Existe un alto grado de aceptación social, fruto de años de presencia en el
pensamiento y en la acción de la ola neoclásica, de dos grupos de ideas que tuvieron fuerte
presencia en escena en el conflicto desatado en torno de la utilización de las reservas y los
poderes del presidente del Banco Central. Estas son: que los bancos centrales deben tener
independencia de los gobiernos nacionales y que la base monetaria debe estar respaldada por las
reservas internacionales.
La reivindicación de la independencia viene de la mano de las presuntas
"inconductas" en la emisión de dinero. De este modo, la autonomía impediría que se emita dinero sin
respaldo. El caso de Estados Unidos —esencialmente en la crisis de 2008— desacreditó la
existencia de autonomía y volvió a mostrar que la emisión de dinero requiere como único respaldo a
la confianza de los tenedores de él.
La presente independencia nace de la reforma de la carta orgánica del Banco
Central de la República Argentina, promovida por la ley 24.144 del 23/9/1992, como parte de las
reformas estructurales que encaró el gobierno de Carlos Menem. En todo caso si hay una asignatura
pendiente de los gobiernos democráticos que supimos conseguir, es la de la necesaria deconstrucción
de la arquitectura creada por la ley de entidades financieras de la dictadura en 1977.
La base monetaria es la suma de los billetes y monedas en circulación más
los saldos de depósitos que las entidades financieras mantienen en la banca central. La idea que se
defiende es que las reservas internacionales, al tipo de cambio vigente para cada tipo de activos,
traducidas a pesos, sean —al menos— equivalentes a la base monetaria.
Convertibilidad
En verdad es un esquema propio de un régimen de convertibilidad. Habiendo
libertad cambiaria, cualquiera puede cambiar sus pesos por moneda extranjera. O si se prefiere,
habiendo libertad cambiaria, cualquiera o todos pueden especular contra el peso porque hay
suficiente moneda extranjera para financiar la fuga.
Es más, si hubiera una corrida masiva, la inercia haría crecer el tipo de
cambio y por tanto con menor cantidad de dólares se cubriría la base monetaria. Por el absurdo: si
el dólar tuviese hoy un precio de $ 120.000 por unidad, la base monetaria podría cubrirse sólo con
un millón de dólares, quedando $ 48 mil millones de dólares sin necesidad de ser retenidos (a esto
se lo conoce como reserva de libre disponibilidad).
Para entender las concepciones que se manejan dentro del actual conflicto,
es interesante poner en juego algunos enfoques para el análisis. A saber:
Si miramos retrospectivamente hasta principios de 2003 la relación reservas internacionales y
base monetaria, veremos que después del primer trimestre de 2004 las primeras comenzaron a superar
a la segunda, con una brecha tendencialmente creciente no obstante la caída registrada a principios
de 2006. Al 23 de diciembre pasado, las reservas internacionales sumaban en miles de millones de
pesos (traducidas a pesos al tipo de cambio de cada activo externo) $ 182,7 mientras que la base
monetaria era de $120,9 lo cual (desde la óptica del concepto de reservas de libre disponibilidad),
dice que sobraban en U$S 16.281 millones de dólares para garantizar la cobertura. De estos, el
Poder Ejecutivo pretende afectar al pago de deuda U$S 6.593 millones.
La carta orgánica del Banco Central dice en el penúltimo párrafo de su artículo 3º que "El
estado nacional garantiza las obligaciones asumidas por el banco". Las obligaciones del BCRA son su
pasivo y éste tiene un elemento central, casi excluyente, que es la base monetaria. Esta se compone
del dinero en circulación en poder del público más el saldo de las cuentas corrientes en pesos que
las entidades financieras mantienen en el BCRA. Según el último balance anual publicado del BCRA,
correspondiente al ejercicio cerrado el 31 de diciembre de 2008 —datos expresados en miles de
millones de pesos— el total de pasivos sumaba 236, la base monetaria ascendía a 109 (esto es
el 46,2 % del pasivo), siguiendo en importancia los títulos emitidos por el BCRA (letras y notas de
tesorería) por 53 (esto es el 22,5%). Ambos conceptos explicaban casi el 70% de las "obligaciones"
del BCRA.
