Con más desempleo, crece el trabajo en apps: ya supera el millón de personas en Argentina

Plataformas como Uber, Rappi y PedidosYa se consolidan como salida laboral ante la crisis, aunque con alta informalidad y extensas jornadas. La actividad creció exponencialmente

19:07 hs - Domingo 05 de Abril de 2026

El aumento del desempleo en la Argentina empieza a reconfigurar el mapa laboral. Con una tasa del 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, la más alta para ese período desde la pandemia, el trabajo en plataformas digitales crece como alternativa para quienes pierden su empleo o necesitan complementar ingresos.

En ese contexto, aplicaciones de transporte y delivery como Cabify, Didi, Uber, Rappi y PedidosYa se consolidan como una puerta de entrada al mercado laboral. Según estimaciones del sector, ya involucran a más de un millón de trabajadores, aunque no existen cifras oficiales por el alto nivel de informalidad.

Un sector en expansión

Desde el Sindicato de Base de Trabajadores por Aplicación (SiTraRepA), su secretaria adjunta Belén D’Ambrosio advirtió al sitio Chequeado que el crecimiento es “exponencial” y está directamente vinculado con la pérdida de empleo formal y la necesidad de sumar ingresos.

Las estimaciones indican que el universo está compuesto por unos 200 mil repartidores y cerca de 900 mil conductores. Las propias empresas también reflejan esa expansión. Desde Cabify señalaron que en 2025 alcanzaron los 45 mil conductores habilitados, un 30% más que el año anterior, mientras que Rappi informó un crecimiento del 38% en repartidores activos entre 2024 y 2025.

En el caso de PedidosYa, la plataforma reportó 100 mil repartidores que prestaron servicios en algún momento de 2025, junto a una red de 45 mil comercios adheridos.

>> Leer más: Coeficiente App: un repartidor de delivery debe realizar 500 pedidos al mes para ganar $1.200.000

Ingresos ajustados y largas jornadas

Detrás del crecimiento, sin embargo, aparecen condiciones laborales exigentes. Un informe de la Fundación Encuentro calculó que un repartidor necesitó completar 454 pedidos mensuales para cubrir gastos básicos como alquiler, crianza de un hijo, salario mínimo y monotributo.

El ingreso promedio por pedido ronda los $3.033, aunque puede variar entre $1.200 y $3.000 según el día. En promedio, los repartidores realizan unos dos pedidos por hora, lo que obliga a extender la jornada laboral.

“Trabajamos entre 10 y 12 horas diarias, seis días por semana, con ingresos cercanos a $1,3 millones”, explicó D’Ambrosio. A esto se suman costos no contemplados en los cálculos, como combustible, mantenimiento del vehículo y conectividad.

Conductores: pluriempleo y costos ocultos

El fenómeno también se replica en el transporte de pasajeros. Un estudio de investigadores del Conicet y distintas universidades señala que más del 60% de los conductores de apps tiene otro trabajo en simultáneo.

La jornada promedio ronda las 7,5 horas diarias, entre cinco y siete días por semana. Los ingresos, estimados en $1,2 millones mensuales (a valores de agosto de 2024), se ubican en niveles similares a los salarios formales, pero sin contemplar gastos operativos como combustible, reparaciones o alquiler del vehículo.

>> Leer más: Apps de delivery: nuevas empresas buscan crecer y destronar a la única líder

El perfil del sector también muestra cambios: el promedio de edad es de 36 años, más del 30% son mujeres, muy por encima del transporte tradicional, y casi la mitad tiene estudios superiores.

Apps, una salida que expone tensiones

El crecimiento del trabajo en plataformas expone una paradoja: mientras se consolida como una válvula de escape frente a la crisis laboral, también evidencia la precarización del empleo.

Sin regulación clara y con costos trasladados a los trabajadores, el modelo combina flexibilidad con incertidumbre. En ese escenario, las apps se convierten en un termómetro de la economía: cuando el empleo formal se retrae, su expansión se acelera.

La tendencia, advierten especialistas, plantea desafíos de fondo para el mercado laboral argentino: cómo integrar estas nuevas formas de trabajo sin resignar derechos ni profundizar la informalidad.