La actriz reconocida por interpretar a Lisboa en "La Casa de Papel" presentó en el cine El Cairo "Pensamiento lateral", una producción argentina-española
07:55 hs - Domingo 29 de Marzo de 2026
Itziar Ituño presentó el viernes en Rosario la película que la tiene como protagonista, “Pensamiento lateral”, una producción argentina-española que se podrá ver en El Cairo. La actriz, conocida por interpretar a Lisboa o Raquel Murillo en "La Casa de Papel", habló mano a mano con La Capital sobre la obra y su rol en el elenco, siempre dejando destellos de sus orígenes.
Ituño esperó ansiosa la presentación en El Cairo: dijo que la hace recordar a los cines de su infancia en Basauri, una localidad de Vizcaya, que está dentro del País Vasco, una comunidad autónoma de España. Ella iba al cine sola, desde muy pequeña. “La pantalla grande te tragaba y te metía en la historia. Los cines de mi infancia terminaron siendo un centro comercial”, contó y reprochó. Por eso la cita en el cine público es un valor agregado a su paso por Rosario. “Se mantuvo en pie, es uno de los clásicos de los (cines) de antes”, agregó y dejó entrever que recibió la información necesaria sobre la sala histórica de Rosario.
Una de las responsables de la visita de Ituño es la actriz rosarina Alejandra Oteiza, con la que pudo entablar una amistad tan fuerte que se replica en la ciudad y en el País Vasco. Es que la tierra de Itziar está presente en cada lugar que habita y todavía se remuerde porque en la película no pudo aclarar que era vasca.
Pensamiento lateral
Minutos después de las 20, a sala llena, “Pensamiento lateral” cautivó al público. Antes, Ituño estuvo acompañada por parte del elenco Mauricio Paniagua ("Monzón") y Nicolás Ponce ("Contigo capitán"), presentaron la película que suma las actuaciones de César Bordón ("Luis Miguel: la serie" y "Relatos salvajes"), Agostina Innella ("El encargado 3") y Alberto Ammann ("Celda 211" y "Narcos").
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La actriz vasca interpreta a Julia, una psicóloga y docente universitaria que es secuestrada por una banda mafiosa integrada por Alfonso (Bordón), Milo (Ammann) y Juan (Paniagua), la cual opera en un puerto de Buenos Aires. Los criminales sostienen que Julia tenía la llave para un importante negocio ya que era la terapeuta de Sosa (Innella). Allí nace una incógnita doble: ¿dónde está Sosa y por qué es tan importante?
Ituño habló sobre la película, los pormenores del proyecto, su rol dentro del mismo y sobre la charla que ofreció en el Centro Vasco, Zazpirak Bat, de Rosario, titulada “Actuar desde el territorio: oficio, Identidad cultural y memoria”.
¿Qué pasó con Sosa?
No sabemos. No sabemos qué ha pasado con Sosa. No puedo hacer spoiler. ¿Están compinchadas? Es que esto deja mucho abierto a la imaginación de quien lo ve.
¿Qué te sedujo del proyecto para hacerlo?
Me sedujo que era una protagonista, que era cine argentino, que no conocía la Argentina. Y no todos los días te proponen hacer una protagonista. He trabajado en proyectos más corales. No he hecho tantos protagonistas. De pronto, una protagónica tan protagónica, que lo pasa tan mal, con un agujero emocional y físico que no me ha tocado nunca atravesar como actriz. Era un reto. Y, además, acá porque estaba fuera de mi zona de confort, donde no conocía absolutamente a nadie, y fue un salto de fe al vacío.
¿Y con qué te encontraste en la Argentina?
Me sorprendió que se trabaja exactamente igual, con la misma mecánica y con la misma eficiencia. No me sorprendió el buen elenco. Ya sabía que aquí hay una escuela tremenda de interpretación y actoral con un gran nivel. Sí me sorprendió, que teniendo una historia tan dura, pensé que me iba a meter quizás en un agujero emocional y fue todo lo contrario. Ha sido toda luz, toda maravilla, todo el proceso en sí para la actriz. Pensé que me iba a encontrar más sola. Tienes miedo de cómo va a ir esto y me he encontrado un montón de gente maravillosa y he hecho un montón de amigos. Me he sentido feliz.
¿Por qué el público la tendría que ver?
Primero, por militancia, para bancar el cine independiente, para llenar el acto colectivo que es ir a los cines y no cierren las salas. Porque levantar una película es un acto poético, pero en la Argentina hoy en día mucho más, teniendo en cuenta cómo está el panorama con las plataformas y sin tantas ayudas por parte del gobierno.
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En sí, en la película, es un thriller, es un thriller psicológico que hace pensar, que te coloca en un lugar de sospechar de todo, hacer teorías, anticipar qué es lo que está pasando, con muchos giros inesperados de guion.
La película tiene muchos vaivenes.
Es que tiene sus momentos donde parece que no pasase nada. Es como una composición al principio. Bueno, ‘¿dónde estoy? ¿qué pasa? ¿qué está pasando?’. Y vas junto con el personaje de Julia haciendo esa composición del lugar. Y después vas entrando ahí en ese universo de esos seres que habitan esa fábrica y lo que está pasando.
¿Qué es o cómo es actuar desde el territorio?
El territorio impregna a una desde el momento en el que naces. Actúo desde mi tierra. Vengo con todo mi bagaje, con toda mi manera, con toda mi forma de expresividad que se nutre de la tierra en la que tengo mis raíces plantadas. Y con eso agarro mis raíces al hombro y me voy al mundo. Es falsa esa frase de que nadie es profeta en su tierra. Yo no creo que en eso. Yo creo que tu tierra te da toda la fuerza para después lanzarte hacia el mundo. En la película, cuando Milo estaba agrediendo a Julia le dice “gallega”, ella por dentro piensa “no soy gallega, soy vasca”. Terminó siendo recortada, pero tengo un castellano con un acento vasco que se huele a distancia.
¿Qué hay en Rosario de similitud con tu pueblo, con tu tierra?
El Zazpirak Bat es increíble. La primera vez que vine (en 2022 cuando grabaron la película) se me caían las lágrimas. No me podía creer que a miles de kilómetros de mi hogar hubiese algo que me resuene tanto que me siento como en casa. Que me reciban en mi lengua, pequeña, minorizada y en peligro de desaparición, que es el euskera, es emocionante. Con toda una generación de vascos, vascas argentinos, de los que vinieron, que han mantenido viva la identidad. Y eso te conmueve. Algunas, algunos los conozco y he mantenido la relación. Y seguimos en relación. De hecho, han venido al País Vasco.