Dos andinistas que habían quedado atrapados por una fuerte ventisca en la cima del Aconcagua fueron pudieron ser rescatados ayer y hoy iniciarán el descenso.
“Están felices y nosotros muy contentos”, expresó emocionado David Spinelli, jefe de la patrulla de rescate que ayer a la tarde finalmente pudo rescatar a los dos andinistas, el español Tomás Gómez (31) y la argentina Belén Pedernera (22), que estaban varados en la quebrada de La Pirámide, a 5.200 metros de altura. Debieron pasar solos tres noches con temperaturas de 20 grados bajo cero.
A las 14.20 había llegado el primer equipo de rescate hasta los dos andinistas: estaban comiendo y bebiendo parte de las provisiones que les había lanzado desde el helicóptero unas horas antes.
“Están fuertes y están sanos. Además se están movilizando por sus propios medios. Esta noche dormirán en el campamento del grupo de rescate y mañana (por hoy) iniciarán el descenso”, expresó Spinelli.
El campamento montado por el equipo de rescate está ubicado en la quebrada del Horcones superior. Desde allí se iniciará el descenso a primera hora de mañana hasta llegar a Confluencia, que está a dos horas de caminata.
Spinelli señaló además que los escaladores, aunque se están movilizando sin ayuda junto al equipo, no podrían haber salido por sus propios medios de la zona donde estaban varados. “Están bien pero shockeados psicológicamente”, añadió.
La satisfacción de la patrulla de rescate no radica sólo en que los hallaron con vida y en buen estado de salud sino también en que las previsiones hechas por el equipo fueron certeras y les permitieron realizar una expedición exitosa.
El fuerte viento y las condiciones de esa parte de la montaña donde los andinistas estaban varados hicieron que el rescate fuera muy complicado.
“Todo se tuvo que hacer a pie ya que es una zona en la que no se puede acceder ni con helicóptero ni con ningún vehículo. Además se ha llevado mucho equipo para este rescate y todo eso tiene que volver, y es un gran trabajo”, afirmó Spinelli.
La pareja de montañistas estaba extenuada al ser hallada por los rescatistas. Había intentado varias veces el descenso por una ruta sin salida llamada quebrada de La Pirámide, en el sudeste del Aconcagua.
































