El Museo Castagnino arrancó su ampliación y quedará rodeado de terrazas verdes

El llamado Zócalo del Museo Castagnino tendrá bares y salones que rodearán el histórico edificio de Hilarión Hernández Larguía. Ya hay un avance del 27 por ciento

06:10 hs - Jueves 06 de Agosto de 2026

Detrás de la empalizada que rodea la emblemática esquina de Oroño y Pellegrini están pasando cosas. Allí no sólo funciona el Museo de Bellas Artes Juan B. Castagnino con su emblemático edificio inaugurado en 1937, sino que ya asoman las obras de ampliación que culminarán en los próximos meses en un anillo que rodeará el Museo Castagnino, con una nueva oferta cultural que sumará salas de exposición, bares y nuevos ambientes que duplicarán el espacio existente. Este moderno anexo denominado El Zócalo será posible merced a la inversión de más de 2 millones de dólares del sector privado. Un ejemplo de filantropía del siglo XXI.

Gran parte de los emblemas arquitectónicos de Rosario se ejecutaron el siglo pasado y fueron gracias a la decisión de muchas familias adineradas que volcaron su patrimonio a obras que quedaron para la ciudad. Ahora, es una novedosa articulación público-privada.

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Sobre fin del año pasado, la Intendencia dio a conocer la ampliación del Castagnino, una de las instituciones culturales más emblemáticas del país. Este anuncio se había incluido entre las 300 obras del Tricentenario de la ciudad. Ahora, esta histórica intervención se está ejecutando por una donación colectiva de empresas, fundaciones y entidades locales que decidieron invertir en patrimonio cultural público. La ampliación, además de darle un entorno moderno al histórico edificio, resuelve un déficit histórico en sus reservas y lo proyecta a estándares internacionales.

Anillo que abraza al Museo Castagnino

Según las empresas involucradas en el proyecto, el avance de obra a julio pasado era ya del 27 por ciento. El Castagnino ocupa en la actualidad unos 2.700 metros cuadrados en la tradicional esquina de Oroño y Pellegrini. El zócalo alrededor del edificio cubrirá otros 1.500 metros cuadrados y se conservarán todos los árboles de la plaza delimitada por las calles Alvear y Montevideo.

El anexo en forma de circunferencia se integrará de manera armónica con la estructura actual, respetando tanto el diseño como la altura del inmueble. La propuesta combina hormigón visto, grandes fachadas de vidrio y protección solar para crear patios nuevos. En la parte superior se colocará una cubierta verde que mejora la eficiencia térmica y reduce el impacto ambiental.

Esta ampliación se motorizó por una decisión consensuada entre la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), la Bolsa de Comercio de Rosario, la Fundación del Banco Municipal, la Fundación Castagnino y las empresas Dyscon, Obring, Dinale, Pecam, Fundar, Rovial, Del Sol, y Depaoli & Trosce, además de La Segunda, Rogiro, Coinag, Sancor Seguros, San Cristóbal Seguros, Arneg, Autocrédito, AC Ingeniería, John Deere y Di Santo.

Fiel a su génesis, el Castagnino vuelve a repetir su historia y ahora crecerá por un gesto colectivo. Esta ampliación constituye la intervención más significativa desde su inauguración en 1937, cuando nació por una donación privada se habilitó el edificio ideado por Hilarión Hernández Larguía y quedó para el patrimonio de los rosarinos.

El Museo Castagnino se gestó gracias a la donación de Rosa Tiscornia de Castagnino y fue desde sus orígenes símbolo de una ciudad que entendió al arte como parte central de su identidad.

Hoy, 88 años después esta decisión, el sector privado reafirma el valor del arte público, la educación y una forma de pensar la ciudad que entiende a la cultura como parte de su desarrollo y su identidad.

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Más metros cuadrados

El proyecto contempla una transformación arquitectónica de aproximadamente 1.500 metros cuadrados, que permitirá resolver uno de los principales desafíos históricos del museo: la falta de reservas adecuadas para su colección. Por primera vez en su historia, el Castagnino contará con reservas diseñadas bajo estándares museológicos contemporáneos, mejorando de manera sustancial las condiciones de conservación, orden, estudio y resguardo del patrimonio artístico de la ciudad.

La ampliación incluye además nuevas salas de exposición con mayor superficie y altura, iluminación museográfica y sistemas profesionales de climatización. Estas mejoras permitirán recibir exposiciones de gran escala, instalaciones y proyectos curatoriales complejos que hasta ahora no podían exhibirse en Rosario.

El proyecto incorpora también nuevos espacios para talleres, un auditorio, una sala infantil y una cafetería, fortaleciendo el rol del museo como espacio educativo, de encuentro y de producción cultural, y mejorando de manera integral la experiencia del público.

La intervención prevé una mejora sustancial en la circulación interna y la accesibilidad, con recorridos más claros, inclusivos y acordes a los estándares actuales, consolidando un museo más abierto y cercano.

Obras que facilita préstamos

Otra ventaja comparativa de la ampliación permite una certificación que habilita el acceso a préstamos de obras de instituciones del exterior y amplía las posibilidades de intercambio con museos de otros países.

El proyecto incorpora espacios reservados para mejorar la conservación, el orden y el estudio de la colección del Castagnino. Esto permitirá potenciar el valor patrimonial y fortalecer la investigación artística.

La Fundación del Banco Municipal de Rosario cumple un rol central como administradora del fideicomiso constituido para la obra y responsable de su ejecución. Canaliza los aportes realizados por las empresas e instituciones donantes y los transforma en una inversión concreta en infraestructura cultural pública, asegurando el correcto destino de los fondos, el cumplimiento de los plazos y los estándares técnicos previstos en el proyecto.

Estimación de plazo de obra

A la hora de estimar los plazos, el pasado 29 de diciembre, el propio intendente Pablo Javkin indicó al momento de su lanzamiento: "Tenemos el objetivo de terminarlo para diciembre del 2026, que será un gran año para Rosario, quizás de los mejores del último tiempo”.

De concretarse hacia fin de año, y de no haber demoras por las contingencias climáticas, el Castagnino se convertirá en un museo moderno, con talleres, bar, espacio de conferencias y área infantil. Al refuncionalizarse áreas del edificio histórico, se generarán salas de exposición con mayor superficie y altura, iluminación museográfica y sistemas profesionales de climatización. Estas mejoras permitirán recibir exposiciones de gran escala, instalaciones y proyectos curatoriales complejos que hasta ahora no podían exhibirse en Rosario.