¿En qué consisten esas obligaciones? La base monetaria es la expresión
cuantitativa de la cuantía y velocidad de circulación de la economía real, por lo que es función de
lo que ocurre en la producción, en el comercio, en los servicios, en materia de políticas públicas,
etcétera. El respaldo que compromete el Estado nacional lo es respecto de las políticas
macroeconómicas y no puede ser de otro modo, por lo que la política del BCRA no es concebible tenga
autonomía de la política económica, por el contrario, debe ser funcionalmente subordinada a ella.
No hay moneda sin economía real, no hay protección posible del poder adquisitivo de la moneda sin
protección del trabajo desenvuelto en el territorio.
Esas obligaciones documentadas en letras y notas de tesorería son, en buena
parte, resultado de la intervención del BCRA (léase del Ministerio de Economía) para regular la
cantidad de moneda y sostener el tipo de cambio competitivo que tanto reclaman desde el arco
opositor. Se trata de obligaciones de corto plazo, cuyos vencimientos operan esencialmente dentro
del año. ¿Y con qué puede garantizar el Estado Nacional estas obligaciones? Con política
macroeconómica, sin la cual nadie compraría esas letras y notas al BCRA. Es la confianza depositada
en el gobierno nacional que honrará tales compromisos.
¿Dónde está escrito que las reservas internacionales deben respaldar la base monetaria ? En
Estados Unidos y la Unión Europea esto no se consigue. ¿El resto del pasivo del Banco Central no
debe ser cubierto con reservas?. Cualquier contador, incluso un estudiante del primer año de la
carrera, podría decir que mientras que todo el activo cubra el pasivo, aún con patrimonio neto
cercano a cero, el conjunto de las obligaciones estarían cubiertas, amén de la velocidad de
realización de activos y pasivos. ¿Esto acaso libera al estado nacional de lo que dice el artículo
3º en materia de garantía, circunscribiéndose al resto de los pasivos del BCRA? Hay que tener
presente que desde hace unos años, la base monetaria constituye una masa cercana al 50% del pasivo
de la entidad.
¿Las reservas internacionales no son acaso un excedente para financiar importaciones y atender
compromisos de capital, entre otras obligaciones? ¿Cómo es esto que el excedente de la balanza de
pagos debe servir para sostener la valuación de la moneda local? Es claro que esto implica una
renuncia implícita a una política integral de administración cambiaria, circunscribiéndola a un
escenario de libre entrada y salida de capital bajo la forma dinero, receta por cierto demasiado
elemental. Porque en el fondo se sigue aceptando la idea de que las intervenciones del Estado (en
este caso en el terreno cambiario) "distorsiona" la libertad. Y claro que distorsiona y bienvenidas
las distorsiones si en ellas reside la virtud de la defensa de los intereses de los más
vulnerables. Si todo lo decidiese el Dios Mercado, estaríamos mucho peor.
El gobierno nacional, mediante su DNU, patrocina el uso de un tercio de esa parte de las
reservas internacionales que se conocen como de libre disponibilidad para hacer frente a
compromisos de carácter financiero que habían sido incluídos en el presupuesto nacional 2010. La
oposición reclama que las deudas se paguen con recursos corrientes, de capital o fuentes
financieras incluídos en el presupuesto. O si prefiere: la oposición no se opone a que las reservas
se utilicen para financiar cualquier corrida contra el peso pero sí para liberar de compromisos al
presupuesto, que podrían ser utilizados para otros fines. Porque las previsiones de cancelación de
deuda incluídas en el presupuesto hasta completar los u$s 6.593 millones permiten reasignar esos
recursos —por ejemplo— en fondos de coparticipación.
Las voces monetaristas ortodoxas reclaman que entonces el uso de reservas
para el pago de deuda no tendría efecto neutro (como en el caso de la cancelación anticipada de
deuda con el FMI), porque los recursos liberados aumentarían la circulación monetaria interna. ¿Y
cuál es el problema? ¿Otra vez van a sostener que la inflación es causa de la emisión monetaria?
¿Ya olvidaron que en 2002 tuvimos una inflación galopante sin moneda o en todo caso con un abanico
multicolor de cuasimonedas? La inflación es un fenómeno social complejo que tiene múltiples
componentes, nunca reductibles a un par de variables como los manuales neoclásicos que utilizan los
estudiantes de economía pretenden defender.
(*) Economista