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Sin Menem ni Anzorreguy, empezó el juicio por encubrimiento del atentado

Al reducidor de autos Carlos Telleldín le pagaron 400 mil dólares para que declarara una falsa versión del ataque a la mutual, perpetrado el 18 de julio de 1994 con un saldo de 85 muertos.

Viernes 07 de Agosto de 2015

El juicio oral y público por el encubrimiento del atentado contra la Amia (Asociación Mutual Israelita Argentina) en Buenos Aires comenzó ayer en los tribunales federales del barrio porteño de Retiro con la ausencia del ex presidente Carlos Menem y del ex titular de la Side, Hugo Anzorreguy, dos de los principales acusados de desviar la investigación del ataque terrorista perpetrado el 18 de julio de 1994.

A 21 años del atentado que dejó 85 muertos, el Tribunal Oral Federal 2 dejó inaugurado el proceso oral y público en el que serán juzgados, además del ex presidente y el ex titular de la Side (Secretaría de Inteligencia del Estado), el ex juez federal Juan José Galeano, los ex comisarios Jorge "Fino" Palacios y Carlos Castañeda, los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, y el ex titular de la Daia, Rubén Beraja, entre otros.

Pasadas las 10.30, el debate quedó inaugurado con las lecturas de las síntesis de los requerimientos de elevación a juicio, que fueron expuestas por los fiscales Sabrina Namer y Roberto Salum, en representación de la Unidad Fiscal de Investigación del atentado contra la Amia que condujo el fiscal Alberto Nisman hasta su muerte.

Los fiscales leyeron, en orden, las acusaciones contra los imputados, con distintos niveles de participación, por el pago ilegal de 400 mil dólares al acusado Carlos Telleldín para que declarara en sede judicial una versión falsa sobre lo ocurrido en julio de 1994 y por abandonar deliberadamente la investigación de la "pista siria", que involucraba a un ciudadano sirio-libanés miembro de la familia Kanoore Edul, cercana al ex presidente.

Durante la lectura del requerimiento de elevación a juicio, Salum señaló que el ex juez Galeano "se apartó" deliberadamente de la búsqueda de la verdad y que sus decisiones tuvieron además un sostén político, tras lo cual destacó el papel de cada uno de los 13 imputados en las maniobras de encubrimiento.

Pasadas las 12, la fiscalía comenzó con la lectura de lo referido al juicio oral por el abandono deliberado de la denominada pista Siria a partir de una orden presidencial transmitida a través del hermano fallecido del ex presidente, Munir Menem, y ejecutada desde el juzgado que conducía Galeano y por medio de los comisarios de la Policía Federal que intervinieron en la investigación.

La fiscalía destacó que la orden de no investigar a Jacinto Kanoore Edul fue dada por el ex presidente Menem luego de una reunión con el padre del imputado y detalló cómo fueron malogrados los allanamientos, destruidas las pruebas y levantadas, en tiempo récord, las órdenes que habían sido libradas para que se intervinieran los teléfonos. "Menem buscó alejar con su orden la investigación de su círculo íntimo, lo cual podría haber provocado un escándalo que ponía en riesgo la continuidad de su propio gobierno", resumió, horas más tarde, Rodrigo Borda, uno de los abogados de Memoria Activa, una de las agrupaciones que nuclea a familiares y amigos de las víctimas del atentado.

A la par de los representares de la UFI Amia, en la sala de audiencias se sentaron los representantes de las tres querellas de las organizaciones de familiares y amigos de víctimas del atentado: el titular de la subsecretaría de Política Criminal del Ministerio de Justicia, Luciano Hazan; y el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda, quien acompañó al veedor designado para el juicio por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh), Pablo Vannuchi. Del otro lado de la sala Auditorium, la misma en la cual entre 2001 y 2004 se juzgó a quienes fueron acusados por el atentando terrorista y luego absueltos, se sentaron en primera fila Galeano y los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia.

Detrás quedaron el ex comisario de la Policía Federal Jorge Palacios junto a Beraja, quien desde la semana pasada es defendido por la abogada Valeria Corbacho, la misma que representó al ex presidente Fernando de la Rúa en la causa por el pago de sobornos en el Senado y del espía Ciro James en la que investiga las escuchas ilegales en el ámbito del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Al fondo de la sala se ubicaron los restantes acusados: Carlos Telleldín, su ex pareja Ana Boragni -quien llegó tarde al debate-, el abogado Víctor Stinfale, los ex funcionarios de la Side Patricio Pfinnen y Juan Carlos Anchezar, y el ex policía federal Carlos Castañeda.

A pesar de que el Tribunal Oral había desestimado las presentaciones de Menem para ausentarse al debate por motivos de salud, el ex presidente no asistió; Anzorreguy siguió el inicio del proceso oral por videoconferencia desde el Sanatorio Otamendi (internado producto de una infección), y el marino retirado Anchezar pidió abandonar la sala en la mitad de la audiencia por problemas de salud, tramite que completó asistido por su acompañante terapéutico.

Personajes que pasan del otro lado del mostrador

Un certificado médico ilegible, un ex espía que se descompuso durante la audiencia y abrazos entre un matrimonio de acusados fueron algunas de las perlitas que dejó el primer día de audiencias en el juicio oral por las irregularidades cometidas durante la investigación de la causa Amia.

Lo primero que impacta en este debate, considerado "histórico" por algunos participantes y una "burla" por otros, es que muchos de los protagonistas que estuvieron de un lado del "mostrador" ahora están del otro lado. Así, Juan José Ribelli, un ex policía bonaerense que estuvo preso ocho años como acusado de haber volador de la Amia, es hoy uno de los querellantes (víctima) que busca que vayan a la cárcel el entonces juez Juan José Galeano y los fiscales Eamon Müllen y José Barbaccia, ejes de la instrucción de la primera década del caso.

Y, desde ese lugar, comparte sillas con los familiares de las víctimas -divididas en tres grupos-, los representantes de la Amia y la Daia y los funcionarios del Ministerio de Justicia. La nota más colorida fue la historia del certificado médico presentado por la defensa de Carlos Menem para justificar la ausencia del ex presidente. Es que aunque el abogado Omar Daer afirmó que el estado de salud del ex mandatario se había agravado, lo cierto es que el secretario del tribunal ni siquiera pudo leer el diagnóstico que le impedía al senador justicialista hacerse presente en los tribunales federales para enfrentar el banquillo del segundo juicio oral en su contra.

"Esto es un escándalo- Si esto hubiera pasado en el juicio anterior, el abogado ya estaba preso y llamaban al médico a indagatoria", comentó uno de los abogados.

También fue curiosa la ausencia del titular de la Side durante el menemismo, Hugo Anzorreguy, uno de los principales acusados. Pero su defensa avisó anteayer que estaba internado en el Sanatorio Otamendi y el Tribunal dispuso que un equipo de televisión fuera hasta ese centro asistencial, con un secretario, para que participara de la audiencia. Pero la conexión se cayó cuando estaba por comenzar

En el bar, todas las miradas apuntaron al ¿matrimonio? Carlos Telleldin y Ana Boragni. El, confeso reducidor de autos, fue protagonista como acusado del primer juicio por haber entregado la camioneta bomba. Ella, con un pasado confeso de prostitución porque en el debate anterior hasta reveló cuál era su tarifa, está ahora acusada de haber estado presente en dos bancos cuando la Side entregó los 400 mil dólares a Telleldín.

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