Un informe de la Cámara de Comercio Argentina sostuvo que indumentaria y calzado registraron una caída interanual estimada del 4,6%
19:51 hs - Lunes 03 de Agosto de 2026
El consumo de los hogares volvió a mostrar señales de debilidad en junio y cortó la leve recuperación que había exhibido durante abril y mayo. El Indicador de Consumo (IC) que elabora la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) registró una caída interanual del 1%, mientras que en la comparación desestacionalizada frente a mayo el retroceso fue del 1,6%, reflejando que la mejora observada durante los dos meses anteriores todavía no logró consolidarse.
El dato vuelve a poner el foco sobre uno de los principales desafíos de la economía argentina: la recuperación del poder de compra de los hogares. Si bien la inflación continuó desacelerándose y en junio marcó un avance mensual del 1,9%, el menor desde agosto de 2025, la mejora de los precios todavía no se traduce en un crecimiento sostenido del consumo.
Desde la CAC señalaron que la menor inflación alivió parcialmente la presión sobre los ingresos reales, pero advirtieron que el ingreso disponible continúa por debajo del registrado un año atrás, cuando comenzaba un proceso de recuperación tras la fuerte contracción de 2024.
De este modo, el indicador retomó la tendencia negativa que había predominado durante el primer trimestre del año y volvió a ubicarse en niveles considerados bajos en términos históricos.
La CAC consideró que la continuidad del proceso de desinflación será una condición necesaria para fortalecer nuevamente el poder adquisitivo de las familias y sostener una recuperación más firme de la demanda interna.
Los sectores más afectados
El informe muestra que la retracción alcanzó especialmente a los consumos considerados postergables. El rubro Indumentaria y calzado registró una caída interanual estimada del 4,6%, reflejando que las familias continúan priorizando gastos esenciales frente a un presupuesto todavía ajustado.
Más pronunciado fue el retroceso de transporte y vehículos, que cayó 7,4% interanual. La baja estuvo explicada principalmente por una disminución del 17,9% en el patentamiento de automóviles, uno de los indicadores que suele anticipar el comportamiento del consumo de bienes durables.
También recreación y cultura mostró un desempeño negativo, con una caída estimada del 8,1%, confirmando que los gastos vinculados al ocio continúan siendo uno de los primeros rubros que las familias ajustan cuando el ingreso pierde poder de compra.
El comportamiento coincide con la tendencia observada durante los últimos meses en distintos sectores comerciales, donde la demanda se concentra en promociones, descuentos y financiación, mientras las compras de mayor valor continúan mostrando un ritmo moderado.
El único capítulo que mostró un crecimiento significativo fue vivienda, alquileres y servicios públicos, con un incremento estimado del 9,4% interanual.
Según la CAC, este resultado estuvo impulsado principalmente por un aumento del 18,5% en la demanda de energía eléctrica, asociado tanto a factores estacionales como a una mayor utilización del servicio.
En tanto, el resto de los bienes y servicios registró una disminución cercana al 2% respecto del mismo mes del año anterior.
Pese a las oscilaciones mensuales, el informe destaca un dato que refleja la lenta recuperación del mercado interno: el nivel actual de consumo permanece prácticamente en valores similares a los observados en junio de 2019, antes del impacto de la pandemia.
La debilidad no se limita a los bienes durables. La CAC recordó que el consumo de bienes de alta rotación —como alimentos, bebidas, artículos de limpieza e higiene personal— registró en mayo una caída interanual del 1,6%, aunque mostró una mejora del 1,7% respecto de abril en la medición desestacionalizada.
Otro de los factores que observa el informe es la evolución del financiamiento, una herramienta que durante los últimos meses había contribuido a sostener parte del consumo.
La CAC indicó que durante 2026 comenzó a observarse una desaceleración en el crecimiento de las operaciones con tarjetas de crédito, préstamos personales y prendarios, mientras que el crédito hipotecario continúa expandiéndose, aunque a un ritmo más moderado que el registrado meses atrás.
La pérdida de dinamismo del financiamiento genera incertidumbre sobre la evolución de los bienes durables, uno de los segmentos que había mostrado una recuperación más marcada durante la segunda mitad de 2025.
Para la entidad empresaria, el escenario abre interrogantes acerca de cuál será el motor del consumo durante los próximos meses. En ese sentido, sostuvo que una mejora sostenida del ingreso real, una menor morosidad y una recuperación del crédito serán factores clave para impulsar nuevamente la demanda de vehículos, electrodomésticos e inmuebles.