Se pueden cocinar platos sencillos y caseros con pocos ingredientes y un poco de tiempo. Tres opciones para desayunar en casa
18:57 hs - Martes 25 de Agosto de 2026
El desayuno es la comida más importante del día. Y es por esto que vale la pena conocer distintas recetas para ir variándolas. Cada uno tiene sus gustos y preferencias, hay quienes prefieren desayunos salados y otros dulces, abundantes o más bien sencillos. Lo bueno es que existen cientos de opciones para conocer y variar en casa.
Existen desayunos clásicos que sobreviven al paso del tiempo y que se mantienen firmes entre las principales opciones. Pero también van apareciendo y circulando nuevas recetas de platos diferentes o reversiones de platos tradicionales que llaman la atención.
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Porridge de avena
El porridge de avena es un plato antiguo y tradicional bastante conocido alrededor del mundo. Se trata de una preparación caliente, cremosa y espesa cocinada a base de cereales remojados en agua o leche. Generalmente se prepara con avena pero también puede tener una base de trigo, cebada, maíz o arroz.
Es tan fácil de preparar y aporta tantos nutrientes que hasta el día de hoy se sigue consumiendo de distintas formas. Uno de sus puntos fuertes es que se puede personalizar, agregándole los ingredientes favoritos de cada comensal.
Cómo prepararlo:
- En una cacerola colocar la avena, la leche y una pizca de sal.
- Cocinar a fuego medio/bajo durante 5-10 minutos, revolviendo de a ratos para evitar que la avena se pegue al fondo. Lo ideal es cocinarlo hasta que adquiera una consistencia cremosa.
- Una vez listo, retirar del fuego y servir caliente en un bol. Agregar miel, frutas y frutos secos a gusto para sumar nutrientes.
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Huevos revueltos
Los huevos revueltos son uno de los platos favoritos para desayunar o merendar. Por ser proteicos y nutritivos, rápidos y prácticos, se han convertido en una opción ideal. Y lo cierto es que no hay mucha ciencia detrás de unos huevos revueltos pero sí hay algunos tips que pocos conocen y pueden transformar un plato común en uno exquisito.
Cómo hacer los mejores huevos revueltos
- El batido de los huevos: cascar los huevos en un cuenco y batirlos junto con la sal y la leche. No conformarse batiendo los huevos hasta que se hayan unido la clara y la yema, batirlos más tiempo, haciendo movimientos grandes con el tenedor o batidor para que se llenen de aire.
- La manteca: colocar en una sartén a fuego medio un buen trozo de manteca, no escasear, le dará sabor a los huevos. Dejar que se derrita.
- La técnica para hacer los huevos revueltos: Dos tips: 1- No dejar que la manteca esté demasiado al fuego antes de poner los huevos. Ni bien la manteca esté derretida, agregar los huevos batidos. 2- No dejar reposar los huevos antes de ponerlos: batir mucho e instantáneamente poner los huevos en la sartén con la manteca.
- Momento huevos revueltos 1: los primeros segundos (unos 20-30 segundos) no tocarlos, dejarlos como están, al fuego.
- Momento huevos revueltos 2: lo siguiente es, con una espátula idealmente, o con una cuchara de madera, despegar los huevos desde los bordes hacia el centro. Pasar por cada borde y dejarlos así unos 10-15 segundos.
- Momento huevos revueltos 3: repetir la operación, siempre despegando desde el borde hacia el centro, una o 2 veces más, dejando 10-15 segundos entre una y otra vez.
- Cuándo sacar los huevos revueltos: siempre que se cocinen huevos, sean revueltos o no, se debe tener en cuenta que los huevos seguirán cocinándose una vez los saques. El huevo es muy sensible al calor, se hace muy rápido, entonces tener en cuenta el tiempo es importante.
- La regla es sacarlos un rato antes de que estén como gustan, de modo que ese resto de cocción los deje exactamente como se desea. Por ejemplo, si se desean “babé”, se tienen que sacar los huevos revueltos cuando estén demasiado “babé”, así quedarán como se desea 5 minutos después de haberlos sacado.
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Tostadas
El pan es un alimento infaltable en la cocina. Las tostadas son una de sus tantas formas de consumo y permite a cada comensal agregarle un toque personal, ya que su sabor suave combina con cualquier ingrediente que se le desee untar. La opción más clásica y disfrutada son las tostadas con queso y mermelada, pero lo cierto es que se puede innovar con distintas combinaciones.
Hoy en día se pueden encontrar mermeladas de cientos de sabores (o hasta se pueden hacer caseras) y quesos de distintos tipos. Al mismo tiempo, los amantes de lo dulce apuestan por combinaciones como miel y crema de maní, queso y miel, manteca, dulce de leche, etc. Asimismo, se pueden sumar a la tostada frutas, semillas, frutos secos y cualquier ingrediente que se encuentre en la cocina. Muchos combinan los huevos revueltos con la infaltable base de tostada.
Pero lo más importante de la tostada es que su base sea rica. Y, si bien en el mercado es posible encontrar todo tipo de pan, la receta es tan simple que vale la pena intentar hacerlo en casa, con los ingredientes preferidos y hasta ahorrando un par de pesos.
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Cómo hacer pan en casa: paso a paso
- Elegir los ingredientes. Cada persona puede elegir su harina y aceite de confianza. Lo ideal es respetar las cantidades de una misma receta para que queden equilibrados los ingredientes.
- Activar la levadura. Este paso es fundamental para que el pan crezca y adquiera el tamaño esperado. Se puede utilizar levadura fresca o seca activa. Esta se debe disolver en agua tibia junto con una pizca de azúcar y dejarla reposar entre 5 y 10 minutos hasta que forme espuma. Si se usa levadura seca instantánea, se puede mezclar directamente con la harina.
- Mezclar los ingredientes. En un bowl grande colocar la harina y la sal. Incorporar la levadura activada y el aceite. Mezclar hasta formar una masa homogénea. Es importante que la sal no entre en contacto directo con la levadura al principio para no afectar su acción.
- Amasado. Volcar la masa sobre una superficie limpia y amasar de 10 a 15 minutos. Cuando la masa se vea lisa, suave y elástica estará lista.
- Dejar levar la masa. Colocar la masa en un bowl aceitado, cubrirla con un repasador y dejar reposar entre 1 y 2 horas, o hasta que duplique su tamaño. Una vez que la masa haya levado, se debe presionar suavemente sobre ella para quitar el exceso de aire. Luego, sacándolo del bowl, se le puede dar la forma deseada con las manos. Normalmente se elige entre pan de molde, hogaza, baguettes o bollitos pequeños.
- Segundo levado. Una vez que se le otorgó forma a la masa, esta debe ser colocada sobre la fuente o el molde donde va a ser cocinada. Pero todavía no va a ir al horno. Sobre la fuente, tapar la masa nuevamente y dejarlo reposar de 30 o 45 minutos. Pasado este tiempo, realizar pequeños cortes superficiales a la masa con un cuchillo afilado. Este paso es fundamental para controlar su expansión durante el horneado.
- Meter al horno. Lo ideal es que al momento de meter el pan, el horno se haya precalentado. El pan se debe hornear a 200 grados por 30 o 40 minutos, depende de cada horno. Un tip útil puede ser colocar una fuente con agua en la base del horno, al menos durante los primeros minutos de cocción, para que suba el vapor y se logre una corteza más crujiente.
- Retirar del horno y dejar enfriar. Una vez cocinado, es importante esperar antes de cortarlo, al menos 30 minutos. Este tiempo de espera permite que el pan termine de asentarse y conserve mejor su humedad.