Descubren una grabación del canto de una ballena de hace casi 80 años

Es el registro sonoro más antiguo de una ballena, lo que ayuda a comprender tanto a la comunicación entre estos animales como al océano de fines de la década de 1940

Lunes 16 de Marzo de 2026

En 1949 todavía no se había descubierto que las ballenas emiten complejas vocalizaciones organizadas, que suenan casi como canciones, y aún faltaban casi dos décadas para que el científico estadounidense Roger Payne popularizara su hallazgo de los cantos de ballenas. Fue por eso que, en 1949, un grupo de científicos que hacían pruebas de sonido en las profundidades del mar escucharon sonidos extraños y, desconcertados, decidieron hacer una grabación. Ahora, investigadores de la Institución Oceanográfica Woods Hole, en Falmouth, Massachusetts, digitalizaban viejas grabaciones cuando encontraron un disco de plástico muy bien conservado; reprodujeron su contenido y lo que sonó fue la grabación más antigua del canto de una ballena.

Los científicos consideraron que el descubrimiento podría ofrecer un nuevo entendimiento de cómo se comunican estos enormes animales y también del océano de mediados del siglo pasado.

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El canto pertenece a una ballena jorobada, un gigante marino apreciado por los observadores de ballenas por su carácter dócil y sus espectaculares saltos fuera del agua, y fue grabado en marzo de 1949 en Bermudas.

Igualmente significativo es el sonido del océano que la rodea, señaló Peter Tyack, bioacústico marino e investigador emérito en Woods Hole. El océano de finales de la década de 1940 era mucho más silencioso que el de hoy, lo que ofrece un telón de fondo distinto al que los científicos están acostumbrados a oír en los cantos de ballenas. Las grabaciones recuperadas también "nos dicen cómo era el paisaje sonoro del océano a finales de la década de 1940. De otro modo, eso es muy difícil de reconstruir”.

Una grabación conservada de la década de 1940 también puede ayudar a los científicos a entender mejor cómo los nuevos sonidos generados por el ser humano, como el aumento del ruido del transporte marítimo, afectan la manera en que las ballenas se comunican, agregó Tyack. Una investigación publicada por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (Noaa) indica que las ballenas pueden variar su comportamiento de llamada según los ruidos de su entorno.

Una grabación de sonidos misteriosos

Ashley Jester, directora de datos de investigación y servicios bibliotecarios en Woods Hole, contó cómo ocurrió la grabación de 1942, cuando científicos de la institución realizaron experimentos acústicos en un buque de investigación junto con la Oficina de Investigación Naval de Estados Unidos. Y escucharon esos misteriosos sonidos bajo el agua.

"Tenían curiosidad, así que dejaron este grabador funcionando, e incluso se tomaron el tiempo de hacer grabaciones en las que, a propósito, no hacían ningún ruido desde sus barcos, solo para escuchar todo lo que pudieran. Y conservaron esas grabaciones”, relató Jester.

La grabación estaba en un disco creado por un Gray Audograph, un tipo de máquina de dictado utilizada en la década de 1940. Ese equipo de grabación submarina usado para captar el sonido se consideraría rudimentario según los estándares actuales, pero en su momento era de vanguardia. Y también es significativo que el sonido esté grabado en un disco de plástico, porque un registro en cinta se hubiera deteriorado.

"Charlas" entre ballenas

La capacidad de las ballenas para producir sonidos es crucial para su supervivencia y clave en la forma en que socializan y se comunican. Los sonidos se presentan en forma de chasquidos, silbidos y llamadas, según científicos de la Noaa que los estudian.

Los sonidos también permiten a las ballenas encontrar alimento, orientarse, localizarse entre sí y comprender su entorno en el océano. Varias especies emiten sonidos repetitivos que se asemejan a canciones. Las ballenas jorobadas, que pueden pesar más de 25.000 kilos, son las cantantes más célebres del océano, capaces de vocalizaciones complejas que pueden sonar etéreas o incluso melancólicas.

El hallazgo de un canto de ballena perdido durante mucho tiempo, procedente de un océano más silencioso, podría ser un punto de partida para comprender mejor los sonidos que estos animales emiten hoy, indicó Hansen Johnson, científico investigador del Anderson Cabot Center for Ocean Life, en el Acuario de Nueva Inglaterra.

"Esto es simplemente hermoso de escuchar y realmente inspiró a mucha gente a sentir curiosidad por el océano y a preocuparse por la vida oceánica en general. Es bastante especial”, consideró Johnson.