Un joven casildense de 24 años con una discapacidad de tipo reumática denunció haber sido golpeado brutalmente por la policía a la salida de un boliche de Chañar Ladeado tras cuestionarle su supuesta inacción para impedir que un grupo de exaltados dañara vehículos estacionados en inmediaciones del lugar y entre los cuales se encontraba el de un amigo suyo.
La víctima también asegura que lo maltrataron en el calabozo donde fue alojado después de ser detenido y subido "violentamente" al patrullero con el que fue traslado a la comisaría local.
El denunciado episodio ocurrió la madrugada del viernes aunque sus circunstancias difieren con la versión policial que indica que el muchacho se resistió a ser apresado, tras haber agredido al comisario del pueblo mientras le reprochaba su "ineficacia" en torno al referido acto vandálico.
Por ese motivo además del presunto caso de apremios ilegales se inició otra causa paralela por el supuesto delito de resistencia a la autoridad, las cuales están en manos del fiscal de Melincué, Matías Merlo.
Damián Mellano vive en Casilda y había viajado a Chañar Ladeado para pasar Nochebuena y Navidad con su padre sin imaginar la odisea que dijo haber sufrido luego de ir a divertirse al boliche del pueblo.
El joven dijo en una entrevista publicada en una página web de noticias de Casilda, donde además aparece un video que muestra parte del suceso, que tras su crítica un oficial le dijo frente a la puerta del boliche: "Vení para acá pendejo, a mí no me hables así", lo que marcó el inicio de la reprimenda policial puesto que fue en esas circunstancias cuando, según comentó, luego de intentar resistirse a que lo redujeran por la fuerza otro efectivo le disparo dos balazos de goma hasta que fue detenido y "cargado a los golpes al patrullero" con el que fue trasladado a la sede policial donde asegura que le siguieron pegando.
En ese marco recordó que "había mucha gente indignada y damnificada por lo sucedido, pero fue el único que la ligue".
Golpes en la celda. Al llegar a la comisaria el joven fue alojado en una pequeña celda. Mellano afirma que allí le pegaron "píñas" en distintas partes del cuerpo mientras se encontraba "esposado y tirado en el piso" además de haber recibido más "disparos de balas de gomas en las piernas", entre otros castigos físicos.
Según el joven logró salir de la comisaría gracias a su padre, dos hermanos y un amigo que fueron a rescatarlo, aunque la policía trató de impedirlo.
"No daba más y no tenía más fuerzas", dijo el muchacho cuando sus familiares lograron "sacarlo" de la dependencia policial para luego llevarlo al Samco local donde un médico lo atendió "de mala manera", dijo.
Luego partieron hacía Casilda tras sortear a "los patrulleros que había por el pueblo para evitar que huyamos", contó el joven para luego resaltar que finalmente radicó la denuncia en esta ciudad cabecera del departamento Caseros aunque las actuaciones ya fueron remitidas a la Fiscalía de Melincué puesto que el episodio ocurrió en una localidad perteneciente a su radio jurisdiccional.
El joven fue revisado en el Hospital San Carlos de Casilda que constató la presencia lesiones y cuyo informe médico también se encuentra en poder del fiscal interviniente que ya dispuso una serie de medidas para intentar esclarecer el confuso caso.
Fuentes cercanas a la investigación indicaron a La Capital que antes de ser radicada la denuncia en Casilda la división judicial de la UR-VIII, con sede en Melincué, ya se había constituido, orden judicial mediante, en la comisaria de Chañar Ladeado para proceder al secuestro de libro de guardia, entre otros elementos además de haber tomado entrevistas.
Versión policial. La versión de la policía acusa a Mellano de la agresión al comisario del pueblo, cuyas lesiones también estarían constatadas, y además habría un video que revela tal acción, y de resistencia a la autoridad, da cuenta que al ser alojado en el calabozo comenzó a golpearse su cabeza contra la pared y que tras ser sacado "a la fuerza" de la comisaria tuvo un "altercado" en el Samco.
Damián sufre artritis reumatoidea seronegativa y si bien está medicado para frenar el avance de la enfermedad inflamatoria requiere de cuidados al punto que dejó el trabajo que tenía para estudiar, entre otras cosas, su actual actividad de técnico de celulares.
"Lo único que pido es Justicia", exclamó su madre. Y en esa línea dijo que su hijo es "un guerrero que peleó por su enfermedad y la discriminación y no es un justo lo que hicieron al tratarlo como un animal. Cuando llegamos al hospital de Casilda estaba el reumatólogo que lo atiende y dijo que lo hicieron pedazos, voy a llegar hasta el fin por amor a mi hijo que pese a su discapacidad es el que me cuida y obtuvo muchos logros".