El desgarrador pedido de una familia Rosario que hace cuatro meses que está en situación de calle

Ocho personas, entre ellas tres menores de edad, sobreviven con la ayuda de los vecinos y changas. Para bañarse deben turnarse y viajar más de 4 kilómetros.

15:43 hs - Miércoles 03 de Junio de 2026

Caminar tres cuadras para ir al baño, juntar peso por peso para bañarse o apelar a la solidaridad de los vecinos de Rosario para tener alimento. Así es la vida de la familia de Antonio y Norma, que hace cuatro meses se encuentran en situación de calle tras sufrir la pérdida de trabajo y un alquiler impagable. Se presentan con respeto y aseguran: “No somos una familia que nos gusta vivir de arriba. No queremos nada de arriba. Buscamos una casa para alquilar o un trabajo. En la calle no se puede progresar en nada”.

Antonio y Norma hace cuatro meses duermen a la intemperie, con la luna sobre sus cabezas. Son ellos dos, cuatro hijos –tres menores-, el hermano de Norma y el hijo de éste. Ocho personas apostadas en Barra al 1600, entre avenida Pellegrini y Montevideo, en la zona oeste de la ciudad. En febrero de 2026 tuvieron que abandonar su casa debido a un fuerte aumento del alquiler que pasaba de 250 mil pesos a 450 mil pesos. Impagable. Y más cuando Norma perdió el trabajo.

Eligieron esa esquina, donde La Municipalidad inauguró recientemente una plaza de bolsillo, para poder llevar a sus hijos a la escuela, que queda a tres cuadras. En el día a día se la rebuscan con lo que pueden. Changas de todo tipo y dos de los hijos, ya mayores de edad, se ubican en la esquina de avenida Pellegrini y Cullen para limpiar vidrios.

Familia Cullen y Pellegrini 3.6 SSM (1)

“Necesitamos un techo, un lugar digno donde podamos vivir, donde nos podamos bañar”, expresó con desesperación Antonio, que junto a Norma dialogaron con La Capital. Para asearse, la familia debe abonar entre 3 mil y 4 mil pesos en la terminal de ómnibus Mariano Moreno, a la que llegan en colectivo. En concreto, a la hora de bañarse deben turnarse, para hacer rendir más los pocos pesos que van juntando. Para colaborar con la familia hay dos teléfonos de contacto de vecinos 341-3503408 (Nicolás) y 3417814266 (Sofía) y un alias: Nico.f33

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En la esquina de Barra y Montevideo, contra el paredón de una de las sedes del club Río Negro, la familia pasa sus días “sobreviviendo” y con la ayuda de los vecinos como Paola, que pasaba todos los días por allí y consiguió un gazebo para contener el viento y el frío, desgarradores en invierno. También los albañiles de la construcción frente a ellos que le prestan el baño químico. O cualquier que pasa y acerca dinero o un plato de comida caliente, ya que la familia no tiene medios para cocinar. “No es lo mismo darle una comida caliente sentado en tu casa. No es la misma alimentación. Comer en la calle es feo porque se te cruza gente y te miran”, contó Norma. La familia contó que la escuela de sus hijos tiene su comedor, pero al tener la cocina en reparación hace semanas ofrecen sándwiches.

Una familia por un futuro mejor

Antonio y Norma no pudieron afrontar la actualización del alquiler y pararon en la plaza de bolsillo de barrio Belgrano. “Este espacio lo tenemos siempre limpio porque es nuestro, donde estamos ahora”, señaló Antonio a LT8.

Para ir al baño les piden permiso a los albañiles de la obra frente a ellos, pero cuando no están deben caminar cuatrocientos metros hasta la estación de servicio más cercana, en Pellegrini y Perú. Pero para bañarse deben viajar hasta la terminal, un recorrido de más de cuatro kilómetros. “La poca plata que tenemos es para bañarnos y comer”.

Antonio y Norma están acompañados por sus hijos Simón de 3 años, Sofía de 12, Martín de 16, Leonardo de 21 y Antonio de 23. Además, está el hermano de Norma y su hijo de 24 años. “Todos necesitamos trabajo porque no se vivir así. Esto es sobrevivir”, lamentó el padre de familia.

Familia Cullen y Pellegrini 3.6 SSM (3)

Es día a día. El banco de la plaza es su silla y mesa para comer, lo que la solidaridad de la gente permita. Todas sus pertenencias fueron secuestradas por La Municipalidad de Rosario en un operativo de desalojo. “Hasta me llevaron los celulares con los que filmábamos lo que hacían. Fuimos a buscar todo a la guardia urbana y nos dijeron que tiraron todo”, contó Antonio, que se la rebusca vendiendo medias, turrones o limpiando vidrios.

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La elección de la esquina es para que su hija Sofía pueda asistir a la escuela. “Nos dicen que los niños deben tener educación y lo entendemos por eso con o sin dolor, sufrimiento o en el estado que estamos a ella la mandamos a la escuela”, remarcó Antonio. Varios días la adolescente viaja a la terminal, se baña y regresa directo a la escuela. Son contados con los dedos de una mano los días que durante el mes la niña puede ir tras haber comido una ración de comida.

El niño de 3 años es atendido en un centro de salud y “gracias a Dios está bien”, dijo Norma y solicitó colaboración para “darles un mejor futuro a mis hijos para que el día de mañana no estén así”.

Norma mantiene su relato, mientras intenta no desgarrarse. Ella pide una vivienda para alquilar o un terreno donde asentarse. “No quiero una mansión, no pido mucho, sólo un lugar para salir de acá”, cerró la mujer.