La obra multipremiada, escrita y dirigida por Juanse Rausch, llega por primera vez a Rosario el próximo sábado 12 de septiembre
08:00 hs - Sábado 05 de Septiembre de 2026
Buenos Aires, año 1900. Un médico de la policía federal visita una fiesta marica y se encuentra La Bella Otero, travesti porteña, y sus amigas. Ese improbable evento histórico imagina “Saraos Uranistas”, la obra de teatro musical que cruza humor y fantasía para recuperar aquellas noches de libertad y celebración. Escrita y dirigida por Juanse Rausch, llega por primera vez a Rosario después de varias temporadas agotadas en Buenos Aires. Se podrá ver el sábado 12 de septiembre, a las 21, en el Teatro La Comedia (Mitre 958).
El elenco está integrado por Maiamar Abrodos, Lucía Adúriz Bravo, Manuel Di Francesco, Emiliano Figueredo y Tomás Wicz, y la música está a cargo de Gabriel Illanes.
Desde su estreno en 2024, la respuesta del público fue contundente y generó que el espectáculo se presente en salas cada vez más grandes del circuito porteño: pasó de Nün Teatro Bar (espacio que también funcionó como productor inicial del proyecto) con ochenta localidades, al Galpón de Guevara, para desembarcar ni más ni menos que en el Maipo, un clásico de calle Corrientes, con unas 560 butacas. No parece casual que una obra que reconstruye la historia marica de la ciudad de Buenos Aires a principios del siglo pasado haya llegado al escenario donde se construyó, desde casi el mismo punto en el tiempo, parte de esa historia.
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Saraos uranistas era la forma despectiva en que el sistema médico, policial y psiquiátrico higienista de principios del 1900 denominaba en Argentina a las fiestas nocturnas donde se reunían travestis, homosexuales, y otros “desviados” e “invertidos”.
Con tan sólo 28 años, Juanse Rausch se convirtió en uno de los principales autores con mirada queer y disidente de Argentina. El dramaturgo, que además de artista teatral es investigador del Conicet y doctorando en Historia, trabaja con el archivo como materia prima para sus obras. Indaga en las historias que quedaron por fuera de la historia con mayúsculas, para poner sobre el escenario esas vidas vividas por fuera de la norma. Varias de las producciones que dirige o escribió están entre las más comentadas y celebradas de los últimos años, como “Paquito (la cabeza contra el suelo)” (sobre Paco Jamandreu), “Viento blanco” (codirigida por Valeria Lois), y el musical “La llamada” (adaptación del original de “los Javis”, la dupla española detrás de “Paquita Salas”, “Veneno”, y “La mesías”).
“La obra está constituida a partir de archivos reales de psiquiatría, que publicaba la Facultad de Ciencias Médicas, actual Facultad de Medicina de la UBA, en ese principio de siglo, y que describían de alguna manera la vida de las disidencias sexuales o de una parte de las disidencias sexuales en la ciudad de Buenos Aires de ese período, de 1902 a 1910, más o menos”, contó Juanse en diálogo con La Capital
“Esos archivos, que al día de hoy se pueden consultar, están recopilados y estudiados en un libro de un investigador argentino que se llama Jorge Salessi y a partir de la lectura de ese libro y de ese análisis que Salessi hace de los archivos es que aparece la posibilidad de hacer una obra de teatro, una ficción”, agregó el autor y director.
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La potencia del archivo
De esa manera, “Saraos” se inmiscuye en el discurso médico y lo llena de delirio queer. Fantasea con imágenes del pasado que prometen otros futuros. Es un “ejercicio de re-imaginación, un ‘qué hubiera pasado sí’ que habilita una silueta de utopía”.
La obra se nutre de la potencia del archivo, en toda su contradicción. Al igual que los documentos de los juicios inquisitoriales, con su mirada punitiva y moralista, permitieron conocer en detalle muchas formas de vida fuera de la norma siglos atrás, los documentos psiquiátricos de la UBA “a la vez que patologizan a estos personajes del principio del siglo XX”, hacen posible que podamos saber que existieron. Una forma de visibilidad retroactiva, una prueba más de que la diversidad sexogenérica siempre existió.
“Son el único registro oficial de la existencia, del armado de comunidad de estos personajes de hace más de 100 años. La obra da vuelta eso, invierte el punto de vista, y hace que la forma en que accedemos a los médicos de ese momento sea a través de la mirada de ellas”, detalló Rausch.
En esta operación, el eje de la narración no se pone en la represión de esos cuerpos, deseos e identidades, sino en su celebración. Como ocurrió a lo largo de la historia de las disidencias sexuales, y de otras subjetividades fuera de la norma, “Saraos” retoma el discurso que nació para categorizar, patologizar y denigrar, y se lo reapropia “como bandera para proclamarse, nombrarse, dar vuelta ese poder de la injuria y usarlo para configurar comunidad”.
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La estética de la propuesta, ya desde sus imágenes de promoción, sostiene otro gesto de rebeldía, un anacronismo estratégico. “De alguna manera, a mí lo que me interesaba era hacer una especie de relectura entre pop y camp de un periodo de la historia argentina, no desde la fidelidad o recreación histórica”, apuntó Juanse, sobre vestuarios que remiten más al barroco que a un incipiente siglo XX rioplatense.
La solidez del elenco es sin dudas una de las fortalezas de la obra. “Esta obra tuvo varias etapas y varios momentos. Se escribió en un momento en un laboratorio de teatro musical, y después cuando ya se volvió más concreta, la escribí imaginando ya en quiénes la iban a actuar, que es la forma que yo suelo tener de trabajar y que más disfruto. Así que la terminé de escribir y en algunos casos la corregí sabiendo que le iba a actuar tal o cual persona”, contó el autor sobre el proceso de selección de intérpretes.
Así como la obra, varios de los miembros del elenco fueron nominados o ganaron Premios María Guerrero, Hugo, Teatro del Mundo, Martín Fierro de Teatro, y Trinidad Guevara en los dos años que lleva en cartel.
Para Rausch, la respuesta a la obra, junto con el inesperado cambio de escala que implicó a nivel sala, tiene que ver con la vigencia de su temática.
“Yo imaginaba que iba a ser una obra que la iba a ver por ahí un público más específico, relacionado a la comunidad y a las disidencias sexuales, un público que le interesara eso que a mí me interesaba también. Pero una de las cosas más interesantes que pasó con ‘Saraos’, y que pasa en tantos otros proyectos, es que muestra que los temas no son exclusivos; al contrario, alienta pensar que uno a veces subestima al público y lo que le puede interesar”, reflexionó Juanse
“Hablar de las diferencias sexuales de principios del siglo XX es hablar del presente de nuestro país, es hablar de nuestra historia y de la historia de todos los que habitamos este territorio. En eso hay algo que trasciende y que invita a la a la conversación”, sumó el autor.
“Esa historia sigue repercutiendo hasta hoy, porque esa marca esa marca de estigma y de de higienismo del principio del siglo XX, de limpieza de lo diferente, no es un tema que debería preocupar solo a las disidencias sexuales. Es un tema que en ese momento tuvo algunos sujetos predilectos para atacar, que además de las disidencias sexuales, fueron personas con experiencias de salud mental, ciertos extranjeros. De alguna manera es una marca que configura un tipo de vínculo con la otredad en nuestro país, y por lo tanto debería importarnos a todos”, cerró.