El actor se pone en la piel de Charlie y, antes de presentarse en Rosario, reflexiona sobre el desafío de interpretarlo.
08:00 hs - Sábado 21 de Marzo de 2026
Julio Chávez es uno de esos actores que, incluso después de décadas de trayectoria, sigue apostando al amor por el oficio y a asumir nuevos desafíos. Con una carrera que atraviesa el teatro, el cine y la televisión argentina, el intérprete se enfrentó en el último tiempo a un papel complejo con "La Ballena", la obra que lo tiene como protagonista y que llegará a Rosario como parte de su gira nacional.
La puesta, dirigida por Ricky Pashkus, se presentará el viernes 10 de abril a las 21, el sábado 11 de Abril a las 20.30, y el domngo 12 a las 20, en el Teatro Broadway (San Lorenzo 1223). Las entradas ya están disponibles en la página oficial de TuTicket y en la boletería del teatro. Suscriptores de Tarjeta de Beneficios La Capital tienen 20% de descuento y acceso a sorteos exclusivos.
En "La Ballena", Chávez interpreta a Charlie, un profesor de literatura que da clases desde su casa mientras atraviesa una compleja situación personal: padece obesidad mórbida, está enfermo y ha decidido no recibir tratamiento médico. Sus días transcurren acompañado por su amiga Ana hasta que la aparición de Tomás, un joven religioso, lo empuja a enfrentar su propia historia. Con la certeza de que atraviesa los últimos días de su vida, Charlie decide intentar reconstruir el vínculo con Ellie, su hija, a la que no ve desde hace ocho años. El elenco lo completan Laura Oliva, Máximo Meyer, Manuela Yantorno, Roxana Berco y Emilia Mazer.
Si bien muchos conocieron la historia a partir de la película "The Whale", que le valió el Oscar a Mejor Actor a Brendan Fraser en 2023, lo cierto es que el filme está basado en una obra teatral escrita por Samuel D. Hunter en 2012. Tras el fenómeno cinematográfico, Chávez asumió el desafío de ponerle el cuerpo a este personaje complejo, atravesado por la culpa, los vínculos rotos y el deseo de redención.
Antes de comenzar el trabajo sobre el personaje, el actor tomó una decisión particular. “Yo no había visto la película y, una vez que leí la obra, decidí no verla. Leí el libro y me pareció muy atractivo como fenómeno teatral. Tengo entendido que la película tiene una mirada más oscura de la que tenemos nosotros”, contó a La Capital.
En diálogo con este medio, Chávez habló sobre el desafío de interpretar a Charlie, su trabajo con Pashkus, el vínculo con el público rosarino y la pasión intacta por un oficio que, después de décadas de carrera, sigue sorprendiéndolo cada vez que sube al escenario.
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Más allá del cuerpo: la profundidad detrás de "La Ballena”
A la hora de explicar qué lo atrajo de la historia, el actor aclaró que su interés no pasa únicamente por la condición física del personaje. Para Chávez, el conflicto que plantea la obra es mucho más amplio y "humano”.
A primera vista, explicó, el espectáculo presenta en escena a un personaje cuya corporalidad inevitablemente despierta preguntas en el espectador: “¿Qué pasó? ¿Cómo llegó a esa situación? Como suponiendo que hay que averiguar acerca de la morbidez. Y no es el tema”. En realidad, ese impacto inicial funciona apenas como una puerta de entrada a una historia que va mucho más allá del cuerpo del personaje.
“Finalmente de lo que trata el espectáculo es de una humanidad que sí tiene que ver con la morbidez también, pero cuyo tema trasciende y abarca a todos los seres humanos: la dificultad de vivir, la dificultad de ser un buen padre o una buena madre, de ser un buen profesor o profesora. El espectáculo tiene como atractivo una situación no tan común, pero finalmente te das cuenta de que incluye a Charlie y a su morbidez en un problema humano", agregó.
En ese sentido, la obra también enfrenta al público con cuestiones vinculadas a la fe, las instituciones y las contradicciones propias de la vida cotidiana. “Nos ubica en una serie de cuestionamientos o de preguntas y de dificultades que tenemos los humanos que estamos metidos en una estructura determinada y que queremos hacer las cosas bien”, señaló.
Entre los distintos vínculos que atraviesan la historia (con su amiga, con el joven religioso y, sobre todo, con su hija Ellie), se despliega gran parte del conflicto emocional del personaje. Sobre esa relación, Chávez reflexionó: “Yo entiendo esta situación de Charlie. No soy padre pero comprendo esa dificultad que tiene que ver con ser padre, con querer hacer las cosas bien y que a veces no te salgan”. Para Julio, esa mirada es justamente la que permite que la obra genere una fuerte empatía con el público.
