Viernes 15 de Marzo de 2024
“Suavecita” es una “fantasía marginal y pegajosa”. Así se presenta el unipersonal escrito y dirigido por Martín Bontempo, en el que la actriz Camila Peralta encarna la fundación de un mito pagano: una trabajadora de un hospital público, bajo las órdenes del doctor Rodríguez, hace milagros a través de métodos, por lo menos, inesperados. Por primera vez de gira fuera de Buenos Aires, la obra se presenta este viernes 15 de marzo, en La Orilla Infinita (Colón 2148), con dos funciones (agotadas) a las 20 y a las 22.
Los actos de sanación de Suavecita, el personaje que nombra a la propuesta, son polémicos (sino incompatibles) para los parámetros de las ciencias médicas e insoportablemente paganos para los estándares de las religiones institucionalizadas. En ese universo entre la salud pública del conurbano y las creencias populares, en las tensiones entre la fe, la moral, y el erotismo se construye la narrativa que estructura la obra.
“Desde que soy chico me volvió loco el universo de los santos paganos. Mi papá era viajante y muchas veces yo lo acompañaba, así que estaba en contacto con distintas creencias. Siempre me fascinó la idea de cómo se construye un santo popular, quién coteja esos milagros. Sobre todo porque tiene algo de ciencia ficción que es otro genero que me interesa mucho y que siempre intento que aparezca en mi escritura”, contó en diálogo con La Capital Martín Bontempo, actor, director y dramaturgo.
El otro escenario clave de la obra también aparece como conocido y cercano para el autor. “Trabajé para una empresa que vendía productos médicos así que durante veinte años entré y salí de hospitales públicos todo el tiempo. Así que hay mucho nivel de detalle en las cosas que pasan en la obra, de personajes que aparecen, que son muy realistas”, detalló Martín. A partir de estos dos elementos, el autor operó activamente la búsqueda de acercar “mundos que en apariencia no se podrían juntar”. “Unir una imagen con otra, una idea con otra y generar una variante que es un mundo particular. En este caso me parecía que había un universo muy grande para desgranar”, anticipó Bontempo, sin aportar ningún dato demasiado revelador y reservar la experiencia completa a los espectadores.
“Cuando Martín me mandó el texto, antes de empezar a ensayar, me pasó algo inmediato y fue que me emocioné muchísimo. Y el texto no es de llorar, me emocionó algo de la forma que había encontrado de describir la situación, la poética de la obra en general”, apuntó por su parte Camila Peralta. Es que “Suavecita”, tanto la obra como el personaje, buscan expresar sin ingenuidad esa humanidad que aparece de formas excepcionales en los bordes más ásperos de la vida en común.
“A mí es un universo que me emociona. No sé si es porque creo realmente, porque tengo la ilusión de que existan esas cosas o porque me gustan los movimientos que generan en la sociedad estos personajes. Hacer una ficción así, hoy en día con la realidad tan cruel que estamos viviendo en el país pero también en el mundo, en la que aparezcan estos espacios de fantasía me da felicidad, tranquilidad, esperanza”, aportó Camila, quien trazó una continuidad entre el universo de “Suavecita” y el propuesto, por ejemplo, en la celebrada novela “Las Malas” de Camila Sosa Villada.
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Para darle forma a esta santa pagana, Bontempo y Peralta se embarcaron en un proceso largo de ensayo, donde texto y cuerpo fueron articulando la propuesta a pura prueba y error. “Ensayamos muchísimo tiempo, casi todos los días. El proceso fue muy largo y muy intenso, pero también muy divertido. Pasó por muchos lugares. Hubo días donde yo me iba del ensayo super frustrada sintiendo que no iba para ningún lado, y Martín me calmaba. Y también muchos momentos hermosos y de hallazgos. Creo que llegamos a algo que a los dos nos tiene super contentos y nos dan ganas de hacerla todo el tiempo”, repasó Camila.
“A mí lo que me interesa justamente de la dramaturgia es que son textos para poner en escena. Para mí era una obviedad de que cuando llegara al ensayo la obra iba a mutar. Cuando escribo me interesa dirigir porque trabajo con el texto como si fuera una partitura. Después somos una banda ensayando y componiendo, cada cual afina su instrumento y le va aportando su propio color”, sumó Bontempo, que resaltó las contribuciones tanto de la actriz como de Camila Miranda, asistente de dirección.
La sinergia no es casualidad, ni un milagro de ninguna santa ficticia o real: Camila y Martín ya llevaban mucho tiempo de proyectos compartidos cuando apareció “Suavecita”. Durante cuatro años, la actriz formó parte del elenco de la comedia “En la piel”, también escrita por Bontempo, y con la dirección de Tadeo Pettinari. Una complicidad comenzó a gestarse ahí, donde Peralta encarnaba a un personaje llamado “La Cosa”, en un abordaje bastante experimental.
Si bien Bontempo aclaró que no escribió la obra pensando en Peralta como protagonista, porque originalmente el personaje tenía más edad, cuando decidió que tuviera “treinti” el nombre de ella fue el primero que apareció en su cabeza.
“La obra tiene la particularidad de que aparecen otros personajes sin estar, así que la actriz tenía que tener una ductilidad muy zarpada para poder ponerse en la piel de tantos personajes. Y yo sabía que Cami para eso es especial porque siempre que trabajamos juntos, jugamos a eso. Entonces quién mejor que ella, con la confianza que nos tenemos. Seriamente jugamos a construir esta historia”, elaboró el autor.
Para Peralta, que en audiovisual viene de protagonizar la serie “Maternidark” y está a punto de estrenar la película “Clara se pierde en el bosque”, “Suavecita” fue también afrontar el desafío del primer unipersonal. Según contó, ante la falta de compañeros sobre los que descansar en escena, encontró en el espacio escénico y en los elementos con los que interactúa, las anclas para afirmarse y encontrar tranquilidad en la performance. El hecho de que todo el proceso de ensayo se haya dado en el mismo lugar donde la obra se estrenó (en junio del año pasado) y se presentó durante meses, el NÜN Teatro Bar de Buenos Aires, fue clave para este punto.
Por eso mismo, la primera gira también presenta una apuesta grande para quienes hacen “Suavecita”. Sin embargo, Martín y Camila creen con fervor en la propuesta de fe que ellos mismos gestaron. “Tuvimos una experiencia muy breve en la que fuimos a la cárcel de mujeres de Ezeiza y la hicimos con tres cosas, y la obra se contó y se disfrutó igual. Si bien me encanta lo espectacular que tiene la obra en el espacio, sé que tenemos una muy buena historia para contar. Así que hay nervios pero también mucho entusiasmo por ir a hacerla a otro lado”, cerró Camila, con la mirada ya puesta en la doble función en La Orilla, donde estuvo recientemente con la obra de improvisación “Los miedos” (que agotaron cinco presentaciones).
“Es una prueba de cómo se adapta la puesta a otros espacios, de cuán flexible es. Para nosotros poder viajar es super importante porque entendemos la cultura como un hecho federal. Pero es muy triste que hoy se piense la cultura como algo a recortar y no para poner en valor. Salir de gira es un acto casi heroico, pero espero que podamos llevarla a todos los lugares posibles, y que puedan verla todo tipo de públicos. Y que con Rosario se inicie ese camino”, concluyó Bontempo.