El Coliseo de Roma se renueva y recrea las huellas de columnas desaparecidas

Donde antiguamente había una plaza semicircular, las desaparecidas columnas dieron lugar a piezas de mármol travertino que sirven como asiento para los turistas

21:54 hs - Martes 17 de Marzo de 2026

Después de casi dos mil años en pie, el Coliseo romano se muestra rejuvenecido. La restauración del destino turístico más popular de Italia utilizó el mismo mármol travertino de la antigua Roma para recrear partes de las columnas originales.

Miles de romanos acudían en otro tiempo a esta arena para ver a gladiadores luchar entre ellos y contra animales salvajes. Ahora no hay combates y los visitantes se cuentan de a millones.

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El recién inaugurado proyecto se centró en una plaza semicircular fuera de la arena, donde los espectadores romanos se agolpaban bajo dos arcadas compuestas por columnas de mármol que se elevaban hasta 50 metros de altura. La gente permanecía en esas arcadas mientras esperaba para pasar por las entradas y tomar asiento.

Esos arcos desaparecieron hace mucho, al derrumbarse a lo largo de los siglos por terremotos y por la inestabilidad del terreno. Pero ahora los turistas podrán sentarse sobre grandes losas de mármol travertino en los lugares donde antes se alzaban sus columnas y leer reproducciones de los números romanos que indicaban las secciones de asientos.

El arquitecto italiano Stefano Boeri, quien diseñó la plaza, explicó: “Estos bloques de mármol travertino están ubicados exactamente donde se asentaban los pilares originales”. Y añadió: “La idea que tuvimos fue devolver al público la percepción de la proporción de las arcadas y la proporción de las bóvedas de los arcos que se utilizaban para entrar al centro del Coliseo”.

Con el tiempo, el área exterior se fue llenando de escombros, incluidos fragmentos de ruinas, y quedó invadida por maleza. Los restauradores comenzaron excavando un metro hasta llegar al nivel donde las losas de pavimento de travertino cubrían antiguamente la zona de acceso. Encontraron monedas, estatuas, huesos de animales y un anillo de oro. Más abajo está el pasadizo subterráneo secreto por el que el emperador Cómodo solía entrar al Coliseo evitando a la plebe, y que se abrió al público el año pasado.

Los restauradores obtuvieron las nuevas losas de travertino de las mismas canteras de donde los antiguos romanos sacaban las suyas, y que hoy se utilizan para construir una nueva generación de edificios religiosos, bancos, museos, edificios gubernamentales y viviendas particulares.

Sangre en la arena

Inaugurado como Anfiteatro Flavio, se cree que había romanos que lo llamaban Amphitheatrum Caesareum. Se empezó a construir bajo el mandato del emperador Vespasiano, cerca del año 70 d. C., y se finalizó en el 80, ya con Tito en el poder. Su debut fue un espectáculo monumental: los juegos inaugurales se prolongaron durante cien días, con combates de gladiadores, ejecuciones públicas, representaciones de batallas y cacerías de animales exóticos. El historiador Dion Casio decía que se mataron a 9.000 animales.

Durante la Edad Media, con la caída del Imperio romano de Occidente se abandonaron los juegos y el Coliseo comenzó a deteriorarse por la falta de mantenimiento, los terremotos y los saqueos que sufría. Fue reutilizado como refugio, fortaleza de algunas familias nobles e incluso como espacio religioso, hasta que en el Renacimiento se convirtió en una cantera de materiales para otras construcciones de la ciudad.

Recién en el siglo XIX hubo un surgimiento del interés por la antigüedad y el Anfiteatro Flavio fue sometido a excavaciones arqueológicas, se consolidaron las estructuras para evitar derrumbes, y se convirtió en un símbolo histórico y turístico con números apabullantes: en 2025 pasaron 9 millones de turistas por el Coliseo.