La actriz regresa con el aclamado unipersonal con el que ya agotó entradas en tres visitas. Se podrá ver el 18 de abril en La Comedia
08:00 hs - Sábado 04 de Abril de 2026
“Suavecita” es una “fantasía marginal y pegajosa”. Así se presenta el unipersonal escrito y dirigido por Martín Bontempo, en el que la actriz Camila Peralta encarna la fundación de un mito pagano: una trabajadora de un hospital público, bajo las órdenes del doctor Rodríguez, hace milagros a través de métodos, por lo menos, inesperados. Después de agotar funciones en sus tres visitas anteriores, la obra vuelve a Rosario: se podrá ver el 18 de abril, a las 21, en el Teatro La Comedia (Mitre 958).
Las entradas se pueden adquirir a través de la plataforma 1000Tickets o en boletería. Suscriptores de Tarjeta de Beneficios La Capital tienen 20% de descuento y acceso a sorteos exclusivos.
Los actos de sanación de Suavecita, el personaje que nombra a la propuesta, son polémicos (sino incompatibles) para los parámetros de las ciencias médicas e insoportablemente paganos para los estándares de las religiones institucionalizadas. En ese universo entre la salud pública del conurbano y las creencias populares, en las tensiones entre la fe, la moral, y el erotismo se construye la narrativa que estructura la obra.
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Desde su estreno en 2023 en el circuito independiente porteño, la obra creció sin parar. Un boca a boca firme y sostenido hizo que cada vez vaya más gente. En Rosario, el camino fue similar: vino por primera vez a La Orilla Infinita en marzo de 2024, después fue el turno del CEC, y luego de La Comedia. En todos los casos y todas las funciones, las entradas se agotaron.
“Si bien nunca ha parado de crecer, todo muy paulatino. Para mí Rosario es súper el ejemplo de eso, porque la primera vez fuimos a un teatro parecido al teatro al que que estrenamos acá, donde entraban no más de 80 personas. Y a la gente le gustó, la recomendó y volvimos a ir y de vuelta se llenó. Y después fuimos a La Comedia y le fue recontra bien. Eso es lo mismo que pasó acá, entonces para mí se sienten como naturales esos pasos”, cuenta Camila Peralta, en diálogo con La Capital.
“Todo eso nos trae un montón de experiencia y de seguridad a la hora de armar todo para que después suceda lo que tiene que suceder. Y después no hay garantías, hay algo que pasa o no pasa, que la gente compra o no compra lo que ve. Siempre es un misterio, pero nos sentimos más tranquilos con que podemos hacer más profesionalmente todo lo previo”, suma la actriz.
Si bien es un unipersonal (o quizás justamente por eso), Peralta subraya la importancia del equipo de trabajo para que el artificio funcione. Sin embargo, durante la duración de la obra, la protagonista logra que el público se olvide de absolutamente todo lo que la rodea. Con una potencia descomunal, construye un universo entero y varios personajes en escena. Ya no hay sala, ni escenografía, ni relato, sólo un presente intenso en el que Suavecita y sus pacientes viven sus aventuras.
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A la hora de pensar en la contundente respuesta del público a la obra, Camila ensaya explicaciones. “Yo creo que son varias cosas. Primero el tema que trata, algo que tiene ver con la fe, es un tema que atraviesa muchas clases sociales. Hay gente que es mega millonaria y se van hasta Salta a tocarle las manos a una curandera porque están enfermos. Después para mí hay algo que siempre genera atractivo, que por lo menos me lo generó a mí sobre todo cuando empecé a actuar, que es ver a una sola persona en escena contando una historia. Es como medio mágico eso, ver el desafío de que alguien te pueda hacer ver toda una historia o cambie de personajes”, detalla.
“Después, que tenga humor me parece que está buenísimo, sobre todo en estos tiempos en que está todo medio difícil. Y la obra contiene un factor medio de sorpresa que la gente por sí misma decidió no contarlo, no spoilear realmente de qué trata y eso también genera intriga. Porque si te dicen: ‘Andá a verla. No te voy a contar de qué trata, pero andá’. Eso te genera una curiosidad extra y terminas yendo. Creo que un poco de todo eso ayudó a que la obra tenga ese boca en boca tan fuerte”, suma.
Efectivamente, el unipersonal contiene una suerte de revelación clave que sostiene la trama y la comedia. Pero al margen de ese elemento, que aparece bastante pronto, la obra se funda sobre paisajes reconocibles (un hospital público, un barrio popular) y personajes entrañables, profundamente humanos y queribles.
“Nuestra tarea cuando estábamos en los ensayos era generar personajes que, más allá de que aparezcan un segundo, sean complejos, que tengan una sustancia, que el público los puedas reconocer y pueda empatizar. Y sobre todo que puedan empatizar con el personaje principal que es Suavecita, que para mí es una persona encantadora. Yo creo que si la conociera, la amaría porque es buena mina. Y tiene un objetivo que es sostener a su hija. Está sola con su hija y necesita sostenerla de la manera que sea y eso genera empatía, porque en este país sobre todo está lleno de mujeres que tienen que bancar todo un hogar ellas solas”, apunta Peralta sobre este punto.
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Los puntos en común entre "En el barro" y "Suavecita"
La carrera de Camila dio algunos saltos a la par de la obra. En 2025, se sumó al elenco de la exitosa serie de Netflix “En el barro”, spinoff de “El Marginal”. En la ficción, interpreta a Solita, parte del grupo protagónico de las embarradas. Si bien en la primera temporada su personaje es parte del relato coral, en la segunda cobra un lugar central en la narrativa: queda en el medio del triángulo amoroso entre Nicole (interpretada por la China Suárez) y La Gringa, la nueva mandamás de la cárcel (interpretada por Verónica Llinás). Esa exposición (la serie acumula millones de espectadores en la plataforma) se sumó al círculo virtuoso que no para de llevar público a “Suavecita”.
“Lo estoy viviendo con mucha felicidad. Yo siempre pensé que quería ser actriz no como una cosita mía para expresarme, sino para poder contar historias y llegar a un montón de gente. Y la posibilidad de llegar a un montón de gente desde esta plataforma a mí me encanta, porque hay gente que no podría nunca quizás venir hasta Buenos Aires a ver una obra de teatro. Entonces me siento muy contenta y me lo tomo con responsabilidad. Y también alimenta un montón al otro espacio, que es el que tanto quiero yo, que es el teatro. Porque desde que pasó lo que pasó con ‘En el barro’, que fue increíble, subieron las ventas de ‘Suavecita’. Gente que no me conocía me buscó y me vino a ver al teatro”, narra Peralta.
Solita y Suavecita tienen cierta idiosincrasia en común: un contexto hostil, una personalidad benévola y una viveza adquirida por necesidad. “Creo que hay muchos personajes que yo hice que tienen eso y debe ser algo que imprimo y, o una manera con la que a mí me divierte hacer humor porque es como empatizar con ese personaje, no reírnos de él. Una vez alguien me dijo que es como mi clown. Yo no estudié clown, pero hay algo de esa tipología de desde dónde hacer humor. Para mí el humor tiene mucho de crudeza y de drama, entonces un poco abarca todo lo hago. Pero sí, tienen varias cosas en común y además las estoy haciendo al mismo tiempo, así que seguro algo se va arrastrando un poco de una a la otra. Y me encanta eso”, cierra la actriz.