El rosarino detrás del histórico hallazgo astronómico que llega a History Channel

Desde su terraza, Víctor Buso fotografió el nacimiento de una supernova. Su historia forma parte de la serie "Misterios inexplorados con Danny Trejo"

06:30 hs - Martes 12 de Mayo de 2026

Desde la terraza de su casa enzona sur, un rosarino logró lo que ningún gran observatorio del mundo había conseguido hasta entonces: fotografiar el nacimiento de una supernova. La madrugada del 20 de septiembre de 2016, Víctor Buso, cerrajero de profesión y astrónomo aficionado, captó desde su telescopio una explosión estelar que comenzó hace 70 millones años y quedó para siempre en la historia de la astronomía mundial. Ahora, a casi diez años de ese descubrimiento extraordinario, su historia llega a la pantalla internacional como parte de la segunda temporada de "Misterios inexplorados con Danny Trejo" en History Channel.

La historia de Buso ya había tenido capítulos anteriores en las páginas de La Capital. En 2013, la periodista Silvina Dezorzi llegó hasta casa de calle Entre Ríos al 2900 intrigada por una cúpula visible desde la vereda. Allí descubrió que funcionaba un pequeño observatorio astronómico montado por un cerrajero apasionado por el cielo. Cinco años más tarde, el nombre de Víctor Buso recorrió medios de todo el mundo tras la publicación en la revista científica Nature. Así, en 2018, la periodista Florencia O’Keeffe volvió a tocar el timbre de su casa para reconstruir cómo había sido aquella noche histórica. Hoy, a casi diez años de ese descubrimiento, Buso volvió a recibir a La Capital, esta vez como protagonista de un capítulo de una producción internacional.

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Entre misterios ocultos, ciudades pérdidas y hallazgos extraordinarios alrededor del mundo, la historia del rosarino encontró su lugar en la nueva temporada de “Misterios inexplorados con Danny Trejo”. El segundo episodio reconstruye cómo, desde la terraza de su casa y con un telescopio amateur, logró registrar un fenómeno que cambió para siempre la historia de la astronomía.

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Aquella noche de septiembre, el astrónomo aficionado subió las escaleras hacia el observatorio instalado en su terraza y comenzó a tomar imágenes del cielo. Mientras bajaban las imágenes, notó algo: un pequeño punto luminoso empezaba a crecer. “Cinco, diez, quince y empiezo a ver un pixel”, recordaría después. El brillo aumentaba y, consciente de que estaba frente a algo extraordinario, comenzó a realizar llamados a astrónomos profesionales. Finalmente, logró activar la alerta internacional y los datos obtenidos desde Rosario llegaron rápidamente a algunos de los observatorios más importantes del planeta.

Las observaciones de Buso permitieron registrar el instante exacto en que una estrella explotaba y se convertía en la supernova SN 2016gkg. El descubrimiento quedó en el centro de las miradas cuando la revista científica Nature, una de las más prestigiosas del mundo, publicó el trabajo, fue la primera vez que un ser humano logró captar el nacimiento de una supernova.

“A los científicos les interesa saber los cálculos de cuál es la probabilidad del descubrimiento para hacer su investigación. Y me dicen: lo que a vos te pasó es como ganar tres loterías juntas”, contó Buso desde su casa de calle Entre Ríos al 2900, donde todavía conserva el observatorio en el que hizo historia y desde donde, a pocos días del estreno del episodio dedicado a su caso, revivió la noche en la que se convirtió en protagonista de un hecho prácticamente imposible.

En diálogo con La Capital y entusiasmado por el estreno del capítulo que retrata su historia, Víctor Buso volvió a abrir las puertas de su casa en zona sur para recordar cómo, hace casi diez años y de manera completamente inesperada, realizó un descubrimiento que dio la vuelta al mundo.

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Un niño, un telescopio y el cielo de zona sur

La fascinación de Víctor Buso nació cuando era apenas un niño entre noches mirando el cielo y telescopios caseros. Criado primero en El Saladillo y luego cerca de la Fábrica Militar, Buso recordó un cielo muy distinto al actual. “Me fascinaba la estrella que veía de noche, la nebulosa, la Vía Láctea. Varias cosas fueron motivándome”, contó. Muchas de esas escenas ocurrieron dentro de su propia casa.

Una de las imágenes que todavía conserva en su memoria es la de su mamá preparándolo para la llegada de los Reyes Magos. “Me mostraba la Luna y me decía que había un rey mago que me estaba mirando para ver si yo me portaba bien”, recordó. Tiempo después, su padre —obrero y completamente ajeno al mundo de la astronomía— lo despertó de madrugada para mostrarle un cometa. “Cuando lo vi con esa cola y el color del amanecer fue precioso”, contó.

