Bruno Nápoli: "La rapiña y el pillaje formaban parte de la política de la dictadura"

El historiador económico Bruno Nápoli, coautor de “La dictadura del capital financiero”, investigó el secuestro de empresarios durante el régimen militar

06:15 hs - Lunes 23 de Marzo de 2026

Bruno Nápoli es investigador, docente e historiador económico, coautor de “La dictadura del capital financiero”, una investigación sobre la complicidad de las élites económicas con la última dictadura militar que llevó a cabo junto a Celeste Perosino y Walter Bosisio. La publicación fue el resultado del trabajo realizado sobre los archivos de la Comisión Nacional de Valores (CNV) que se abrieron en 2012. Esta apertura les permitió confirmar, a través de actas y documentos, la colaboración directa que este organismo prestó a los grupos de tareas en el secuestro, tortura y desaparición de empresarios, banqueros y financistas.

En 2025 presentó una reedición de su obra, actualizada en base a documentación nueva y revisada, y con hipótesis actualizadas. Durante la presentación en Rosario, en octubre pasado, repasó en diálogo con este diario “cómo a fines de los 70 y principios de los 80 los organismos principales del Estado fueron ocupados por tecnócratas y financistas que hicieron negocios personales, cambiaron la burocracia, las leyes económicas y, encima, colaboraron con delitos de lesa humanidad”. Pero también llamó la atención sobre “las internas y la rapiña entre ellos, bajo la concepción de que además de asesinar a las víctimas había que robarles los bienes”.

"La dictadura del capital financiero" es un clásico y lo que presentaste esta vez es más que una reedición, ¿no?

Sí, en realidad es una reescritura total de la investigación que hice con un equipo muy chiquito, Celeste Perosino y Walter Bosisio, hace más de una década en la Comisión Nacional de Valores, en archivos estatales del sistema financiero y en archivos privados también. En ese momento hicimos un informe, después un libro. Ahora lo reescribí completamente, le agregué documentación nueva y también repensé algunas hipótesis.

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El trabajo se inició con la posibilidad de acceder a los archivos de la CNV.

La Comisión Nacional de Valores (CNV) es una entidad estatal que controla las Bolsas y mercados de la Argentina. En los años 2010, 2011 y 2012 la Comisión recibía muchos pedidos de la Justicia por algunas causas de delitos de lesa humanidad ligados a delitos económicos. Y la conducción de entonces se empezó a preguntar: ¿Qué pasó acá hace 40 años para que la Justicia quiera investigar al sistema financiero? Entonces hicieron una convocatoria, yo presenté mi currículum y me eligieron. Alejandro Vanoli, el presidente de entonces, y uno de sus directores, Pedro Biscay, nos dijeron: busquen en el archivo y lo que encuentran como delitos económicos ligados a delitos de humanidad, respetando la ley de protección de datos, lo publican. Fue el único organismo que lo permitió porque el Banco Nación tuvo sus restricciones y el Central jamás permitió publicar nada sobre sus archivos, a pesar de que tuvo un equipo investigando. Nosotros vimos que la Comisión de Valores y el Banco Central habían trabajado en tándem con el ejército argentino en el secuestro y desapoderamiento de empresarios, banqueros y financistas durante la dictadura. Colaboraban en la elaboración de interrogatorios a empresarios secuestrados, que ni siquiera eran opositores políticos de la dictadura.

¿Buscaban el dinero de esos empresarios?

Los secuestros tuvieron como objetivo el robo, básicamente. Nosotros trabajamos sobre 150 casos. En algunos casos ponían distintas excusas. Decían, por ejemplo, que buscan el dinero de los Montoneros. Hay una operación muy particular, que grafica el modus operandi. El grupo Shaw le compró al grupo Graiver el banco de Hurlingham, y lo hizo a través de Industrias Siderúrgicas Grassi. La empresa estaba en Rosario, donde fue allanada. El argumento de la CNV era que “no pueden poner en riesgo ese patrimonio para comprar un banco”. La intervienen y la suspenden en la Bolsa pero además el ejército secuestra a 28 personas, las lleva a Campo de Mayo y, como no saben qué preguntarles, llaman a la CNV y al BCRA para que los ayuden a hacer los interrogatorios. Ese es el trabajo que hicieron durante mucho tiempo. En los archivos está todo.

