En el Congreso de Aapresid se presentó una guía de acceso gratuito que busca transformar décadas de investigación en recomendaciones prácticas para mejorar la productividad y la salud del recurso más estratégico del agro
16:33 hs - Miércoles 05 de Agosto de 2026
Cerca del 60% de los suelos argentinos presentan deficiencias de fertilización. Si bien su recuperación demandará un proceso de mediano y largo plazo, los especialistas advierten que no hay margen para demorar las acciones. Recuperar la salud del sueloes una condición indispensable para sostener la competitividad, aumentar la productividad y asegurar el futuro de la agricultura argentina.
El lema del Congreso Aapresid 2026, "Nuestro suelo, nuestra voz", encontró una de sus expresiones más concretas con la presentación de la Guía técnica para la recuperación de suelos degradados, una herramienta que busca ayudar a productores y asesores a diagnosticar el estado de sus lotes y definir estrategias para recuperar su potencial productivo.
La guía, que estará disponible de forma gratuita en formato digital, responde a una preocupación creciente en el sector: la pérdida de nutrientes y carbono, el deterioro de la estructura física del suelo y la disminución de su actividad biológica.
Frente a ese escenario, la propuesta desarrollada de manera conjunta por Syngenta, Aapresid, el Inta y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca reúne décadas de conocimiento científico y experiencia a campo en un documento práctico para orientar la toma de decisiones.
Durante la presentación de la guía que se realizó este miércoles en el marco del congreso que se lleva a cabo en Rosario, el presidente de Aapresid, Marcelo Torres, destacó que el proyecto refleja el modelo de innovación colaborativa que caracteriza al agro argentino. "Esto no se trata solo de la tecnología o del productor de forma aislada. Se trata de construir un ecosistema donde empresas, productores, instituciones científicas y asesores trabajen juntos para ofrecer mejores soluciones", señaló.
Para Torres, el involucramiento de una empresa tecnológica en este tipo de iniciativas representa un cambio cultural dentro del sector. "Nuestra responsabilidad excede ampliamente la venta de genética o de un agroquímico. Tenemos que involucrarnos con las preocupaciones del productor y con su tecnología de procesos", afirmó.
En rigor, sostuvo que uno de los principales objetivos de la iniciativa es generar información confiable sobre el estado de los suelos. "Necesitamos contar con datos y un diagnóstico certero para luego conectar esa información con prácticas de regeneración. La agricultura regenerativa todavía está construyendo muchas de sus definiciones, y este tipo de trabajos ayudan justamente a darle contenido técnico", explicó.
Convertir la ciencia en decisiones
Desde el Inta, su presidente Nicolás Bronzovich remarcó que los suelos continúan siendo uno de los principales activos estratégicos del país. "Siguen produciendo alimentos, fibras y energía para millones de personas y generan el 65% de las divisas de la Argentina", señaló.
El funcionario atribuyó ese desempeño al sistema de innovación construido durante décadas entre organismos públicos, empresas y productores. "Los desafíos futuros son demasiado complejos para que una organización pueda resolverlos sola", sostuvo.
Bronzovich reconoció que, pese a las fortalezas del sistema productivo argentino, persisten problemas estructurales como balances negativos de carbono y nutrientes, rotaciones simplificadas y una menor actividad biológica de los suelos. En ese contexto, explicó que la nueva guía propone un enfoque integral basado en indicadores físicos, químicos, biológicos y productivos para identificar las principales limitantes y definir planes de recuperación adaptados a cada establecimiento.
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"La guía transforma décadas de investigación en respuestas simples para el productor: qué medir, cómo interpretar los resultados, qué prácticas priorizar y cómo monitorear la recuperación de la salud del suelo", resumió.
El presidente del Inta también puso cifras al potencial productivo que todavía tiene la Argentina. "Si fertilizáramos para alcanzar el 80% del potencial de rendimiento, algo que hoy resulta económicamente rentable, el país podría producir 50 millones de toneladas adicionales de granos sin ampliar la superficie sembrada. Eso significaría alrededor de 7.000 millones de dólares más", afirmó.
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Un proceso que demanda años
Guillermo Delgado, gerente de Sustentabilidad de Syngenta para Latinoamérica, señaló que la guía busca ordenar y simplificar el conocimiento existente sobre recuperación de suelos. "Lo primero es entender en qué estado está el suelo, qué indicadores debemos medir y cuáles son las prácticas que pueden ayudar a recuperarlo. No existen recetas únicas, existen lineamientos para que cada productor pueda adaptarlos a su realidad", explicó.
Delgado recordó que cerca del 60% de los suelos argentinos presentan deficiencias de fertilización y advirtió que la recuperación no será inmediata. "El suelo es un sistema vivo. No se recupera en un año. Es un proceso que requiere tiempo, continuidad y la combinación de prácticas como la fertilización, las rotaciones, los cultivos de cobertura y la siembra directa", señaló.
También destacó que Argentina mantiene una posición de liderazgo regional en materia de adopción tecnológica y agricultura de conservación. "La siembra directa, la innovación y el compromiso de los productores colocan al país en una posición privilegiada para avanzar en este proceso. El desafío ahora es integrar todas esas herramientas y escalarlas", concluyó.