La UIA advirtió por la caída de la industria y el impacto en el empleo

Datos de la entidad muestran un cierre de año con menor actividad y más de 60 mil empleos industriales perdidos. Textil y calzado, los más afectados

Martes 10 de Febrero de 2026

La Unión Industrial Argentina (UIA) presentó los datos sectoriales correspondientes a diciembre, que confirmaron un cierre de año marcado por la debilidad de la actividad fabril. El Centro de Estudios de la UIA (CEU) informó que la producción industrial registró una caída interanual del 3,9% durante el último mes de 2025.

De esta manera, la industria acumuló un crecimiento del 1,6% interanual en el año, aunque se mantuvo un 9,6% por debajo de los niveles de 2022.

En materia de empleo registrado, la situación mostró un deterioro más pronunciado. En octubre se aceleró la caída, con una pérdida de 6.718 puestos de trabajo respecto de septiembre (-0,6%). Desde el último máximo alcanzado en agosto de 2023, el sector industrial acumula una reducción de 60.224 empleos formales.

Los datos fueron presentados durante la primera reunión del año de la junta directiva de la UIA, en la que los empresarios manifestaron su preocupación por la caída de la actividad industrial y las tensiones que atraviesan a buena parte del entramado productivo.

Durante el encuentro, se analizó la proyección de un año que comienza con señales de fragilidad en términos de actividad. Los representantes sectoriales advirtieron sobre el impacto dispar de la coyuntura en los distintos rubros y coincidieron en la necesidad de trabajar en la recuperación de la industria. En ese marco, también subrayaron la importancia de avanzar en una modernización del marco laboral como “condición necesaria para la generación de empleo formal”, en un contexto en el que la Argentina lleva más de una década sin creación neta de puestos registrados. Asimismo, destacaron la necesidad de reducir la litigiosidad y de otorgar mayor previsibilidad normativa a las empresas.

En un escenario de contracción de la actividad, desde la UIA remarcaron la importancia de que continúe la baja de las tasas de interés y se avance en una reforma que reduzca la presión fiscal sobre el sector formal. También coincidieron en la necesidad de generar condiciones que permitan revertir la situación actual y promover un desarrollo más equilibrado de los distintos sectores industriales, con el objetivo de evitar la pérdida de tejido empresarial y de pequeñas y medianas empresas.

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“La competitividad de la economía argentina y la dinámica de precios deben analizarse desde una mirada integral de las cadenas productivas, considerando el impacto de los costos locales —logísticos, financieros, fiscales y laborales— y del contexto macroeconómico”, señalaron desde la entidad. En ese sentido, destacaron que sectores transables y con alta capacidad de generación de empleo, como el textil, el calzado y las confecciones, forman parte de un entramado industrial que requiere previsibilidad y condiciones adecuadas para producir, invertir, sostener el empleo formal y contribuir a la demanda interna.

Por otra parte, la UIA expresó su respaldo a la necesidad de avanzar hacia un “comercio exterior inteligente”, orientado a nivelar la competencia, garantizar el cumplimiento tributario, establecer reglas claras para las plataformas electrónicas internacionales y reforzar la lucha contra prácticas ilegales.

El impacto en la industria textil

Uno de los sectores más afectados por la política económica del gobierno nacional es el textil. De acuerdo con datos sectoriales, la industria perdió 18.333 empleos y registró una caída real de precios del 30,6% durante la gestión de Javier Milei.

Un informe de la consultora Analytica indicó que, desde noviembre de 2023, los precios del rubro textil aumentaron 149,4%, muy por debajo de la inflación general acumulada, que alcanzó el 259,4%. En términos relativos, la indumentaria se abarató un 30,6% frente al promedio de la economía, alcanzando su nivel más bajo desde 2016.

La Fundación Pro Tejer, en tanto, registró el cierre de 558 establecimientos en ese período, lo que representa una contracción del 9%, con un impacto particularmente fuerte en los segmentos de indumentaria y calzado. Se trata, además, de una actividad con elevados niveles de informalidad —alrededor del 72% en confecciones—, por lo que la pérdida total de puestos de trabajo sería aún mayor.

Según Analytica, la industria textil acumuló caídas en 10 de los 11 meses de 2025, consolidándose como el sector más golpeado dentro del Índice de Producción Industrial (IPI). En noviembre, la producción textil se ubicó 31,2% por debajo de diciembre de 2024 y 47,6% por debajo de noviembre de 2023. En confecciones y calzado, el nivel de actividad se situó 18,5% por debajo de diciembre de 2024, mientras que en productos textiles la caída fue del 31,2%.

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La utilización de la capacidad instalada descendió al 29%, el registro más bajo de toda la serie histórica, con excepción del período más crítico de la pandemia. Entre los subsectores, el curtido y la fabricación de artículos de cuero encabezaron las caídas, con un retroceso del 44,1%, seguidos por tejidos y acabados textiles (-34,7%) y el preparado de fibras (-33,7%).