Juana Sagarduy, una escritora de Rosario que levanta vuelo en Inglaterra

Vive en Rugby, la ciudad donde nació el deporte de la pelota ovalada. Además de escribir da clases de castellano y sostiene un taller literario internacional y un club de lectura

21:01 hs - Jueves 18 de Junio de 2026

A menudo usa el seudónimo de Juana Ripenhausen y ese es el nombre con el que publicó uno de sus libros, "Tu amiga, la escritura", de editorial Urano. Para otras cosas que hace, y son muchas, vuelve a su apellido vasco y es Juana Sagarduy, escritora argentina, nacida en Rosario y con domicilio en Rugby, la ciudad distante a unas tres horas del centro de Londres y donde nació el rugby, un deporte tan inglés como el fútbol.

Juana ronda los 30 y hace más de siete años que vive afuera, los primeros cinco en Londres y los últimos en Rugby con su pareja, un inglés que tiene como profesión urbanista. En ese pueblo deportivamente histórico y de 70 mil habitantes Juana sostiene un taller de escritura virtual, genera comunidades de escritura, realiza talleres presenciales y es docente de idiomas. En Rosario comenzó a estudiar inglés a los seis o siete años y se mudó a Londres en 2019. Quería ser escritora pero sin pasar por Buenos Aires. "Quería vivir en una ciudad más grande, no en Buenos Aires. Una vez alguien me dijo: 'Si te vas a ahogar, ahogate donde hay agua', y así llegué acá". También fue fundamental para ella una tía que era profesora de inglés en Rosario.

Sus pasiones y gustos literarios pasan por Sylvia Plath, Nikita Gill, Tessa Hadley y Zadie Smith, una escritora británica a la que admira. Entre sus trabajos cuenta con páginas literarias acompañada y apoyada por la comunidad de lectores que la siguen en Instagram. Creó un newsletter llamado "Todas nuestras palabras" y ahora se maneja con una página "Todo nuestro todo suyo", con la que coordina el taller, los cursos, las mentorías y distintas actividades para quienes buscan escribir y leer. En esta plataforma publica extractos y fotos de quienes forman parte de la propuestas, en su mayoría mujeres que rondan los 30 años y con ganas de escribir.

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"Me dedico a la literatura; tengo una academia de escritura online, es lo que experimento acá. He publicado textos y fui seleccionada en varios certámenes. Mi entrada económica más importante, lo que paga las cuentas, es la enseñanza del español en el Reino Unido y ese es uno de mis trabajos. Se da algo particular en esto: como también soy docente de inglés les llama la atención el manejo académico de los dos idiomas", contó sentada en su living de una casa típica de una típica calle de Rugby; "es lindo el pueblo".

Un lugar cerca de Londres

Juana pasa muchas horas trabajando online en su escritorio, que queda en la planta alta de la casa con una ligustrina al frente, ladrillos vistos al modo inglés y dos ventanales que iluminan la casa en todos los rincones, cuando hay sol, no muy común en Inglaterra. Detrás de esa vivienda acecha un bosque añoso y verde donde Juana pasea a su perro diariamente. Las calles de Rugby son angostas y muestran cielos infinitos, a veces celeste y muchas otras grises.

En Rugby, entre esas calles angostas y los parque inmensos, se originó en 1823 en la Rugby School el deporte que pronto sacó ficha internacional. La anécdota recuerda que el juego comenzó cuando William Webb Ellis, alumno de la Rugby School, rompió las reglas existentes de un partido de fútbol, tomó la pelota con la mano y corrió mientras sus compañeros lo perseguían y lo tacleaban para que devolviera la pelota, que con el tiempo se hizo ovalada.

Rugby es una ciudad del condado de Warwickshire en el medio oeste de Inglaterra. Son 62.000 habitantes. Los trenes son económicos si los pasajes se compran a partir de las 11 de la mañana; tardan solo 48 minutos hasta la capital, aunque a veces las cosas no salen como se supone y se puede llegar a demorar hasta dos horas o más. Está 21 kilómetros al este de Coventry y cerca del río Avon. Fue una ciudad mercantil con raíces en los pueblos Vikingos. Los museos importantes y las atracciones, como no podía ser de otra forma, consisten en un paseo por la escuela Rugby School, el Museo Webb Ellis (dedicado al rugby) y el propio Museo del Rugby. Las escuelas públicas priorizan la gramática inglesa y según datos turísticos es "un lugar con buena calidad de vida y excelentes comunicaciones dentro del Reino Unido". Y allí vive la rosarina Juana.

"Me presenté en varios concursos, en algunos gané y quedé seleccionada y en otros perdí. La vida editorial de Londres y de Inglaterra es más abierta y mucho más clara que en Argentina. Por otro lado tenés que estar siempre al tope de lo que consideres tu nivel de trabajo y calidad", contó.

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Agentes literarios

En ese ida y vuelta de la profesión de escribir repasó: "Los agentes literarios que te pueden representar son varios y se manejan según lo consideran. A algunos les mandas la idea, a otros un abstract y si les interesa te contactan. Otra opción es mandar el material terminado y lo pasan a una editorial. En Inglaterra, como en muchos países, los escritores no se sustentan económicamente de la literatura. Además Inglaterra no está pasando por un buen momento económico y pasa como en Argentina, que hay muchos escritores talentosos que no tienen tiempo de desarrollar su carrera, entre ellos muchas mujeres jóvenes”, expresó.

Una laptop, una pila de libros con autores como Joan Didion y el clásico de Stephem King "On Writing", traducido al español como "Mientras escribo", y una lámpara redonda del tipo que se usa para grabar videos en redes, es lo que muestra una expedición por el escritorio donde Juana pasa gran parte del día. En la pared, cuadros pequeños. Tiene en manos una nueva novela, "es sobre la relación de dos personas a las cuales unen coincidencias tal vez trágicas y veinte años después de esa situación se encuentran. La novela transcurre en un sólo día".

Juana no descarta volver a Rosario. "Sí, volvería a vivir, tal vez. No está en los planes. Tengo un taller en español y las alumnas son todas chicas jóvenes que viven en distintos países, así que no sería un problema trabajar allá en Rosario, pero no sé". En una pared del cuarto de trabajo tiene colgado un cartel: "Que el destino no se olvide que le llevamos ventaja. Lo llevamos. Lo tenemos. Muere donde morimos. Nos precisa. Que no se olvide". Juana se levanta del escritorio, atiende un llamado y sigue su día.