El rol de los empresarios

Era parte de una relación descarnada entre los grupos empresarios y la dictadura.

Es fundamental pensar cómo a fines de los 70 y principios de los 80 los organismos principales del Estado fueron ocupados por tecnócratas y financistas que hicieron negocios personales. El Consejo Económico Argentino se quedó con el Ministerio de Economía, la Bolsa de Comercio con la Secretaría de Programación Técnica de Economía, un ex directivo del Fondo Monetario va como presidente del Banco Central y la asociación bancos con los puestos directivos. Ocuparon los lugares principales del Estado, cambiaron la burocracia, las leyes económicas. Y encima colaboraron con delitos de lesa humanidad. Pero también es interesante ver las internas y la rapiña entre ellos. Al respecto, repensé algunas hipótesis. Donde en su momento vimos persecución a empresarios hoy vemos, con documentos revisados y nuevos, un pillaje. La concepción era que, además de asesinar a las víctimas había que robarles los bienes.

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¿Por qué crees que no se avanzó en la condena a la pata económica de la dictadura?

Es la pregunta del millón. En un principio se avanzó sólo sobre los militares, entiendo que por la idea de que si además acusaban a los civiles que colaboraron, entraban todos. Por otra parte, las personas que ocuparon el Estado a fines de los 70 y principios de los 80 cambiaron la legislación y la burocracia. Pusieron una puerta giratoria. Son hombres de negocios y tecnócratas del sector privado que entran a la función pública, vuelven al sector privado, entran a la función pública, hacen negocios personales, vuelven al sector privado. Con todos los gobiernos, no hay excepciones.

¿Esto se refleja también en la normativa que rige el sistema financiero?

Ningún gobierno de la democracia se atrevió a derogar la ley de entidades financieras. Nosotros accedimos a las actas de reuniones entre Martínez De Hoz y directivos del Banco Central con los militares para argumentar en favor de la ley. Decían: "Queremos concentrar el capital en pocas manos, bajar de 800 entidades financieras a 400 y que, de esas 60 sean bancos". Y si cualquiera entra a la página del Banco Central y busca normativa que regule todo el sistema financiero, se va a encontrar con esa ley de 1977.

¿Cuáles son las nuevas hipótesis, las nuevas líneas de trabajo a partir de la relectura de tu propio trabajo?.

Una de ellas es pensar que donde vimos persecución a empresarios, hubo en realidad internas. En el 78 hay un quiebre feroz en la dictadura. Videla defiende a Martínez de Hoz y se le va la mitad del gabinete. Uno de estos militares va a dirigir la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Era un hombre de las finanzas desde siempre y lo eligen para hacerle frente a Martínez de Hoz pero pierde la pulseada. En ese momento la Comisión de Valores empieza a perseguir a agentes bursátiles. ¿Por qué? Era la interna militar. En medio de una interna salvaje se arman las primeras 17 causas penales de la CNV contra agentes de Bolsa. También repensamos el término de la dictadura. Yo vuelvo al concepto de dictadura militar con complicidad civil. La verdad es que fue una dictadura cruenta, militar, salvaje, con un objetivo claro que era matar una parte de la población. Claro que también están los Cavallo, López Murphy, Klein, Arriazu, etcétera. En el libro están los discursos de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, donde reciben a Videla y le dicen: "Ustedes tienen que exterminar a una parte de la población, los hombres de negocio tenemos que reconstruir el país y tenemos que convencer a la sociedad para que nos acompañe". La primera tarea de la dictadura fue la masacre y la segunda fue convencer a distintos sectores de la sociedad de insistir cíclicamente con recetas económicas que fracasaron.

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