistas, todo lo que llegue a la ciudad tiene que ir al barco y conocer la ciudad desde otra perspectiva", remarcó uno de los titulares de Hayra SRL. El objetivo es devolverle su esplendor original, sumando tecnología y confort, pero respetando la mística que lo convirtió en un símbolo del turismo regional durante décadas.
En resumen, se trabajará sobre la base de los siguientes ejes: las clásicas navegaciones por el Paraná y el delta, permitiendo a locales y turistas disfrutar de la mejor vista de la ciudad; recorridos técnicos y ejecutivos por el cordón portuario, ideales para empresas y delegaciones; sede de casamientos, cumpleaños de 15 y reuniones privadas; ciclos de cena-show con "sunsets" (atardeceres) y conciertos acústicos en cubierta en un escenario flotante. Y finalmente, trayectos especiales diseñados para escuelas, fomentando el conocimiento del río y su geografía desde el aula móvil más grande de la ciudad.
Entre las iniciativas en carpeta también figuran una convocatoria a empresas rescatistas que patrocinen la restauración y auspicien la puesta en valor, y que los rosarinos tengan un ticket diferencial o más accesible.
Historia de astilleros
Emblema de Rosario, la embarcación zarpó por primera vez en febrero de 1971. Una década antes, su mentor y pionero, Raúl Oficialdegui, la había comprado como barco de bandera brasileña en desuso con la idea de desarmarla y reconstruirla de cero. Antes de su primer viaje, estuvo entre 1964 y 1971 construyéndose a nuevo en el astillero Riguetti, frente al Gigante de Arroyito, y se consagró como la primera embarcación hecha a nuevo en la ciudad. Y durante 54 años fue el buque emblema rosarino. La pandemia primero y la crisis después lo dejaron varado. Ahora la historia de su reactivación vuelve a repertirse.
La historia en las manos
"Se me pone la piel de gallina cuando escucho que tenemos en nuestras manos una parte de la historia de la ciudad. Nos toca muy adentro y teníamos muchas ganas que siguiera en Rosario. Nunca imaginamos semejante repercusión, pero nos motiva mucho más", dice Federico emocionado.
Los tres, además de socios de Hayra SRL, son amigos y sobre todo amantes del río. Cada uno atesora momentos irrepetibles arriba del Ciudad de Rosario. Fiestas de 15 años, ser parte de una delegación escolar en la visita, abuelos que los han llevado de travesía por las islas arriba del barco que ahora los tienen como flamantes dueños.
Por lo pronto, el último capitán que lo piloteó 23 años será el encargado de ponerlo a flote. "Que Rosario esté más segura nos potencia y ayuda mucho. Somos rosarinos nacidos y criados, que trabajamos, vivimos y tenemos nuestras familias acá", afirman los propietarios para agregar: "No es solo una inversión, es rescatar parte de la identidad de nuestra ciudad. Queremos que el Ciudad de Rosario vuelva a ser el orgullo de todos los rosarinos".