La bolsita de alcanfor

Miércoles 21 de Abril de 2021

Cuando niño, mis amiguitos y yo lucíamos en el cuello una pequeña bolsita de alcanfor, la creencia popular de a época era que tal precaución nos ponía a salvo de las epidemias del momento, como la viruela, sarampión, escarlatina; la más indomable, la parálisis infantil, hasta que el doctor Jonas Salk y su vacuna lo derrotó. Debo agregar que las madres de la época contaban con los servicios de una “Doña María” que se encargaba de los empachos, culebrillas, entre otros males. Entre vacunas, médicos y creencias ingenuas, no me tocó ver trágicas consecuencias como la pandemia actual, lo más trágico es observar la actitud política para enfrentarlo, no hay medidas del gobierno que no desaten una andanada opositora con ribetes de guerra. Ni hablar si una propuesta lúcida provenga de la oposición, la mediocridad de la clase dirigente en la especulación si las medidas a tomar hacen perder votos, no sólo hará perder esta batalla sino que van a dejar un país devastado. En lo personal, he tomado unas medidas heroicas ante la tardanza de que me coloquen la segunda dosis de la vacuna, ya tengo la bolsita de alcanfor, lo que me está haciendo difícil encontrar es una “Doña María”.

Hugo Enrique Müller

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