"Queremos a los cinco": la historia de adopción de una pareja que reunió a cinco hermanos

Marina y Ángel cambiaron sus planes cuando supieron que los dos chicos tenían tres hermanos más. Con ayuda solidaria, lograron preparar su casa para recibirlos

10:31 hs - Viernes 23 de Octubre de 2026

Marina Casella y Ángel Mangas tenían prevista la adopción de hasta dos niños, pero una noticia cambió sus planes. Los pequeños que les habían presentado tenían tres hermanos más. La pareja decidió avanzar para que los cinco pudieran crecer juntos, aunque eso implicara afrontar dificultades económicas y ampliar su casa.

La historia comenzó cuando se inscribieron en el registro nacional de adopción. En noviembre, durante una entrevista, les hablaron de dos hermanos de uno y dos años y les informaron que tenían otros tres hermanos. “Entonces dijimos: ‘Bueno, queremos a los cinco’”, contó Marina durante una entrevista en "Una Tarde Más", programa de streaming de La Capital+.

La decisión no fue sencilla. La vivienda no tenía el espacio necesario y la situación económica de la pareja no contemplaba una ampliación. Sin embargo, comenzaron a buscar alternativas para que los chicos no fueran separados.

“Nosotros amor y ganas tenemos y ellos nos están pidiendo criarse con sus hermanos”, explicó Marina al recordar el momento en que comprendieron que podían intentar reunirlos.

De dos hijos a una familia de siete

Los cinco hermanos habían ingresado juntos al sistema de protección, pero sus procesos de adoptabilidad se habían dividido en dos expedientes: por un lado, los tres mayores y, por otro, los dos más pequeños.

La pareja adoptó a los dos menores en diciembre y, en marzo, comenzó el proceso de vinculación con una de las tres hermanas mayores. A partir de ahí, Marina y Ángel iniciaron las gestiones para que los cinco pudieran volver a estar juntos.

La situación se volvió urgente cuando supieron que los dos hermanos mayores, de siete y diez años, estaban en convocatoria pública. Eso significaba que otras personas podían postularse para adoptarlos, incluso sin estar previamente inscriptas en un registro.

Marina y Ángel recordaron que, desde el primer encuentro, los chicos les decían “mamá” y “papá” y les pedían ir a vivir con ellos. Esa situación terminó de impulsar la decisión.

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“Imaginate que solo hubiéramos adoptado a dos o tres, a los más chiquitos, y que el día de mañana los más grandes nos digan: ‘Che, yo no quería plata, yo quería estar con mis hermanos nada más’”, planteó Marina al explicar qué pesó en la decisión.

Una ampliación de la casa para recibir a los cinco hermanos

Para que los cinco pudieran vivir juntos, la pareja necesitaba ampliar su vivienda. No se trataba de una condición impuesta para adoptar, aclararon, sino de una decisión propia. Querían ofrecerles un espacio adecuado y evitar que la llegada de los chicos se diera en condiciones incómodas.

Ante la falta de recursos para afrontar las obras, comenzaron a buscar ayuda en Henderson y localidades cercanas. Con el impulso de María Yuso, quien les sugirió hacer pública la situación para conseguir colaboración, lograron contactar a personas y empresas dispuestas a dar una mano.

“Nosotros no pedíamos ningún regalo, solo un préstamo”, explicó Marina. Ambos trabajan y presentaron sus recibos de sueldo y documentación para demostrar que buscaban una solución que les permitiera concretar las refacciones.

Finalmente, varias empresas - una de Rosario - realizaron donaciones de dinero y materiales para comenzar la ampliación. La pareja agradeció la ayuda recibida y anticipó que, cuando concluyera el proceso, quería reconocer públicamente a quienes colaboraron. “Rosario en nuestro corazón eternamente”, expresaron durante la entrevista.

“Estoy feliz de que estemos todos juntos”

La llegada de los dos hermanos mayores marcó un momento especial para la familia. Ángel recordó que, cuando terminó la última instancia de vinculación y pudieron llevarlos a casa, sintió que finalmente se había completado el proceso.

Marina describió la sensación como sacarse una mochila de encima. Pero hubo una frase que terminó de darle sentido a todo el esfuerzo: al día siguiente de la llegada de los chicos, uno de los niños, de siete años, le dijo que estaba feliz de que todos estuvieran juntos. “Ya está, no necesitaba más, chicos”, recordó Marina.

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Hasta ese momento, la pareja había vivido la llegada de los dos más pequeños como una “felicidad incompleta”, porque sabía que faltaban sus otros tres hermanos. La posibilidad de reunirlos cambió la experiencia de toda la familia.

Adoptar a chicos más grandes: “Entienden que vos los elegís”

Durante la entrevista, Marina y Ángel también reflexionaron sobre los prejuicios que pueden existir alrededor de la adopción de niños más grandes. Según contaron, en el juzgado les habían explicado que había pocas personas inscriptas dispuestas a adoptar chicos de esas edades.

Ángel sostuvo que los niños más grandes comprenden el significado de ser elegidos y tienen un deseo claro de formar parte de una familia. “Entienden que vos los elegís, entienden que elegís darles amor”, expresó. Y agregó que, aunque cada uno tiene su propia historia, la posibilidad de comenzar una nueva vida en familia puede abrirles un horizonte diferente.

La pareja destacó además el trabajo del Juzgado de Familia N.º 2 de San Martín y de su equipo durante el proceso.