Una nueva estrella pop empieza a consagrarse en lo más alto de la industria musical mundial, sin pedir permiso ni perdón
Jueves 12 de Septiembre de 2024
Los MTV VMAs (Video Music Awards) 2024 se celebraron el miércoles por la noche en el UBS Arena de Nueva York. Se trata de uno de los eventos más esperados y celebrados de la industria musical mundial. Si bien Taylor Swift fue quien llegó con más nominaciones y se llevó los premios más importantes, una nueva artista dio que hablar: Chapell Roan, que se perfila como la próxima mega estrella del pop.
Taylor fue galardonada como Artista del Año y Mejor Artista Pop. Además, su tema “Fortnight” con Post Malone (uno de los tracks de su más reciente disco “The Tortured Poets Society”) se quedó con las estatuillas a Mejor Video del Año, Mejor Colaboración del Año y Mejor dirección de video.
Otros destacados de la noche, conducida por Megan Thee Stallion, fueron el regreso triunfal de Eminem (que abrió la ceremonia con una performance), el reconocimiento a Katy Perry con el Video Vanguard Award (con un show en el que repasó su trayectoria), y la participación destacada de la brasilera Anitta, que ganó el premio a Mejor Canción Latina (por “Mil veces”) y se presentó en vivo junto a Tiago PKZ (quien se convirtió en el primer argentino en presentarse en en los VMAs).
Sin embargo, uno de los momentos más comentados de la jornada fue la intervención de Chapell Roan, que se quedó con el premio a Mejor Artista Nueva y dio una performance memorable. La joven de 26 años dio un salto meteórico dentro de la industria en el último año, desde el lanzamiento de su primer disco “The Rise and Fall of a Midwest Princess”, y en los últimos meses comenzó a consolidarse como la próxima gran estrella pop.
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Quién es Chapell Roan, la artista revelación del pop mundial
Kayleigh Rose Amstutz es el nombre civil de Chapell Roan, nacida en la localidad de Willard en el estado sureño de Misuri, en Estados Unidos. En 2018, se mudó a Los Ángeles de forma definitiva para desarrollar su carrera musical. En 2020, lanzó el single “Pink Pony Club”, que le permitió sus primeros pasos de crecimiento en la escena. En 2022, fue elegida para abrir las giras de artistas como Olivia Rodrigo y Fletcher.
Todo empezó a cambiar de manera rotunda cuando en septiembre de 2023 estrenó su álbum debut, pero sobre todo cuando comenzó la gira por Estados Unidos para presentarlo. Estuvo en los festivales más importantes del verano estadounidense, como Coachella, y desde ahí el estrellato pareció imponerse como un destino inevitable.
Su single “Good Luck, Babe!” (lanzado a comienzos de abril, y el elegido para la performance de los VMAs) se convirtió en un fenómeno mundial: logró siete millones de reproducciones en su primera semana y un par de meses después lleva acumuladas más de 639. Pasó por los talk shows más famosos de su país, como el Tonigh Show con Jimmy Fallon y estuvo en las tapas de algunas de las revistas más importantes de la industra como Rolling Stone o NME.
Una de las características que hacen al fenómeno de Chapell es su estilo único. La artista se presenta abiertamente como una persona queer, y es notable y asumida su inspiración en la cultura drag. De hecho, eligió que haya shows de drag queens como actos de apertura de su gira. En cada presentación, ella (y a veces también su banda) aparece completamente montada, con distintas referencias estéticas (incluyendo algunas a John Waters). Un paseo rápido por su cuenta de Instagram permite un muestreo por el rico universo visual de Roan. Una fashion icon además de una talentosa cantante y compositora, al mejor estilo Gaga pero con una identidad completamente propia.
En los VMAs, se presentó con un atuendo tipo medieval, a lo Juana de Arco. En su performance, apareció con una ballesta con una flecha encendida, y su show estuvo acompañado por una imponente escenografía de un castillo, un grupo de bailarines vestidos completamente de soldados de la época y una cortina de fuego a sus espaldas.
Otra particularidad de Roan, explicitada desde sus looks hasta su forma de hablar, es que está muy lejos de ser una chica buena y angelical del pop como algunas de sus colegas. No le interesan ni acepta los estándares de conducta de la industria, y de hecho generó polémica al marcar sus límites claros con fanáticos y periodistas, y defender su espacio personal y su privacidad. Sin ir más lejos, en la alfombra roja de los VMAs, se cruzó con un fotógrafo por el tono que usaba para sus pedidos de pose.
En su discurso de aceptación del premio a Mejor Artista (que leyó de su diario íntimo), agradeció a todas las artistas drag que la inspiran, “a las personas queer y trans que alimentan el pop”, a los gays que dedican sus canciones a quienes odian o aman, y a los fans que la escuchan cuando comparte sus alegrías y sus miedos.
“A todas las infancias queer en el Midwest que estén mirando: les veo, les entiendo porque soy una de ustedes, y no dejen que nunca nadie les diga que no pueden ser exactamente lo que quieren ser”, cerró la artista, quien también se convirtió rápidamente en una referente para la comunidad LGBTIQ+.