Años más tarde llegaría otro instante inolvidable: la transmisión de la llegada del hombre a la Luna. “Mi mamá me llamó y me dijo: ‘Vení a ver esto que no te lo vas a olvidar nunca más en la vida’. Y es verdad, nunca me lo olvidé”.

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También fue ella quien, sin saberlo, lo acercó por primera vez a un telescopio. Según relató, su madre era cosmetóloga y utilizaba lupas para analizar el cutis de sus pacientes. Buso empezó a jugar con esos lentes y, así, descubrió que podía acercar objetos lejanos. Fascinado, armó un pequeño telescopio casero con plastilina y un tubo improvisado. Esa noche apuntó hacia Las Tres Marías. “Y ya no eran tres, eran muchísimas más. Ahí nació mi pasión”, recordó.

Con apenas 12 años, comenzó a asistir como oyente al Observatorio Municipal, pese a que todavía no había terminado la primaria. Así, conoció al padre Rogelio Luis Pizzi, exdirector del Colegio Cristo Rey, con quien construyó la primera cúpula astronómica de la institución, que todavía permanece en la azotea del colegio.

“Pizzi tenía un telescopio que subía al techo, lo armaba y lo desarmaba todas las noches para mostrarles a los chicos. “Le dije: ‘¿Y si hacemos un observatorio?’. Él me preguntó de dónde íbamos a sacar la plata y yo le respondí: ‘Se lo hago yo’. Yo estaba estudiando en la escuela técnica, sabía soldar, aparte ya estaba trabajando con mi papá, tenía la máquina”, contó.

“Fuimos a una chatarrería, compramos los hierros, los subí al techo y empecé a armar la estructura”, recordó entre risas.

Tras la muerte del sacerdote y ya con una familia formada, decidió trasladar ese sueño a su propia casa. Allí construyó el observatorio desde donde, años más tarde, registraría la explosión de la supernova que lo convirtió en un nombre reconocido dentro del mundo científico.

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La madrugada que convirtió a un rosarino en noticia mundial

A casi diez años de aquella madrugada de septiembre de 2016, Víctor Buso revivió con emoción cada detalle de lo ocurrido. “Estoy sufriendo la ansiedad y la alegría de los acontecimientos a medida que se van sucediendo”, aseguró. Y es que, incluso después de una década, nadie volvió a registrar el nacimiento de una supernova de la manera en que él lo hizo.

Buso recordó que esa noche un telescopio robotizado había pasado apenas una hora antes por ese mismo lugar y no detectó nada. “Revisó la galaxia, la comparó con fotos que ya tiene de archivo, no encontró nada y se fue a otra galaxia”, detalló. Él, en cambio, decidió quedarse observando ese punto del cielo. Entonces apareció aquel pequeño píxel luminoso que comenzó a crecer frente a sus ojos. “Me metí justo ahí en la ranura de su observación e hice este gran hallazgo”, resumió.

Para él, el descubrimiento fue una mezcla de pasión, perseverancia y estar en el momento exacto. “Si mi mujer me hubiera dicho: ‘Víctor, vení que la sopa está caliente’, y yo bajaba, o si se me hubiera ocurrido ver una buena película, el descubrimiento no hubiera pasado”, bromeó. “Hiciste el gol de Messi, me dicen algunos”, agregó entre risas.

Así como recordó aquella noche, también revivió todo lo que ocurrió después de la publicación del descubrimiento. Cuando la revista científica Nature autorizó finalmente el trabajo realizado a partir de su hallazgo, la tranquilidad de la casa de Entre Ríos al 2900 cambió por completo. “Parecía el shopping de los periodistas”, recordó. “Había cola móvil con las antenas satelitales, los cables que entraban y salían”, agregó.

Ahora, mientras se prepara para ver su historia en "Misterios inexplorados con Danny Trejo", Buso aseguró que una de las cosas que más lo moviliza es inspirar a otros. “Lo que más me motivaba era motivar a otros investigadores, que a veces no tienen recursos, no tienen dinero y tienen que trabajar con lo que tienen”, expresó.

Entusiasmado por el estreno del episodio dedicado a su descubrimiento, el astrónomo rosarino volvió a abrir las puertas de su observatorio y agradeció que, a casi diez años de aquella madrugada, su historia siga despertando interés. “Les agradezco un montón realmente esta oportunidad, que justo a los 10 años recuerden este momento y lo puedan poner en pantalla. Y si a ustedes les gusta, imagínense a mí”, cerró.

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