Será el domingo 21 de junio, a las 20, en el bar El Cairo. La artista interpretará temas del cancionero popular argentino y latinoamericano
09:39 hs - Miércoles 17 de Junio de 2026
Lola Barrios Expósito se convertirá en la guía que mostrará los “Paisajes Sonoros de Latinoamérica”, el espectáculo que la cantante bonaerense presentará este domingo 21 de junio, a las 20, en el bar El Cairo.
Acompañada por los músicos Guillermo Paulucci (piano) y Agustín Barbieri (percusión), Lola recorrerá géneros diversos donde chacareras, zambas o tangos se fundirán con otros ritmos latinoamericanos.
En diálogo con La Capital, asegura que esas músicas “que parecen tan diversas, tienen un brote en común que es justamente el canto como comunicación humana sublime”.
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- ¿Con qué propuesta se encontrará el público de Rosario?
Estamos hablando de una paleta de colores que tiene que ver con nuestra música de raíz folklórica. Zambas, chacareras, música del litoral, tangos y por supuesto todo lo que refiere a Uruguay, Perú, Venezuela, entre otros, con esta diversidad de colores, ritmos y matices tan vasta. Eso es Paisajes Sonoros de Latinoamérica. Apunta también a un cancionero, como bien decían Los Andariegos, con fundamento. Son canciones que tienen un poema que habla profundamente de nuestras cosas.
- ¿Cómo se da esa convivencia entre el folklore, el tango, el canto lírico y otros géneros en tu trabajo?
Para mí es una convivencia natural. De hecho a lo largo de mis 35 años de pisar escenarios nunca pude optar por un género en particular. A los 13 o 14 años ya había debutado en la peña El Gotán, en mi Bragado natal. Venía de esa costumbre familiar, tan argentina, de cantar en los asados, en las juntadas, y eso ya había marcado mi infancia. Cuando empecé a actuar frente al público, que primero fue como jugando, un amigo muy querido me aconsejó que fuera a estudiar. Entonces a los 15 entré al Conservatorio y allí descubrí el mundo de la música lírica, la música de la ópera, la de cámara.
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- Eso implicaba, entre otras cosas, tener que cantar en otros idiomas.
Claro. Cantar en idiomas tan ajenos al nuestro, como el alemán, el francés, el italiano, incluso el ruso, se convirtió en un universo que me apasionó. Y como todo me sucede desde el amor y la entrega a esa música, todos estos repertorios conviven muy naturalmente en mí. Y, de hecho, aun cuando los conciertos pueden ser de música popular, siempre una perlita lírica aparece porque creo que también enriquece, matiza y le da cierto plus al trabajo vocal que estoy haciendo. Pero no lo encaro desde lo vocal por lo virtuoso, sino desde el compromiso con la canción, con la estética, con el sonido. Por eso si después de una zamba de Yupanqui me suena que un color puede ser una canción de Ravel, la canto sin ningún problema y la gente lo recibe como algo muy especial.
- ¿Qué te permitió tener un repertorio tan ecléctico?
Me permitió crecer muchísimo, profundizar en la música, en la poesía, en las estéticas. Me aportó enormes conocimientos de estilos, compositores y colores. Ni hablar en lo que tiene que ver con lo vocal. La técnica lírica te da la posibilidad del dominio del instrumento vocal, de amigarse con la voz permanentemente, de estar ahí con un sonido disponible. Todo eso es para algo más grande que uno, que es la obra de arte en sí misma. Uno no deja de ser un cauce entre la obra de arte, que es lo verdaderamente importante, y el público.