Con esa historia, "La Ballena" llegará ahora a Rosario, ciudad a la que el actor definió como “hermosa”. “El público de Rosario es muy exigente, es sumamente buen anfitrión y además es un público conocedor”, señaló. “La gente de teatro en Rosario no es que recibe teatro: tiene teatro. Es productora de teatro también. Rosario es productora de infinidad de artistas”, sumó.
En ese sentido, el actor concluyó: “El espectador de Rosario es un espectador con oficio, exigente y muy cálido al mismo tiempo”.
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El trabajo detrás de escena: cómo construir a Charlie
Ahora bien, detrás del complejo desafío que representa interpretar a Charlie hay también una dirección y un equipo artístico que, según cuenta Chávez, fueron fundamentales para sostener la propuesta escénica.
La dirección de "La Ballena" está a cargo de Ricky Pashkus, con quien el actor mantiene un vínculo personal y profesional de larga data. La relación entre ambos se remonta a su juventud: se conocen desde hace décadas e incluso llegaron a vivir juntos. No por casualidad Chávez lo define como parte de su familia: “Para mí Ricky es mi hermano, es mi familia de alguna manera, mi mejor amigo desde hace 50 años”.
Ahora bien, también admitió que trabajar juntos no implica necesariamente compartir la misma mirada sobre el escenario. “Por un lado es sumamente familiar y por otro lado sumamente extraño y distante, porque no somos la misma persona”, explicó.
“Ricky tiene una capacidad de abstracción muy superior a la mía y yo tal vez tengo una tendencia a la practicidad y no tanto a la metáfora. Eso hace que nos complementemos. Somos dos naturalezas diferentes, nos respetamos mucho y al mismo tiempo nos observamos como diferentes”, apuntó.
Pero además de la actuación y la dirección, la construcción visual del personaje es otro de los pilares del espectáculo. Para quienes conocen la historia, uno de los aspectos más impactantes es la caracterización de Charlie. En ese sentido, el desafío no es solo interpretativo: también requiere una construcción física creíble que permita sostener la ficción sobre el escenario.
Chávez reconoció que al comienzo tenía dudas sobre cómo lograr habitar el cuerpo de este personaje con obesidad mórbida. “Uno de mis grandes miedos era: ¿pero nosotros podemos construir una ficción de esa manera?”, recordó. Sin embargo, el trabajo del equipo técnico terminó despejando rápidamente esas inquietudes ya que “tanto la máscara, la prótesis como la ropa, ese escafandro, están hechos con una artesanía y un talento muy grandes". "Eso es un sostén muy grande. Han trabajado maravillosamente bien”, sostuvo
A partir de allí, comenzaba el verdadero desafío actoral: darle vida a ese cuerpo construido en escena. “No es solamente un traje, después hay que habitarlo, hay que darle voz, hay que darle alma, hay que darle pensamiento”, explicó.
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El oficio del actor de Julio Chávez: la "tesis" y el "gol" de su carrera
Después de asumir el desafío de interpretar a Charlie, Julio Chávez vuelve a confirmar algo que lo acompaña desde hace décadas: su profunda conexión con el oficio de actuar. Con más de 50 años de trayectoria en cine, televisión y teatro, aseguró que todavía hay algo que lo sigue sorprendiendo cada vez que se sube al escenario: “el hermoso oficio del actor”.
“Somos relatores de historias y se establece una comunión con el espectador que está ahí para recibirlas”, afirmó. Esa relación con la actuación, confesó, se parece a un vínculo de toda la vida: “No hay función en la que no disfrute de este matrimonio que tengo con el oficio. Como esos viejitos que cruzan la calle tomados de la mano. Bueno, yo llevo de la mano a mi oficio y siento que mi oficio me lleva de la mano”.
Sin dudas, a lo largo de su carrera Chávez interpretó una gran cantidad de personajes que dejaron una marca en el teatro, el cine y la televisión argentina. Al repasar su recorrido, el actor también identificó algunos momentos especialmente significativos en su oficio: experiencias que, según explicó, podrían resumirse como una especie de “tesis” y un pequeño “gol” en su carrera.
La “tesis”, según contó, fue "Yo soy mi propia mujer", un unipersonal que considera uno de los trabajos más complejos que le tocó realizar. “Era un espectáculo con muchos relatos, muy arriesgado. Yo aprendí enormemente haciéndolo”, recordó.
El “gol”, en cambio, llegó en televisión con "El Puntero". Allí, una de las escenas más recordadas, en la que su personaje canta el Himno Nacional, surgió de una propuesta personal del actor al productor Adrián Suar. “Se lo pedí cuando estábamos promediando las grabaciones. Le dije: ‘Adrián, me gustaría que 'El Puntero' termine cantando el himno’", cerró.
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