Vuelve a Rosario "Teresita", el delirio musical que apuesta al talento local

Tres artistas en escena, un inodoro gigante y más de una hora de humor y música. Una obra con identidad propia y sello local

Viernes 06 de Marzo de 2026

Una mujer decide encerrarse y ponerle punto final a todo. Así arranca "Teresita", la comedia musical que se mete con el desamor, la frustración y el hartazgo de una vida que ya no se soporta más. Hay canciones, coreografías, tap y música en vivo. ¿El detalle inesperado? Todo eso sucede en un baño. Ahí el drama íntimo empieza a correrse hacia un delirio místico–escatológico donde la protagonista termina enfrentándose, literalmente, a su propia mierda.

La propuesta, con producción y elenco rosarino, volverá a escena este 6 y 7 de marzo a las 21 horas en el Cultural de Abajo (Entre Ríos 579), invitando al público rosarino a reírse y reconocerse en medio del absurdo.

En escena, un inodoro gigante con ruedas se convierte en el gran símbolo de la crisis que atraviesa Teresita, interpretada por Paula Vallone. A su lado, una dupla que la ayudará a enfrentarse con sus propias miserias, interpretada por Santiago Miqueo y Leandro Rojas, completa el triángulo que sostiene la obra de principio a fin. Entre los tres construyen un ritmo que combina humor, absurdo y momentos de identificación para qué público se ría mientras, inevitablemente, se reconoce un poco en esa Teresita.

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La obra, con libreto de Alejandro Ibarra y Chechu Vargas y música original de Matías Ibarra, tuvo su primera puesta en Buenos Aires. En Rosario fue adaptada por 032 Producciones, bajo la dirección general de Christian Ledesma, la dirección vocal de Romina Negri y la dirección coreográfica de Flor Amigo. Con un elenco y equipo artístico íntegramente local, la versión rosarina debutó en 2023 y el reconocimiento no tardó en llegar: fueron distinguidos en los Premios Hugo Federales y se llevaron dos galardones en los Premios Butaca 1.

Tras su temporada 2023, una pausa en 2024 y 2025 y el esperado regreso este año, Paula Vallone, protagonista y parte del equipo de producción, dejó en claro su deseo: “Esperamos que el público disfrute, se olvide un rato de los problemas de la diaria y vea que en Rosario se puede hacer un espectáculo con la misma calidad que cualquier show que venga de afuera”.

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Escenario propio: teatro musical local y rosarino

Ese entusiasmo nace también de la filosofía de 032 Producciones, la productora rosarina de la que Vallone forma parte desde 2019. “Esta decisión de crear la productora partió de una necesidad y ganas de traer a Rosario propuestas comerciales de teatro musical protagonizadas por artistas de la ciudad, para que no tengan que irse a Buenos Aires para actuar profesionalmente”, explicó en diálogo con La Capital.

Según contó, la productora nació casi por casualidad, a partir de la gestión de derechos de otra obra. Al solicitar los derechos de "La Desgracia", se encontraron con que otro grupo ya los había pedido. “Sin conocernos, nos juntamos y decidimos traer la propuesta juntos. Ahí nos fusionamos y le dimos un marco más profesional a los proyectos”, comentó.

A partir de esa experiencia, el equipo empezó a pensar en qué otras producciones podían tener buena recepción en Rosario y conectar con el público local. Fue así como encontraron la obra de teatro musical "Teresita". Vallone confesó que fue amor a primera vista: “Siempre estamos viendo obras nacionales, de dramaturgos argentinos y con música creada acá. Cuando la vimos pensamos que era perfecta para el público rosarino”.

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La actriz describió la obra como “un delirio de principio a fin”. “Es un terremoto de emociones y, sobre todo, de carcajadas. Hoy en día, encontrarse para reírse un rato dentro del contexto que cada uno vive es un privilegio”, resaltó. Entre números musicales, coreografías y un humor que se mueve entre lo absurdo y lo identificable, la obra invita al público a reírse mientras se reconoce en esa Teresita que todos llevamos dentro.

Detrás del escenario: la versión rosarina de "Teresita"

Ahora bien, traer “Teresita” a Rosario y adaptarla a la escena local no fue tarea sencilla. La propia protagonista, recordó que uno de los mayores desafíos fue recrear el inodoro gigante que domina la trama: “Una de las propuestas era un inodoro con ruedas. Ahí los de “Arquitectos en tránsito” nos dieron una mano tremenda y otra de las cuestiones que también necesitábamos mejorar era darle una impronta nueva que sea propia y no tanto réplica del original en cuanto a lo que se veía a la dirección de actores y en la dirección general”. En este sentido, por un lado buscaban mantener la esencia de la obra original; por otro, darle a la versión local una identidad propia que dialogará con el público rosarino.

Parte de esa esencia pasaba por encontrar un elenco capaz de sostener la obra con solo tres personajes. La audición para los “soretes” fue un desafío, según comentó, debían ser una dupla cómica con química, capaz de transitar distintos roles y acompañar a Teresita en cada escena. Aunque el proceso de audición y casting fue “divertido”, según Vallone lo más difícil llegó después: “Fue un mes y medio donde tuvimos que aprender todos los arreglos, las coreografías, el libreto, y eran dos ensayos por semana. Salíamos con la cabeza dada vuelta, pero dieron su fruto”.

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En ese sentido, mantener la obra de más de una hora con solo tres personajes exigió concentración y energía constantes. “Al ser solo tres, tenemos que estar los tres en la misma sintonía. Por suerte, cada uno sigue formándose en las tres aristas y eso hace más ameno el trabajo después de ensamblarlo. La verdad que requiere mucha concentración y predisposición a darlo todo, pero yo creo que eso sucede y por eso a la gente le gusta tanto "Teresita"”, explicó Vallone.

Al mismo tiempo, desde la producción buscaron darle la propia impronta rosarina, Vallone lo dejó en claro: “Fue un objetivo encontrar una identidad y no replicar el código de Buenos Aires”. Y agregó que la versión porteña estaba más orientada hacia la danza, en ese sentido señaló: “Nosotros decidimos corrernos de ese enfoque y llevarla más hacia un terreno teatral o una parodia, buscando así potenciar el humor y que el público se sienta identificado más desde este lugar teatral y no de la danza”.

En ese proceso, el equipo fue incorporandole toques propios, incluso al guion, para acercar la obra a la escena rosarina. Entre improvisaciones e ideas del director, aparecieron referencias fugaces a íconos de la escena argentina, que quedaron como parte de la versión local. Como explica Vallone: “En un momento aparece Moria, en un momento aparece Susana, todo en un lenguaje muy paródico. Es como que van apareciendo íconos de la escena argentina, a los cuales le rendimos como una especie de “homenaje”. Esas son versiones que fueron saliendo de nuestros ensayos, de las improvisaciones que fuimos haciendo y que el director nos fue guiando, y fueron quedando como parte del musical”.

“Otro desafío fue retomar todo después de dos años: el texto, el timing de la comedia, bajar de nuevo coreografías y arreglos musicales. Pero por suerte el cuerpo tiene memoria muscular y todo fue cayendo en su lugar”, concluyó Vallone.

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