"Las ovejas detectives": por qué es una de las películas imperdibles del año

Mezcla de comedia familiar y misterio clásico, con un elenco estelar y un potente mensaje político para su época: no está mal ser rebaño

08:00 hs - Domingo 05 de Julio de 2026

Cada tanto, el cine mainstream da lugar a verdaderas gemas. Ese es el caso de “Las ovejas detectives”, que combina de manera perfecta distintos ingredientes para convertirse en una de las películas imperdibles del año. Pasó por salas a comienzos de mayo con bajo perfil, con funciones casi exclusivamente dobladas por su carácter familiar. Desde hace poco más de una semana, se puede ver en la plataforma Prime Video.

El primer dato a favor del filme es que está escrito por Craig Mazin, guionista de comedias delirantes como algunas de las “Scary Movie” y “¿Qué pasó ayer”, y también de algunos de los dramas televisivos más celebrados de la última década, como “Chernobyl” y “The Last Of Us”. Un autor evidentemente versátil y contundente, que en este caso se puede adjudicar el impulso fundamental: adaptar al lenguaje audiovisual “Las Ovejas de Glennkill”, un best seller de 2005 de la autora alemana Leonie Swann.

Según contó, conoció la novela hace largo tiempo y quedó fascinado por “lo inteligente, conmovedora y filosófica que era”. Escribió el primer borrador del guion y tardó casi una década en conseguir los derechos para poder llevar adelante el proyecto. El resultado final da cuenta de que la convicción y la paciencia valieron la pena.

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“Las ovejas detectives” cuenta exactamente lo que el título anticipa, pero lo hace de una manera maravillosa. George Hardy (Hugh Jackman) es un pastor solitario de la campiña británica, que todas las noches lee novelas clásicas de misterio a su rebaño. Un día, aparece muerto y se devela que dejó una suntuosa herencia. Las ovejas se encargan de ayudar a la policía local a develar quién mató al humano que las cuidó toda su vida.

Aunque parezca una locura, la premisa funciona de manera orgánica y construye un verosímil sólido. El mundo animal y el mundo humano se desarrollan de forma paralela y vinculada: las ovejas comprenden perfectamente a las personas y dialogan entre ellas. Las personas no entienden el idioma de las ovejas pero igual encuentran formas de interpretar sus señales.

Otra fortaleza implacable de la película es su tono, una comedia de misterio con una sensibilidad preciosa. Hace reír, genera intriga y sobre todo conmueve. Todavía es mayor el mérito si se contempla que logra estos cometidos en todas las edades.

Sin dudas, el proyecto daba cuenta de su solidez porque logró convocar a un elenco completamente estelar. Además del protagónico de Jackman, la película cuenta con una multiplicidad de estrellas, interpretando tanto a personajes humanos como a voces de ovejas. El policía inexperto del pueblo es Nicholas Braun, el primo Greg de “Succession”, siempre ideal para el papel del ingenuo querible. Emma Thompson es una abogada inescrupulosa encargada de ejecutar el testamento del pastor. Molly Gordon (Claire en “El oso”) es la hija perdida de Hardy. Nicholas Galitzine (el reciente “He-Man”) es un aspirante a periodista que llega de la ciudad y quiere resolver el misterio.

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Las ovejas no se quedan atrás. Julia Louis-Dreyfus, una de las actrices de comedia más destacadas de su generación (“Seinfeld”, “Veep”), es la adorable Lily, la más inteligente del grupo, que siempre descubre quién es el asesino en las novelas. Bryan Cranston (Walter White en “Breaking Bad”) es Sebastian, una oveja solitaria y sabia. Regina Hall (“Una batalla tras otra”, “Scary Movie”), Patrick Stewart, Bella Ramsey (Ellie de “The Last of Us”) y Brett Goldstein (Roy Kent de “Ted Lasso) completan el rebaño, entre otras.

Una película luminosa sobre el duelo

“Las ovejas detectives” no es una película sobre ovejas. Es una película sobre el duelo. El rebaño protagónico es un grupo feliz que gracias a los buenos cuidados de su pastor desconoce los males del mundo (por ejemplo, que existen mataderos de su especie). Cuando les pasa algo malo, cuando experimentan dolor o incomodidad, deciden olvidar y seguir. Es así que no recuerdan que existe la muerte y creen que las ovejas (y los humanos) se transforman en nubes al final de su vida.

El asesinato de George las pone de frente ante una realidad dura. No sólo comprenden que la muerte es menos poética de lo que imaginaban, sino que implica la ausencia absoluta y repentina de quien parte. El instinto del rebaño es olvidar para no sufrir. Pero Mopple, una oveja que no tiene la capacidad de olvidar, y Sebastian, una oveja maltratada por humanos y salvada por el pastor, les dan una lección fundamental sobre la memoria: no sólo es la forma de mantener vivos a quienes fallecen, sino la forma de aprender de los errores del pasado para construir el futuro.

Es muy interesante que, después de tantos años de demoras en su desarrollo, “Las ovejas detectives” haya llegado en este presente marcado por el individualismo y el negacionismo. Otro mensaje potente de la película es la idea de que el rebaño no es sinónimo de obsecuencia y de estupidez, sino de comunidad. El hecho de que todos tengan una vida en común y objetivo compartido (en este caso resolver el crimen de su pastor y preservarse de caer en manos de otro pastor sospechoso) es lo que los hace fuertes. Cada singularidad potencia al colectivo, y la idea del mérito individual absoluto (como la noción de que Lily es la más inteligente) se diluye. En épocas de leones, ser oveja es un valor y no una debilidad.

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El filme presenta todo este panorama de manera amable y luminosa, y sin trazo grueso. No hay bajada de línea subrayada, sino que todo se desprende del desarrollo de la trama, que por lo demás es totalmente entretenida y simpática. Quienes no quieran leer entre líneas, pueden ver un filme simpático para toda la familia. Quienes tengan voluntad de una interpretación más profunda o más política, hay mucho para indagar. En cualquier caso, “Las ovejas detectives” deja al espectador con una sensación de bienestar.

La temporalidad de la película también es destacable en el sentido de que el duelo es uno de los grandes temas del cine de la última década. Al margen de que por supuesto es un temática universal que la humanidad ha explorado históricamente a través de sus expresiones artísticas, se impuso de manera renovada a través de algunas obras destacadas. El primer género en reconocer y a la vez construir al duelo como monstruo de la época fue el terror. Algunos ejemplos cercanos son “Hereditary” (2018), “The Babadook” (2014), “Talk to me” (2022) y “Bring her back” (2025).

Otro género en poner al duelo en el centro de sus narrativas es la comedia. En este caso, producciones que supieron construir historias divertidas a partir de una experiencia tan espesa. Algunas lo hicieron de manera más filosa, como la inoxidable “Fleabag”, y otras de manera más luminosa como “Shrinking”, “Someone somewhere” o “Please Like Me”. En esta última categoría se ubica sin dudas “Las ovejas detectives”, una de las sorpresas del año que llegó en el momento indicado, e hizo todas las elecciones correctas, para convertirse en imperdible.