Vuelve la obra "Fe Ciega" tras una temporada a sala llena

La obra dirigida por Francisco Fissolo, que sitúa a tres personajes en una concesionaria en ruinas, se podrá ver todos los viernes de septiembre y octubre en Espacio Bravo

Miércoles 11 de Septiembre de 2024

En una concesionaria familiar, tres personajes se la rebuscan para sacar a flote el negocio después de la partida de su vendedor estrella. Esperan, conjuran, imaginan: multiplican los actos de fe, dentro de un imaginario reconocible que formula una crítica a la realidad argentina y sus ciclos. De esto se trata “Fe Ciega”, la obra dirigida por Francisco Fissolo, y protagonizada por Juan Rodríguez, Juan Nemirovsky y Martín Fumiato, que vuelve a las salas rosarinas después de una temporada exitosa. Se podrá ver todos los viernes de septiembre y octubre, a las 21, en Espacio Bravo (Catamarca 3624).

Los recursos a los que apelará el trío protagónico para paliar la crisis que atraviesan serán múltiples, estrambóticos, polémicos. Pero hay algo de esa capacidad infinita para rebúscarsela que resuena profundamente en la identidad nacional, en la historia colectiva. De hecho, la idea narrativa surge de cierto elemento autobiográfico del director.

“Yo tenía ganas hace un tiempo largo de trabajar un universo que está relacionado a una cuestión familiar. Mi abuelo paterno tuvo durante casi cincuenta años una concesionaria de autos en la ciudad de Santa Fe, de donde soy oriundo. Cuando yo era chico pasaba mucho tiempo ahí, me gustaba mucho estar ese galpón lleno de autos”, contó Fissolo en diálogo con La Capital, en ocasión de la temporada anterior.

La noción de un trío de personajes peculiares coincidiendo en ese espacio, también surge de aquellas vivencia: la oficina de su abuelo visitada por algunos personajes del barrio. Con ese imaginario como única premisa, Fissolo convocó a Rodríguez, Nemirovsky y Fumiato a zambullirse en la aventura y encontrar la historia. Durante un año y medio, se reunieron una vez por semana a “improvisar y entrenar sobre hipótesis de relato”.

El desafío paralelo fue ir dando forma a la dramaturgia, a cargo de Juan Rodríguez, a partir de esos encuentros de improvisación. “En mi trabajo nunca arranco por un texto. Siento que si hago eso me encorseta y me limita mucho para pensar el relato en la actuación. El relato en las obras que yo hago es la actuación principalmente, que lateraliza lo que sería el texto. Creo que el teatro debe generar preguntas, alteridad, y en eso a mí me interesa mucho que ese relato sea de actuación”, sumó el director, caracterizando sus propuestas.

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Una crítica a la "historicidad argentina"

Si bien el puntapié está en esos recuerdos de la infancia, en ese lugar tan específico, Fissolo aclaró que “Fe ciega” no es necesariamente autobiográfica: “No es un biodrama, porque mi abuelo era una persona muy correcta y los personajes acá son muy inmorales”, dijo, anticipando sutilmente la naturaleza de los artilugios a los que recurrirán los personajes para salvar el negocio.

El director subrayó que este relato con reminiscencias en la historia propia, es un pretexto, una superficie de inscripción para elaborar “una crítica a cierta historicidad argentina”. “El propio título, la idea de fe ciega, surge de esta noción de estar siempre esperando que algo va a llegar, una mano salvadora. Pero seguimos contando guita ajena y los problemas de la Argentina son problemas de hace mil años. La obra habla bastante de esa cosa cíclica que vivimos”, recuperó el director.

“Habla mucho también de la espera, porque esperan todo el tiempo que llegue un cliente que no llega nunca. Es una crítica simpática, porque yo tengo un sentimiento patriota muy arraigado y amo mucho a mi país. La obra es bastante risible pero también te hace dar un poco la cara contra la pared, porque tampoco es gracioso que seamos así, que esta sea nuestra realidad”, elaboró Fissolo.

La actual crisis económica que atraviesa el país genera una caja de resonancia más que sensible para el público. “A mí me parece que el teatro siempre es un terreno que se propone interpelar la realidad. Poder hacerlo desde el arte, que muchas veces es un refugio, es doblemente bienvenido. Además de que estamos haciendo teatro y disfrutando el hecho de actuar, estamos diciendo algo. Creemos que este ataque constante a la cultura es un reconocimiento porque significa que somos peligrosos, ofensivos, para determinados sectores”, cerró por su parte Nemirovsky.